Carina Trilnick

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Textos

Escribir las muertes que se caen como macetas de balcones devastados, escribir el delirio de la vida un instante de nacer y muerte escribir la pared sin magnolias el vino sin linyera el país que atravesó la bruja con la escoba para no volver se perdió en el horizonte sin fronteras de las palabras necias el reciclaje de banderas y estandartes hasta nuevo aviso porque el único aviso es la penuria del vivir para la gente empobrecida y asustada y violenta que pronto saldrá a matar por los rincones donde habita la bestia porque qué somos finalmente sino un manojo de esperanzas desiertas en medio del camino que tiene una sola dirección ya lo sabemos y hacia alli vamos.
Mientras tanto es el invierno se han caído todas las hojas de todos los árboles los pajaritos no cantan y tienen frío. No es suficiente nunca nada es suficiente siempre queremos algo más el helado de frutas el sabor del verano deshaciéndose aquel mar de la infancia o ese mar que no veo pero anhelo siempre anhelo el mar madre mía tu legado de mar tu ansia de mar siempre parten los aviones llevándome siempre me voy para quedarme y vuelvo siempre anhelo otro rostro otra mirada la que no soy me persigue en los espejos
El tiempo se acorta las horas prolongan cada día todavía no se para que estoy en esta vida.

Dejó de esperar,
pero era cierto que despues del verano indefectiblemente caía el otoño
con su esplendor dorado
se acortaban los días
cambiaba el aire
la soledad rotaba desde el sol acentuaba las sombras.

Árbol

Se enamoró de un árbol. Es el comienzo de una historia de amor. Era el árbol más hermoso que nunca vió, un árbol que ansiaba a las abejas y a los pájaros un árbol que ansiaba que uno estuviese en su interior oscuro y rugoso. Estaba floreciendo con minúsculas flores blancas y rosadas era como una gran nube el perfume se esparcía en el aire y el viento lo diseminaba por doquier. Nunca en toda su vida volvería a ver a sentir a gustar nada tan hermoso como ese árbol que finalmente descubrió.
Y que le cambió la vida para bien o para mal, se acentuaron los bordes, la marginalidad se hizo sentir pero el árbol era suyo formaba parte de algo hermoso en su vida. Era un centro donde confluían sus ansias su futuro la esperanza de un lugar donde anidara la belleza para siempre.
El árbol esta ahí, sigue ahí, puede verlo sentirlo, un árbol tal vez distinto solo para ella. Un árbol que posee un horizonte. Es todo.

Sueños

La mayoría de los sueños rebalsan las estadísticas las explicaciones freudianas y no, los sueños forman parte de los sueños de nuestros ancestros de sus vidas de sus almas de su pasaje por la vida de la que nada sabemos, sueños revulsivos violentos enternecedores sueños siempre poblados de fantasmas conocidos y desconocidos quien puede explicar un sueño saber lo que significa sin adentrarse en las raíces de la persona que lo soñó, un sueño es un trozo de alguna otra vida pasada o por venir un sueño es saber que somos transitorios pasajeros del minúsculo retazo de tiempo que poseemos mientras vivimos, las noches son mundos desconocidos por los que circulamos sin brújula alguna los sueños nos remontan como se remontan los barriletes en los días de viento nos hacen girar y girar en remolinos de tormenta y aire.
Los sueños nuestra otra vida apenas apagamos los párpados noche tras noche.

Azaleas

No es bueno morirse en primavera, dejar de ver, de oler como florecen las azaleas, los jazmines minúsculos y blancos que aroman las calles, los jardines
No es bueno morirse cuando el sol comienza a calentar el alma, el cuerpo
No es buena la muerte
no compensa el cajón de roble ni las cenizas esparcidas al mar
Pero cuando el sueño de juventud se acaba
cuando el soñar se acaba
es bueno morirse de una vez y para siempre.


Comienza el verano

La sangre no llegará al río
tampoco su corazón
secándose en el sol del verano
va la vida
con o sin ella
who cares amor
y el ritmo latiendo en algún otro lugar
en otra vida.

