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Una ceremonia con emociones
y muchos recuerdos El Ballet del
Colón festejó sus primeros 76 años |
| Nunca antes se habían
reunido, para celebrar y también para expresar su
preocupación, bailarines de todas las generaciones
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Estuvieron grandes glorias de la danza y jóvenes que
recién empiezan
Sergio Renán prometió mejores temporadas para el arte
coreográfico en el futuro |
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Para
definir lo que ocurrió el miércoles último en el Salón Dorado
del Teatro Colón la palabra emoción queda chica. Hubo más que
eso: el amor colectivo de distintas generaciones por ese
teatro y por su profesión.
. Por
primera vez en su historia de 76 años se festejó el cumpleaños
del Ballet Estable, cuyos primeros directores fueron Adolphe
Bolm y Bronislava Nijinska, hermana del célebre Vaslav
Nijinsky. El festejo se hizo por idea de una extranjera, la
cubana Marta García, actual directora del elenco.
. La cita
fue a las 12. Al menos cuatro generaciones de bailarines
colmaron el recinto. Quizás, unas 300 personas. No importa
cuántas. Fue conmovedora la mezcla y el reencuentro de los
jubilados con los que están en actividad, incluyendo
jovencitas del Instituto Superior de Arte repartiendo rosas a
todos. Exclamaciones, abrazos, lágrimas, risas, anécdotas,
todo fue un júbilo que tocó a fondo los corazones de veteranos
y jóvenes.
. El aliento del
director
. Un acto
sencillo, con palabras de Sergio Renán, director artístico del
teatro, que dijo que ésta era una ocasión propicia para
alentar al plantel y prometió una mejor temporada futura.
Destacó el respeto que le merece esta compañía, la de mayor
tradición de América, y señaló que ese patrimonio será
mantenido y reforzado con una programación digna de un elenco
que enorgullece al país.
. El
agradecimiento de García, a quien todo el mundo felicitó por
su idea, antecedió a una breve reseña de la larga trayectoria
de la compañía, incluidos homenajes a los desaparecidos que
provocaron aplausos y espontáneos llantos.
. La lista
es larga: incluyó a directores de distintas épocas, como Oscar
Araiz, Esmeralda Agoglia, Raquel Rossetti, Antonio Truyol y
Liliana Belfiore. Bailarines que luego de dejar el escenario
prosiguen en la carrera como maestros y creadores. Tal el caso
de Rodolfo Olguín, del ex solista Rodolfo Fontán. La pelirroja
Sara Rzeszotko es afamada en la docencia; Raúl Gatto es
coordinador técnico del Teatro Argentino de La Plata. Más allá
de labores y cargos, entrechocaban copas de champagne figuras
míticas, como Beatriz Ferrari, y se saludaban con intensidad
bailarines de edades diversas: Pablo Aguilera, Héctor Mohr,
Vera Stankaitis, Esperanza Duch, Mirta Barvié, Beatriz
Chaiquín, Blanca Lemos, Hugo Valía, Isabel Admella y Roberto
Monicat.
. Algunos,
como la ex primera figura Cristina Delmagro, continúan en "su
casa" ejerciendo tareas de docente y coach de dirección. Un
caso especial es el de Cristina, famosa por la seguridad y
brillo de su técnica. Se casó dos veces con compañeros de su
mismo rango en el staff: primero con Raúl Candal, con quien
tuvo un hijo; después, con Eduardo Caamaño. Dice: "Con ambos
estuve siete años. La muerte de Eduardo, cuya segunda vocación
era la de piloto de avión, no podré olvidarla jamás. Pero
continúo aquí y eso me hace feliz".
. De esa
misma camada, anterior a la actual, también falleció en su
plenitud el primer bailarín Daniel Escobar. El recuerdo de los
que se estrellaron también con un avión en el Río de la Plata
(José Neglia, Norma Fontenla, Rubén Stanga, Sara Bochcovsky,
Margarita Fernández, Carlos Schiaffino, Martha Raspanti,
Carlos Santamarina y Antonio Zambrana) es sempiterno y, por
supuesto, no faltó en esta oportunidad.
