"LA ARGENTINA
POSIBLE"
- EL DESAFIO -
LA REPUBLICA
Nuestra sociedad, engolosinada con la democracia predicada y ejercida en la plenitud de sus derechos, pero poco menos que ignorada en la de sus responsabilidades, convocada a los comicios corre presurosa a ejercer el derecho de elegir a sus representantes.
Preguntemos al ciudadano, a la puerta misma del local comicial, si conoce al candidato número tres de la enorme "sábana" de cargos que acaba de convalidar con su voto.
Es seguro que no lo conoce. Pero poco después se "pondrá las botas de su ciudadanía inmaculada y defraudada", para pedir el patíbulo para ese señor o esa señora que él mismo votó sin averiguar sus antecedentes ni opiniones, y que hoy aparece defraudándolo en su confianza, justificando ahora su descreimiento en la institución o el poder de representatividad a la que lo catapultó su voto.
Si nos atenemos a que sólo los partidos políticos pro- ponen los candidatos más idóneos para los cargos electivos, y a eso unimos el no recordar nombres de prestigio, no de fama, que en los últimos años se hayan afiliado a ningún partido, el panorama que se presenta a la idea republicana es bastante sombrío.
No se trata aquí de la crítica al sistema de los partidos políticos, sino del desafío a esos partidos, obligándolos a ofrecer otra cosa que nombres, desconocidos en su mayoría.
Porque, en el respeto total por la tarea política de quienes hoy están legítimamente preocupados por la falta de confianza en los partidos políticos, señalamos el hecho concreto de la carencia de propuestas concretas y no declamativas que marquen nuevos perfiles de credibilidad para estas instituciones.
Y, en una sociedad que ahora se toma decididamente competitiva, en la que nos faltan los minutos del día para realizar nuestras tareas, nosotros, y lo que es peor, nuestros hijos, pasan a cualquier hora del día por el local o comité de algún partido político, y pensamos, y piensan: Mientras mi padre se está "rompiendo el alma" para llevar tranquilidad económica a casa, ¿qué hace esta gente aquí y a esta hora?
Por eso no se trata acá de vituperar al partido político, sino todo lo contrario.
Se trata de apelar a la conciencia de una dirigencia política, preocupada por la falta de fe en ella, y decirle que es necesario que sea desafiada para ofrecer otra cosa que la confrontación pública de los denominados "punteros".
Estos hombres y mujeres, que, antes que ideas concretas y novedosas, exhiben públicamente sus limitaciones y rencillas de entrecasa, en reiteradas declamaciones inocuas de libretos ya obsoletos y carentes de consistencia para convencer a quienes esperan de ellos algo más que la demostración de sus intereses personales.

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