ALTA MAR
Coordenadas 55 grados 10' South / 65 grados 51' West
Parece mentira! Ya son las 11:55 PM, y luego de 7 horas de navegación, el buque de la Armada Argentina ha dejado atrás la bahía de Ushuaia con 15 barcos de guerra de diferentes nacionalidades fondeados en su rada.Quedaron atrás los petreles, cormoranes y kaiquenes haciendo caso omiso al frio inhospito del Canal de Beagle. La silueta agresiva del monte Olivia empolvada de nieve fresca nos permitió el paso con aire de superioridad andina. El faro de "Les Eclaireurs", mal llamado "del fin del mundo", nos abrió el paso con sus lobos marinos como únicos testigos...
> Cuando, con las islas Picton y Nueva a estribor, nos sentimos pequeñitos en medio de la amplitud inmensa que el Operativo Unitas pretende hacernos minimizar.
El debil sol de una primavera austral, calienta algo nuestra piel sufrida por el viento frio, en contraposición con los rostros endurecidos de los marinos de nuestra Armada, que con experiencia y profesionalismo van guiando la embarcación al punto del encuentro.
> Y allí, con las coordenadas preestablecidas, y teniendo como horizonte...el infinito, entre la bruma surge puntualmente la silueta escasa de la torre del submarino nuclear como queriendo darnos la mano para el intercambio humano.
> Lo vimos en cien films; lo admiramos como proeza náutica enzalzada como patriotismo cuando en películas en blanco y negro veíamos al heroe de la Resistencia embarcarse desde la costa en un bote de goma, atravesando un bosque de arrecifes hasta llegar a la silueta con forma de tiburón que lo esperaba intranquilo en aguas embravecidas.
Pero la tecnología nuclear no acepta costas, canales ni arrecifes. El submarino nuclear "Sand Lance" de la USN no admite otra cosa que mar abierto, por simple normativa de coexistencia y seguridad.
Y en mar abierto, mas vale estar con los ojos abiertos y los pies bien apoyados mientras se baja el bote de goma, y cuando descienden los tripulantes que conducirán a nuestro Oficial Submarinista hasta las entrañas mismas del gigante norteamericano.
Pocos instantes de inquietud en medio de esa cocktelera que llega a escorar 25 grados en algunos momentos. Y así, en medio de un baile que obliga a asirse fuertemente de la estructura, pasan vivencias que dejan improntas en mi retina como para no ser olvidadas jamás.
El bote, la escala de cuerda, el bamboleo, el olor a gasoil, la despedida al viajero; otra vez los mismos pasos pero a la inversa en la nave distante escasos 200 metros, el regreso, el adios, las banderas de despedidas en código, el profesionalismo,...otra vez el horizonte infinito sin nada a la vista... hacen cuestionar si la nada existe y la memoria de Heráclito aparece de improviso.
Y luego, el regreso serpenteando las islas del Canal de Beagle hasta llegar de vuelta a la rada de la bahía de Ushuaia, tocándome para ver si todo fue un sueño, una alucinación, o una realidad que no estaba en el inventario de mis lejanas correrías de juventud.
Se me acabaron las palabras. Hubo que sentirlo, con el frio que cortaba la cara; con las olas que sacudían la cáscara de nuez hasta el hartazgo; con aquellos tres pedacitos de tierra que una vez consideramos como propios a nuestro lado; con la admiración de palpitar junto a quienes custodian la inmensidad del ancho mar...
Todo pasa, y solamente quedarán los recuerdos de este Operativo Unitas. Pero junto con ellos, estará siempre el agradecimiento a quienes de una forma u otra hicieron posible esta experiencia a bordo del "A.R.A. INDOMITA" en las vecindades del "fin del mundo". Gracias.
Dr. Carlos Alberto Porta