Viajes

Los viajes eran concentradores del deseo, el gris se transformaba en ocres, rojos, soles brillantes desbordando la piel, los ojos, se descubre errante, podría circular entre aviones y trenes, no parar nunca, no aterrizar. La vida distinta, la vida del cuerpo, la caricia. La vida siempre esta en otra parte.
Centros de locura desplazándose en el tiempo, repitiéndose, viejas cosas remotas que hacen latir el corazón.

 

Se le avalancha la vida
se le quiebra en un millón de pedazos estallados
sin futuro.
Asi de simple amor
se le fracturó el rostro
no solo en el espejo.

PADRES

Lo escuchó a Horowitz en Rusia tocando una sonata de Scarlatti, se parece tanto al padre de él, pasó todo tan rápido. La muerte se abre paso a raudales pero antes el dolor, lo gris, la casi vida.
Dónde están todos, porqué no vuelven, porqué nos vamos.
Le gustaba verlos bailar el tango, cortes y quebradas y la sentadita final, se sentía orgullosa, protegida.

PÁJAROS

Se necesita del cielo, de la tierra para albergar recuerdos, ancestros, nostalgias remotas de otros seres que éramos nosotros.
Casi sin darse cuenta algo cambia, algo sutil y delicado se va instalando en cada día, algo que tiene que ver con la muerte y la vida muy juntas, muy la una para la otra, la novedad está, quizá, en la calidad del acoplamiento o en el aire que cambia cuando uno camina o ríe o llora o transita simplemente por los días como un viajero sin destino, libre, que va dónde lo lleva el viento, o las ganas.
Tal vez todo reside en saber que el volar es para los pájaros.

CAFÉ

Sentada bajo los enormes árboles que comienzan a ponerse otoñales, en ese pequeño bar del barrio, enciende un cigarrillo, toma el café, mira pasar la gente, sopla un leve viento que no viene del mar, la mesita es redonda, las sillas, blancas.
Quisiera seguir escribiendo, no se le ocurre nada, pero era una misión en su vida, escribir, si no escribe quién es, en qué se transforma.
Ráfagas de soledad la atraviesan, una soledad espesa como la miel, leve como el viento que corre.
Mira pasar los trenes, escucha el silbato, es una mañana de fines de marzo, una mañana otoñal.
Transcurre la vida, fluye hacia la muerte sin prisa, sin pausa.

PATIO ANDALUZ

Todo rojo y dorado el otoño en estampida en su patio andaluz que nada tiene de andaluz el otoño tal vez en cualquier parte las hojas cayendo volando con el viento y el corazón aquel que se rompió un buen día y ahora adelanta locamente
liviana te sea la tierra madre mía
liviano el aire y el dolor liviano y la vida corriendo los espacios llenando de luz rincones polvorientos sembrando sombras en todos los instantes enloqueciendo puertas y ventanas pero igual penetra la nostalgia
el desierto se apodera de todo quedamos expuestos al sol y en carne viva solo los huesos los blancos huesos perduraran…

MADRE

El aullido del viento en la cabeza como te extraño madre en la oscura densa noche de tenue lluvia de verano que se inicia bajo el signo del dolor de la incertidumbre de una ciudad de un país castigado y de futuro incierto como te extraño madre a la luz del blanco jazmin y del espanto de saberte bajo tierra la muerta tierra de los muertos como te extraño madre.

COLMILLOS

Siempre había tenido un pensamiento inconfesable y era que el tiempo le perdonaría la vida, era como creer en dios para después sentirse engañada.
La máquina de escribir sigue en el mismo lugar, todo esta en el mismo lugar, pero es ilusorio.
Noches en vela tratando de develar incógnitas que solo develaban los años por venir, pero ella, entonces, no lo sabía, no sabía que el tiempo todo lo puede, todo lo borra, todo lo devora, era joven, quería respuestas.
El amor como un vino amargo y fuerte que llenaba la sangre, la cabeza.
La vida, extraña cosa la vida, ahí, en la vereda de enfrente, mostrando sus colmillos como un drácula desubicado y sediento y nadie sabe, nadie esta interesado en saber qué es todo esto, adónde conduce.