Señor, Amigo de todos,
Te ruego por mi amigo y por mí,
que seamos capaces de decirnos la verdad,
que tengamos suficiente valentía
de perdonarnos el uno al otro,
hasta los defectos más insignificantes,
que despertemos una mutua confianza,
que no busquemos una perfección absoluta del otro,
sino que nos demos cuenta que ambos somos de barro,
y que nos rompemos fácilmente,
que demostremos a nuestro alrededor el gozo
y la alegría que llevamos adentro,
y vivamos con la sonrisa de los que son felices.
Te pido que estés siempre en nuestra Amistad,
para que los tres miremos en una misma dirección:
la Tuya, Señor...