Interiores
Eduardo Torres Editor
1987
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Los
muertos, nuestros muertos amados se infiltran como el humo
nos hacen toser desesperadamente.
Pero finalmente elige la vida, aún desde el implacable transcurrir
del tiempo
elige el deseo.
Saber que uno es tambien ese temible y desconocido otro que juega
al borde del abismo y gira entre los opuestos como si no lo fuesen
y entonces todo es válido y el amor es un laberinto de
espejos donde todo es posible.
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