



Si vivís en un lugar alejado donde no hay profesor para vos, o el que hay no es de tu agrado, o la relación pedagógica entre ambos está agotada, las clases virtuales pueden ser el formato que te permita no resignar tus deseos musicales.
No creo que la educación virtual sea necesariamente el paradigma de la educación del futuro. Es más, no la imagino sustituyendo el rol social que hoy otorgamos a la educación presencial. Pero sí creo, que se nos ofrece como alternativa a veces fascinante al tiempo que es operativa en la solución de problemas de otra forma complejos, como ser la distancia.
Si la oferta cultural de tu ciudad te permite acceder a un buen profesor de flauta traversa o saxo, mi consejo como músico es que tomes tus clases en persona.
Pero si estás en la situación descripta al principio de esta página te cuento que estoy dando clases virtuales con resultados óptimos. Se trata de clases personalizadas que hacen eje en la comunicación en tiempo real (vos y yo conectados en video conferencia, cada uno con su instrumento frente a una webcam intentando reproducir todo lo posible el tête a tête de una clase individual.) Los archivos instructivos quedan, en este diseño, en el lugar de complemento, indispensable, desde el momento en que las comunicaciones en Internet no son todavía del todo confiables.
Esta apuesta a la comunicación en tiempo real otorga a mis clases virtuales algún carácter no deseado de exclusividad, al sostenerse en el uso de hardware relativamente actualizado. Pero la relación alumno-profesor tiene, en el estudio de la música, un fuerte valor discipular que no es sustituible por una colección de clases en video o por la simple puesta online de cursos por correspondencia.
Los requerimientos técnicos mínimos son: conexión de banda ancha (ADSL o cablemodem), una webcam, 512 Mbits de memoria ram, procesador Pentium III o superior, placa de sonido full duplex, auriculares y un micrófono (todos esos juguetes.)
También es necesario que dispongas de tu instrumento. Por lo demás, las clases están disponibles para cualquier persona de habla hispana interesada en ellas.
Para personas que residen a una distancia molesta pero no insalvable de la Ciudad de Buenos Aires, también son interesantes los distintos formatos de clases semipresenciales. Si vos venís o pudieras venir un fin de semana por mes, cada dos meses, o tres veces al año para aprovechar la oferta cultural porteña, en la oportunidad podemos darnos el gusto de celebrar algunas clases en persona y revisar detalles que puedan perderse a través del sonido e imagen virtuales.
Si todavía no tenés tu saxo o flauta traversa, la Ciudad de Buenos Aires es un buen lugar para comprar uno. Podés venir, comprarlo con mi asesoramiento, y regresar con el instrumento nuevo o usado más adecuado para tus deseos y posibilidades habiendo tomado las primeras clases en persona. Y una vez llegado a tu casa seguir adelante con las clases virtuales.
Si estás interesado, comunicate conmigo por e-mail para recibir información más detallada y ajustar todos los detalles necesarios para el correcto funcionamiento de las clases.


