Te deseo...
Que haya paz
dentro de ti.
Que confíes en
tu más alto poder,
porque estás
exactamente tu ser debe estar.
Que no te olvides
de las posibilidades infinitas
que nacen de la
fe.
Que uses esos
dones que haz recibido
y pases a los demás
el amor que se te ha entregado a ti.
Que estés
contento(a) sabiendo que eres un(a) hijo(a) de Dios.
Deja que esta
presencia se afirme en tus huesos,
y permítele a tu
alma la libertad de cantar y bailar,
y calentarse bajo
el sol del amor;
está ahí para
cada uno de nosotros y para ti.