. Una pareja
deslumbrante
. La
sensibilidad brotó espontánea en las palabras de los que
hablaron con LA NACION. Silvia Bazilis y Raúl Candal formaron
una de las parejas más deslumbrantes de todas las épocas, así
como individualmente marcaron hitos irrepetibles.
. Están
tomados de la cintura. Silvia dice: "Volver a ver funciones me
produce melancolía, por eso no vengo a menudo". Y Raúl: "Es un
torbellino de sensaciones. Encontrarse con gente con la que
hemos compartido momentos maravillosos haciendo este camino
juntos y con los que la están peleando ahora. Nosotros tuvimos
la suerte de agarrar el último coletazo de los tiempos de oro
de esta compañía". Menciona la despedida de los dos en
"Eugenio Onegin". Memorable: el público y sus colegas no se
resignaron a su retiro.
. Fueron,
entre otros, quienes debieron forzosamente cubrir los puestos
que dejó la plana mayor que murió en el accidente aéreo.
"Entonces no teníamos la suficiente experiencia, pero hicimos
lo imposible para aprender rápidamente los papeles para
continuar, y eso nos dio un crecimiento extraordinario."
. Raquel
Rossetti, de 47 años, de igual generación que los que acaban
de hablar, ríe y le recuerda cuando hicieron "El cisne negro"
y se intercambiaban tarjetas de buenos augurios: "Raúl, aún
las tengo guardadas, como las que nos mandábamos con Julio
(Bocca). Este teatro me dio la posibilidad de todo. En una
inolvidable función, un 3 de agosto, fuimos nombrados primeros
bailarines Julio y yo después de lo del concurso de Moscú,
donde gané la medalla a la mejor partenaire. Y aquí seguí
después como asistente de dirección y, más tarde, como
directora. Estoy agradecida".
. Recuerdos de los
grandes
. Galina
Gladinkova, rusa, ingresó en 1938 y permaneció por veinte años
en el elenco. "Mi primera directora fue Margarita Wallmann.
Los coreógrafos más grandes venían para montar sus obras aquí.
Nunca olvidaré a Balanchine ni a Leonide Massine, los dos de
mi país de origen."
. Gerardo
Millán Rey, de 67 años, dice: "Yo estaba cuando las primeras
figuras eran Wasil Tupin, Esmeralda Agoglia, Norma Fontenla,
José Neglia y Olga Ferri. He gozado mucho bailando. Y sigo,
porque el martes haré una de las brujas en "Falstaff"".
. Rubén
Mollet bromea: "Tengo 800 años, soy un dinosaurio. Todavía
bailaba la magnífica María Ruanova. Entré el mismo día que
José Neglia, en 1947". A los 55, Susana Paparella aparenta no
más de 44. "Mi ballet favorito fue siempre "El lago de los
cisnes", donde hacía el pas de quatre. Creo que es la cumbre
del clásico."
. Los
hermanos Susana y Luis Agüero se dedicaron a la misma
vocación. Por su alta figura, Luis solía hacer personajes que
se imponían por su estampa. "El túnel del tiempo empieza a
funcionar de nuevo", bromea.
. El futuro de
Belfiore
. Liliana
Belfiore, que actualmente está cursando la carrera de régie,
está tan vivaz y luminosa como siempre. "Mis inquietudes son
interminables, por eso estoy estudiando esto que puede ser mi
futuro trabajo. A esta casa le he dado todo mi amor, esfuerzo
y dedicación. Algo que rescato de lo que dijo hoy Sergio Renán
es que hay que darle al Ballet del Colón mayor participación
en la temporada que viene. La compañía lo merece. Ojalá se
cumpla."
