CUANDO
NACI POR SEPTIMA VEZ.
Cuando nací por primera vez, fui ciega
Pues a pesar de ser vidente nunca había visto nada.
Sólo me preocupé por lo me pertenecía
Y las vendas del egoísmo me impidieron apreciar lo que me circundaba.
Cuando nací por segunda vez, fui sorda
Pues a pesar de ser oyente nunca había oído nada.
Sólo oía lo que deseaba
Y los tapones del egocentrismo me impidieron percibir el son de la palabra.
Cuando nací por tercera vez, fui muda
Pues a pesar de poseer habla nunca había dicho nada.
Sólo decía lo que me convenía
Y la mordaza de la mentira me impidió decir lo que pensaba.
Cuando nací por cuarta vez, fui paralítica
Pues a pesar de tener piernas nunca había caminado nada.
Sólo seguía los atajos que los demás tomaban.
Y la rigidez de la vagancia me hizo desviarme hacia la senda equivocada.
Cuando nací por quinta vez, fui manca
Pues a pesar de tener manos no las había usado para nada.
Sólo las moví para mi propio beneficio.
Y las ligaduras de la inhumanidad me impidieron dar esa mano a quien lo
necesitaba.
Cuando nací por sexta vez, fui desalmada
Pues a pesar de tener alma nunca había sentido nada.
Sólo me conmoví cuando se me obligaba
Y la cárcel de la insensibilidad me impidió conocer el dolor, la alegría y
la suavidez de la calma.
Pero nací por séptima vez
Pues no podía morir
Pues aún no había vivido nada.