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Bienvenido a: Afinando las emocionesEn el ámbito musical tanto en la etapa profesional como en la de estudio se suscitan diversas situaciones propias de la tarea que pueden generar sensaciones displacenteras. De cristalizarse en ellas, el músico comenzará a ver obstaculizada su tarea escénica, empobrecido su rendimiento y afectada su posibilidad de disfrutar de la misma. Mi propuesta aquí tanto como en los talleres, clases y material que he escrito tiene como destino colaborar en la resolución de esta problemática habitual en nuestra profesión. Trabajando con las sensaciones del músico comprendemos que el sufrimiento emocional (miedo, angustia, vergüenza, envidia, etc.) en momentos de estar frente al público desarrollando nuestra labor artística, no es algo impreciso, algo así como un fantasma. La incomprensión sobre el fenómeno lo hace aparecer como tal, como algo a controlar, algo que no podemos precisar adecuadamente. Metafóricamente podríamos decir que es como ver fuera de foco. Los síntomas mas comunes son angustia, ansiedad, intentos de control, que se transforman en descontrol, caos interno, desorganización, parálisis, etc. en la mayoría de los casos combinadas con sensaciones físicas tales como, temblor en la parte del cuerpo que mas afecte a nuestro instrumento, sensación de falta de apoyo, respiración agitada, corazón que tiende a acelerar los latidos, garganta cerrada, tensión corporal, sudoración excesiva, etc. Normalmente las soluciones posibles que se nos presentan u ofrecen para este tipo de padecimientos son "ignorar el fenómeno", "pensar que nada malo puede suceder", "adoptar actitudes combativas", "desvalorizar la situación que estoy próximo a enfrentar", "no comentar con colegas ni maestros esto que me sucede", etc.
Quienes hemos incursionado la escena, también sabemos que estas soluciones o no aportan una resolución real al problema sino que constituyen un simple paliativo para afrontar la situación. Mientras intentamos resolverlo de este modo, nos sentimos más sujetos al azar, que ligados a nuestra propia solvencia. Si tomamos la vía de la comprensión intelectual y vivencial del fenómeno, encontraremos allí las herramientas para su resolución. Una vez aprendidos y vivenciados, los mecanismos que nos conducen al problema del displacer escénico, es perfectamente posible para el músico, autorregular su propio equilibrio y lograr rectificar cada vez que sea necesario, dicho funcionamiento interno. Del mismo modo que aprendemos a afinar, también aprendemos a afinar nuestras emociones.
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La última actualización de este sitio fue el: 24 de Diciembre de 2006