De baguales es la cosa...!

 
Relato gauchesco escrito por el Dr. Carlos A. Porta
Sugiero al lector, que lea este relato en VOZ ALTA para que no pierda su sentido gauchesco

Ayá a por el taitantos, los alunos de una escuela agraria radicada en el campo, casi me obligaron a dir con ellos en el viaje de egresaos. Entreyos estaba m'hijo, gurí juerte como un toro en rodeo propio y torazo en rodeo ajeno. Si hasta un día se le ocurrió jinetiar una vaca e tambo y terminó con una fratura que lo salvó de la milicia !

-Venga con nosotros, tuitos rejuntaos, Maistro! Lo queremos como manosanta y como amigazo!-repetían a coro.

Y ahí nomá me juí con la paisanada rumbeando pa los pagos del litoral. Ni les cuento lo que jué ese viaje ! Hasta Concordia la cosa anduvo reguena, pero al llegar a Virasoro en la linda Corrientes porá, los gurises se escapaban saltando la tranquera limpita como vacas Cebú juriosas en la manga. Al tranco nomá se jueron pa las casas, en especial a una con un farol colorao colgando en la puerta de calle.

La primera noche me anoticié de oidas. Pa la segunda me apersoné sin que me vieran, y escondido detrás del aljibe escuché un entrevero de risas, aullidos, revolotear de poyeras, descorchar de boteyas, y hasta una pelea mano a mano por una prienda. Ensigún parece, precauciones nenguna...

Y eso que ya les habíamos hablado del peligro que corrían si no usaban el profilático !

-Ya van a caer, desgraciados !-maliciaba yo como envideando tanta sangre baguala. Y así siguieron al día siguiente. Por entonces yo ya me había fatigado de tanto hablar de bichos y demás yerbas. Si hasta hubo uno que ahicito nomá se quería casar con la guaina mas linda de la casa !

Pa cuando yegamos a Misiones, ya casi todos habían debutao. El baile se largó por la noche:

-Dotor, me podís revisar quiando medio mal del asunto?- decía uno.

-Estoy asustado, Maistro. Siento como una comezón ayá abajo- yoraba otro.

-Por favor amigazo; no tendrá algún payé que me cure esta babaza?-preguntó esperanzao uno con cara de gaucho.

-Mire lo que me salió dotor. No haberá sido por montar en pelo?- apuraba uno con cara de "yo no juí".

-Disculpe dotor, mire el bicho con forma de cangrejo que me encontré entre "los compañeros" !- confesaba otro mostrando la palma de la mano abierta y señalando con un dedo un horrible ejemplar de ladilla.

Como en redepente me los tuve que revisar a casi tuitos. Cansao del trabajo empecé con las indiciones, las pastiyas y las pomadas, pensando en el día siguiente. Y dendeveras se repitió la cosa, porque vinieron mas, los que faltaban o algo así.

-Otra noche así de igual yo no la aguanto!- pensaba yo pa mis adentros.

Y ricordé la época de la milicia, cuando siendo soldao enfermero del Rejimiento tenía que revisar a tuita la hacienda al golver del franco, pa ver si no tenían alguna enfermedá "de mujeres", pero desas que tienen los hombres. La idea me vino a la mente rápida como un rejucilo.

De ahí en mas, tuitas las tardes, como a eso de la oración, los puse en fila con los lienzos abajaos, y ahí estaba yo mirando uno por uno la sesualidá desos gurises atropeyaos. Vide de todo y no les mezquiné medecinas. Juro que golviendo pa las casas tuitos estaban curaos y que nenguno quedó con miasmas ni con perevas.

Entuavía me emociono cuando ricuerdo la despedida en la escuela del campo, al grito de:

-Viva el dotor, carajo!

Se me agarrotó el garguero por la emoción, y sólo pude decirles:

-Y ya saben pa la prósima !

A los tres meses de haber golvido, yo ya como que me había olvidao del asunto. Todos contentos, felices y sanos. Y ahí los golví a encontrar el día de la graduación. Me dieron tantos abrazos que el que menos me quebró dos costiyas. La paleta me quedó como pegada al esternón.

Y pasiando con la patrona por el salón, me tropecé con la mama de uno de los baguales, acompañada por la aguela, viejita y sorda como las viejitas diantes. La mama era profesora en la mesma escuela, y endispués de los besos, abrazos y agradecimientos, le esplicó a la aguela, gritando juerte pa vencer la sordera en medio de toda la paisanada vestida de gala:

-Mama: ESTE ES EL DOTOR PICHO, EL MESMO QUE LE CURABA LAS ENFERMEDADES VENEREAS A LOS GURISES CUANDO EL VIAJE DE EGRESAOS ...!

Hoy día me descoso de la risa al pensar en la situación, pero ricuerdo la cara de la gente, la del Director cura, el silencio que hicieron, y cómo me escondí debajo del escenario, y me dan ganas de ponerme a yorar como una madalena.

Les juro que tuito jué verdá y que no agregué ni una coma de mas. Y me pregunto ahorita, en medio de una epidemia de SIDA, qué pasaría hoy si repitieran la atropeyada sin tomar precauciones. Y ricuerdo cuando de joven, cuando no era ni poyo ni gayo, en mi escuela nos hablaban del profilático, enseñando cómo había que ponerlo, como pa que no haigan dudas. Y todo por una enfermedá, la sífilis, de la cual naides se moría. Pero el SIDA sí mata.

Por eso, letores; toda enseñanza es poca cuando no se habla claro y juerte sin tenerle miedo a la verdá y a la realidá.

Aunque digan que "los amigos, como los jueces han nacido pa fayar", no nos quedemos cortos. No podemos fayar en esta volada. Y ricuerden que su mijor amigo... es su hijo. Aunque sea bagual.

Y si su hijo le cuenta, medio colorao, que anda entreverao en un lio de poyeras, no piense que es un bolacero. Hoy día los gayos maduran medio tempranones, aunque sean acocoraos y baguales.

Piense que si su hijo agacha el copete pa priguntar y comentar algo tan privao, es porque rialmente lo necesita.

Escúchelo; no lo defraude !
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1997 CLINICA VIRTUAL GINECOLOGICA, Buenos Aires (Argentina)