Apunte sobre conceptos básicos de Sociología


Marx

Mercancía

  • Una mercancía es cualquier cosa que en virtud de sus propiedades satisface alguna necesidad (de cualquier tipo) del hombre. Cómo se originan estas necesidades (es decir si son naturales o esenciales o artificiales) no importa. Un objeto puede ser útil sin ser mercancía. Para ser mercancía un objeto debe producir valores de uso para otros, valores de uso sociales (y no solo valor de uso personal para el que produjo el objeto) Sin una división social del trabajo es imposible la existencia de mercancías porque éstas se originan en la posibilidad de intercambio y éste solo existe en sociedades que no son de subsistencia, que sería el caso donde no existe una división del trabajo. Los objetos son mercancías por el hecho de ser  objetos útiles, a la vez que materializaciones del valor. Los valores de las mercancías, al ser una realidad puramente social, sólo pueden revelarse en las transacciones sociales, en las relaciones de unas mercancías con otras. Consideradas como valores, todas las mercancías son expresiones iguales de una misma unidad: el trabajo humano, y son sustituibles unas por otras.
  • Valor

  • El valor de un objeto, en términos genéricos, viene dado por la utilidad que el mismo tiene para el hombre.  Si una cosa no es útil, no tiene valor. Además el valor de una mercancía viene dado por el tiempo de trabajo necesario para su producción y cambia en relación directa al quantum y en relación inversa a la fuerza de trabajo productiva invertida en ella.
        El valor por otra parte se presenta en dos formas: la relativa y la equivalencial. Estos dos son inseparables pero al mismo tiempo también extremos opuestos que se excluyen  recíprocamente. La forma equivalencial es, para una mercadería, la forma bajo la que resulta inmediatamente intercambiable por otra. Por el contrario la mercancía cuyo valor se encuentra bajo la forma relativa viene siempre expresada como cantidad de valor. El valor expresado en forma equivalencial entre dos mercancías, representa una cualidad sobrenatural de ambos objetos, un carácter de sello puramente social. Desde el momento que la forma relativa expresa el valor de una mercancía como algo completamente distinto de su cuerpo mismo y de sus propiedades, da a entender que bajo esa relación se oculta una relación social. Lo contrario ocurre con la forma equivalencial.
        El valor de uso de un objeto es la utilidad que provee y viene dado por las propiedades materiales del objeto y no puede existir sin él. El valor de uso sólo se hace efectivo en el uso o en el consumo de la mercancía y es la base de la riqueza material. Un objeto puede ser un valor de uso sin ser un valor, sería el caso en que éste es útil al hombre pero no proviene de su trabajo. El valor de uso de toda mercancía encubre un trabajo útil especial, que responde a un fin particular.
        El valor de cambio se presenta como la proporción (relación cuantitativa) en que valores de uso de una clase se intercambian por valores de uso de otra. Esta relación varía con el tiempo y el lugar. El valor de cambio o relación de cambio constituye la expresión más sencilla del valor de una mercancía.
        Como valores de uso, las mercancías, tienen ante todo cualidades distintas; como valores de cambio solo se diferencian en la cantidad.

  • Trabajo

  • Toda actividad productiva es un gasto de trabajo humano. La eficacia de un trabajo útil en un tiempo determinado depende de su fuerza productiva. Todo cambio de la fuerza productiva que aumente la fecundidad del trabajo disminuye el valor de la masa de bienes de uso generados.
        El trabajo humano no es más que el carácter común de todos los trabajos, siendo indiferente la forma concreta en que la fuerza humana haya sido gastada. El trabajo humano es una idea abstracta, es lo que, por ejemplo, tiene en común el trabajo de un obrero y un campesino; un herrero y un artesano; etc. En este sentido la fuerza de trabajo de una sociedad  no representa más que una fuerza única, aunque se manifieste por innumerables fuerzas individuales. Así podemos hablar de trabajo privado y trabajo social. El trabajo debe ser ante todo útil para ser considerado un gasto de fuerza humana. Pero esta fuerza de trabajo del hombre en estado fluido si bien crea valor no es en sí misma un valor.
        El trabajo medio cambia de carácter en los diferentes países y según las épocas, pero siempre está determinado en una sociedad dada. El trabajo complejo o cualificado no es más que un trabajo simple potenciado o multiplicado.
  • Fetichismo

  • El fetichismo de la mercancía es básicamente el ocultamiento de las relaciones sociales existentes bajo la producción y circulación de mercancías,  es decir, de los caracteres sociales de los trabajos privados. Una mercancía, a simple vista, parece algo trivial y evidente. Considerada como valor de uso no tiene nada de misterioso porque ya sea que satisface las necesidades del hombre o es el producto del trabajo humano.
        Con la división del trabajo en cuanto que los hombres trabajan de algún modo los unos para los otros, su trabajo adquiere también una forma social. De esta forma proviene el carácter enigmático de la mercancía. Esta es la razón por la que los objetos se convierten en mercancías, es decir, en objetos sociales. Pero los productos del trabajo no tienen que ver con su naturaleza física; es la relación social determinada entre los hombres lo que permite la forma fantástica de una relación entre las cosas. Esto es lo que se puede llamar el fetichismo de la mercancía. Y éste fetichismo es inseparable de éste modo de producción particular.
        El sello de mercancía de los productos, que viene dado por la forma de trabajo, posee ya la fijeza de las formas naturales de la vida social antes de que las personas intenten darse cuenta no tanto del carácter histórico de las mismas (y que les parece inmutable) sino de su aspecto íntimo. Las relaciones sociales presentes solo corresponden a una época histórica determinada, por lo tanto si enfocamos otras formas de producción veremos como ese misticismo que nubla los productos del trabajo desaparece.
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