Ese
ángel que fieramente nos custodia el abandono
ese ángel que tiembla en mi piel
que soporta mis injurias
mis lunas afiebradas
mi deseo de estrellar el dolor contra el asfalto.
Ese ángel escondido en cerraduras
que me sorprende al final de la noche
que me perdona mis insignificantes intentos de suicidio
Ese ángel obstinadamente ángel
que recoge mis restos y los une...
Oigo voces
ladridos casi humanos.
Mi hermosa gente ladra desde hoy
yo lo sé
a qué tanto pensar entonces en vagos horizontes
y jesuses sin espinas.
La tierra entera es hoy
una manada de perros y de lobos.
Muertas cruces surgen desde la tierra
siempre más allá del horizonte.
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