INTERNET PARA NO VIDENTES.

Dr. Rodrigo Martin Cabanellas Moreno

Buenos Aires, Argentina

Me llamo Rodrigo Martín Cabanellas Moreno, tengo 30 años, estoy casado con Isabel Iglesias desde hace 4 años y tenemos 3 hijas: Laura, Lucila y Agustina (nacida hace 7 días, el 31-5-00). A los 24 años me recibí de abogado en la facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Trabajo desde 1997 en el Consejo Nacional del Menor y la Familia, como Asesor legal de la línea 102, de maltrato infantil y violencia familiar.

Además cursé estudios de teología en la Universidad Católica Argentina, y he trabajado en la catequesis especial para personas con discapacidad visual y formando a docentes y catequistas que trabajarían con personas con diferentes discapacidades: mentales, auditivas.

Mi discapacidad visual data desde siempre. Ya desde pequeño, en el jardín de infantes, mis padres detectaron dicha dificultad al observar la manera en que dibujaba. Luego de diferentes controles y estudios oftalmológicos, llegaron a la certeza que yo padecía el mismo síndrome que mi padre:

Síndrome de Leder, manifestado en una progresiva atrofia del nervio óptico. Atrofia que me llevaría inevitablemente a la ceguera.

No hubo dificultades en que continuase, a pesar del descubrimiento, mi escolaridad en el colegio que concurría desde los tres años. Al comenzar la primaria aprendía a leer y escribir como todos mis compañeros. Fue en primer grado (creo que antes también pero mucho no recuerdo) que mi madre junto a una maestra compañera de ella, me ayudaban transcribiendo los libros para que yo los pudiera leer, a una letra adecuada al tamaño que según mi limitación visual necesitaba.

Así pasaron los años y los diferentes niveles educativos. La limitación visual se incrementaba. Hasta que en el año 1988, justo a mis 18 años, me di cuenta que debía directamente actuar como una persona ciega. No tratar de forzar la utilización de ayudas e instrumentos ideados para personas sin limitación visual, pues este esfuerzo me hacía perder de vista el real potencial que yo podía dedicar a cada tarea que acometiese en vez de querer explotar lo que ya dejaba de tener: un resto visual que me permitiese valerme de forma independiente.

Esta lucha por la independencia se transformó en una búsqueda de autonomía. Es decir, encontrar la manera que de forma autónoma y dependiendo lo menos posible, poder llegar a realizar y desarrollar las diferentes tareas que se me encomendasen o que yo mismo me propusiese. Es una búsqueda ardua e incesante pues todo (o casi todo) está pensado o ideado para personas que no tienen discapacidad visual. La cultura cada vez más exalta el valor de la imagen y toma como valederas y como parámetros de valoración, las sensaciones y las ideas que las personas se forman a partir de lo que ven.

Pero no todo es terrible ni oscuro. Las ayudas técnicas junto a la solidaridad (espontánea o no) de algunos investigadores, han favorecido, favorecen y favorecerán, el logro de una cada vez mayor autonomía.

En el año 1993 llegó a mis manos un aparato electrónico que me cambió (casi sustancialmente) la forma de manejarme en muchos ámbitos. Se trata del llamado Braille and Speak (Braille Hablado). Fue entonces que la posibilidad de procesar y acceder a información dió un giro casi total. De depender de que alguien me leyese y tomase dictados por mi, pude a través de él, escribir yo mismo y luego imprimir en una impresora estandar y levantar información de cualquier computadora.

Las características técnicas del Braille Hablado "braily" son la de un procesador de texto, calculador de fechas, agenda electrónica y calculadora numérica, por un lado; y sintetizador de voz, compatible con cualquier PC.

Luego utilicé otro sintetizador de voz llamado Cibervue, de construcción española y mejor calidad de voz. Pero era únicamente sintetizador de voz.

Pero existía una gran limitación: el Windows. Hasta que no hace mucho, tras un largo tiempo de investigación, se ideó un programa llamado Jaws que permite leer el entorno Windows y trabajar, mediante una síntesis de voz externa o no, en todo lo que funcione bajo Windows: Word, Internet, correo electrónico, etc.

Son diferentes hallazgos y logros que me llevan a tener una profunda gratitud con Dios, y con los diferentes ingenieros y profesionales que intervienen en esta labor: posibilitar que cada vez más personas y de manera más fácil, tengan acceso a las diferentes fuentes de información.

Hoy en mi profesión, en mi vida familiar y en todos los ámbitos que me toca moverme, las ayudas técnicas y las ayudas de las personas me permiten desarrollarme como miembro de una socidad que busca progresar e integrar a sus miembros, sean lo que sean y tengan lo que tengan.

Es importante saber que estas ayudas técnicas como cualquier otra ayuda, requieren de una aprendizaje para lograr una mejor y mayor adecuación a las diferentes necesidades que la persona con discapacidad tiene. Por eso hay que informarse y sobre todo acercarse al conocimiento de dichas necesidades, para luego sí saber cómo resolverlas o ayudar a que se resuelvan.

Esto último lo digo por algunos hechos que a diario me tocan vivir en mi tránsito por diferentes lugares de la ciudad. Pero más allá de lo anecdótico, son cosas que pasan porque la gente en general busca ayudar desde lo que cree que yo necesito o desde el miedo o temor que lo paraliza. A cada uno le tocará ver y buscar la razón de su comportamiento; lo cierto es que yo veo que la sociedad cada ve se abre más a saber y querer hacer las cosas bien. Si sirve aquí envío algunas normas de comportamiento a tener con una persona con discapacidad visual. Normas que al igual que cualquier otra, son orientaciones y principios de conducta, no absolutos.

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Agradecemos profundamente al Dr. Rodrigo Martín Cabanellas Moreno por este trabajo, y por hacernos llegar esta muestra de alegría de vivir y de ser útil con su prueba testimonial para quienes padecen disminución de las funciones de sus sentidos.


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1997 CLINICA VIRTUAL GINECOLOGICA, Buenos Aires (Argentina)