. Delia
García, Blanca Lemos y Elena Pérez: sus edades van de los 76 a
los 80 y pico. Entraron a fines de la década del 40, con
Margarita Wallmann como directora. "Fue algo que no tendrá
precedente: estaban los más grandes directores de orquesta,
como Von Karajan y Kleiber, y los coreógrafos eran lo máximo
mundial." Todos se lamentan porque el fabuloso repertorio de
coreografías de autores de la talla de Lifar, Massine, Lichine
y Balanchine se ha perdido.
. Aun obras
creadas por éstos especialmente para el Ballet del Colón. Algo
inaudito, que nadie comprende. Tampoco entienden por qué, en
momentos en que la tramoya se ejercía por tracción a sangre,
había funciones diariamente y hasta a veces dos, incluyendo la
matinée de las 15. Hoy, con la tecnología existente, que todo
lo facilita, no se realiza ni el tercio de esa cantidad de
representaciones.
. De esa
lamentable pérdida de repertorio se queja el ex gran primer
bailarín Enrique Lommi, esposo de Olga Ferri. "Lo que indigna
es que no se le dé importancia a ese tesoro de quizás un
centenar de obras que se ha perdido."
. "¿Cómo van a
adiestrarse?"
. Rosmarie
Achard, de una generación posterior, habla del tema, con
lágrimas: "Hacíamos toda clase de ballets, se mantenían
rigurosamente los clásicos y se agregaban joyas en cada
temporada. Todo ha desaparecido. Entonces, ¿cómo van a
adiestrarse los que están ahora y los que vienen detrás? Eso
es lo que preocupa, porque el elemento artístico y humano que
hay en este teatro es formidable, pero no le permiten
desarrollarse".
. Lidia
Segni, ex primera bailarina, dice: "Estoy muy contenta por el
encuentro. Somos un círculo que une el pasado con el presente.
Lo que sí, hubo promesas de mejoras por parte de las
autoridades. A estas alturas, yo ya no creo en las palabras.
Quiero hechos. Este fue un año muy duro para la compañía,
porque prácticamente no se levantó el telón para ella. Y para
un artista, no estar sobre el escenario es morir".
. Alicia
Stollerman, 54 años, hoy coordinadora artística y técnica del
plantel, dice: "De mi tiempo, recuerdo mucho arte, esfuerzo,
empuje, ganas de bailar y sacrificio. Además, había una
directora y maestra como María Ruanova, exigente sin vueltas,
pero con una entrega y un conocimiento, incluso de anatomía,
que sacaba lo mejor del potencial. Era capaz de pulir una
piedra y convertirla en un diamante".
. Presente,
bajo y obeso, la calidez de Néstor Roigt trae a la memoria una
categoría, una vocación de bailarín que ya no es alentada, la
del de carácter y mimo. "Hace más de treinta años, cuando
Carter puso "El lago de los cisnes", comencé a hacer el papel
del bufón. Esos personajes exigen una gran preparación. Yo
tocaba el cielo con las manos cuando podía representarlos. Hay
gente ahora que subestima estos personajes, creyendo que eso
significa no ser considerado un gran bailarín. Son el
ingrediente que hace más vívida una obra. Interpretarlos es un
orgullo, tanto como hacer Sigfrido. Pero se ha perdido también
la escuela que prepare a los jóvenes para este magnífico
género."
. Nostalgia,
emotividad, un bastión de bailarines de diferentes períodos en
defensa del Ballet del Teatro Colón y de presencia frecuente
en el que es su hogar.
. De sus
filas salieron soberbios ejemplos que lograron la admiración
internacional: la primera, María Ruanova. Luego, Olga Ferri,
Irina Borowska, Hugo Delavalle, Dimitrievich y Agüero, José
Neglia al ganar el premio Nijinsky del Concurso de París,
Liliana Belfiore, hasta llegar a Julio Bocca, Maximiliano
Guerra, Paloma Herrera, Iñaki Urlezaga, Marianela Núñez ,
Marcela Goicochea y Luis Ortigoza, entre tantos. Un acto
inolvidable en honor de los que hicieron este camino de más de
siete décadas.
. Silvia Gsell
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| LA NACION |
16/09/2001 | Página 02 |
Espectáculos |
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