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Para facilitar la comprensión del problema, definiré los
aspectos emocionales a los cuales haremos referencia cuando del Músico
se trata, de acuerdo al rol que desempeñan: el Ejecutante, quien
tiene a su cargo la realización de la acción y el Guía, quien
tiene a su cargo examinar, evaluar la labor del ejecutante tratando de
guiarlo para que el músico alcance sus metas.
Cuando la articulación entre ambas
"funciones" es disfuncional, el aspecto Guía toma el rol de crítico
y el aspecto Ejecutante, que existe dentro de ese Músico se ve
empequeñecido, triste, temeroso, avergonzado, etc. su labor se empobrece
y cada vez se encuentra mas distante de su meta.
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...volviendo al tema de la voz podemos pensar que se
trata de una parte más del cuerpo, tal como la mano o el pie, pero de
física más sutil. De modo tal que no es visible, pero si audible y nos
permite arribar a otros, tocarlos, del mismo modo que podemos hacerlo
con una de nuestras manos... |
Cuando nos
sentimos a disgusto, o simplemente no podemos disfrutar aquella tarea
que hemos elegido alguna vez desde el placer, y en la actualidad se ha
transformado en una fuente de inquietudes, angustia y displacer,
comenzamos a anestesiarnos y poco a poco vemos a esta realidad escénica,
como la única posible.
Casi no atinamos a preguntarnos si se puede disfrutar en el
escenario. Tampoco nos preguntamos cómo hacerlo. Comenzamos a creer que
cuando seamos “excelentes músicos” podremos disfrutar de aquello que
hacemos. En ocasiones llegamos a creer que quien no lo hace a la
perfección “no tiene derecho” y que por consiguiente nosotros no tenemos
derecho ni lo tendremos hasta alcanzar lo que llaman “excelencia”. Casi
sin darnos cuenta comenzamos a vivir para cuando llegue el momento.
Temiendo y sospechando que ese momento de imaginado placer no llegará
jamás.
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