TAXI !... AL RIO DE LAS VUELTAS, POR FAVOR.

Por el Dr. Carlos Alberto Porta

Sincero homenaje a quienes integramos aquella expedición: Peter y Jure SKVARCA, los hermanitos Eduardo y Jenny MONELOS, Mario CASTELLAZZO, Serif PASIC (Muerto en montaña), y yo: Carlos A. PORTA.

1963 finalizaba con el estruendo previo de su Navidad, cuando con toda la alegría de nuestros 21 años dentro de la mochila, y dejando en casa la mentira piadosa mas grande del mundo, partíamos hacia Rio Gallegos en el STAM SUR de la Fuerza Aerea Argentina (El DC6 que años mas tarde cayera en el Caribe con media promoción de la Escuela de Oficiales de la Fuerza Aerea), rumbo al siempre soñado Rio de las Vueltas.

-Quédense tranquilos, que solamente haremos una recorrida por el lugar!- Dijimos en nuestras casas.

La verdad: Eramos la Expedición del Centro Andino Buenos Aires destinada a efectuar la Primera ascensión al Cerro PIER GIORGIO, en los Andes australes, justito al lado de la plataforma del Hielo Continental Patagónico Sur, y del tan mentado cerro FITZ ROY, paraíso de los andinistas locales y de los mas "encumbrados" alpinistas de toda Europa.

-Pero hijo... Pasar Año Nuevo solo, tan lejos!- Se lamentaba mi madre, pensando mas en la costumbre familiar que en el significado de la festividad.

-Ya nos arreglaremos entre todos los muchachos del grupo para pasarlo bien.- Contesté- En cuanto a las condiciones de seguridad, les aseguro que la seguridad es máxima.- Agregué.

Yo ahora les aseguro que era máxima... para la época aquella!; una tonelada de peso entre equipo, alimentos, la "ferretería" (todos los elementos para escalar construidos en metal, tales como clavos de roca o hielo, mosquetones, martillos, etc.), muestras gratis de los laboratorios (especialmente vitaminas), y el consabido apoyo espiritual de la Biblia, garantizaban una feliz estadía con márgenes de seguridad óptimos. El resto, es decir los resultados de la ascención, solamente dependerían del clima, y de la forma en que la montaña nos rechazara. Pero lamentablemente, a una madre enferma del corazón no se le debían dar tantas explicaciones.

Y así fue como conocí la Patagonia, armado hasta los dientes con equipo que en aquella época era lo mejor que se usaba en las grandes paredes europeas, donde no faltaban los rollos de CUERDA DE CAÑAMO !!!, pero sin un cobre en el bolsillo, ya que no era necesario llevar dinero a un lugar donde los únicos interlocutores iban a ser los animales silvestres. Aparte de eso, dinero no tenímos ! La experiencia nos dio la razón, y la Gobernación (Santa Cruz) nos llevó en un camión desde Rio Gallegos hasta el mismo Rio de las Vueltas, a escasos kilómetros de la Estancia Viedma Primera de los Perez Companc. Y ya desde allí, surgiendo entre las matas de calafate y acompañado por la aureola de nubes que le dieran el nombre lugareño de "Chaltén" es decir volcán, pudimos apreciar en toda su magnitud el derroche de flechas, torres, gendarmes y glaciares que rodean al rey de la Patagonia: ELMONTE FITZ ROY.

En aquella época, el Rio de las Vueltas no tenía puente, y justamente el día de Año Nuevo, como para que no tuviéramos tiempo de pensar en nuestro hogar, lo cruzábamos a lomo de caballo, no una sino varias veces, tratando de que no nos olvidáramos algo del otro lado del rio, ni que se nos cayera algo en medio de la correntada. La noche nos encontró a los siete andinistas en la confluencia del Rio Fitz Roy con el Rio de las Vueltas, justo en el lugar donde se ahogara el alpinista francés Jacques Poincenot 10 años antes, cuando la expedición francesa doblegara el "Fitz" en la primera ascención. Y así entre contenedores de mochila (Léase latas de galletitas llenas de alimentos variados) y ferretería, surgió indemne una botella de sidra con la cual regamos un menú opíparo constituido por guiso de lentejas "con todo", milanesas de Viandada, y panqueques con miel. Nuestros padres podían estar tranquilos ! El Año Nuevo ya había pasado, con salud, alegría, y el fervor de 21 años aplicados a la empresa para la cual nos habímos preparado tanto.

Toda esta retórica solo sirvió para presentarles el lugar geográfico que fue noticia a raiz del diferendo limítrofe con Chile (Laguna del Desierto), y actualmente noticia de Turismo.

Hoy, en ese preciso lugar existe un puente, igual al que por supuesto existe en el Rio de las Vueltas y en muchos lados mas. Nosotros debimos cruzar el Rio Fitz Roy una y otra vez a lomo de caballo, con la mochila al hombro y el fantasma de Poincenot en el pensamiento, desequilibrándonos cada vez que el equino resbalaba con el canto rodado del fondo, hasta finalizar el transporte. Pero estar del otro lado significó estar "del otro lado de la civilización". Solo un casco de estancia en medio de ese vallecito de estirpe alpina: la Estancia Fitz Roy, cuyo dueño era un hombre que había hecho época en esas latitudes. Andreas Madsen, danés de ley, llegado en 1901 para integrar la Comisión Internacional de Límites bajo las órdenes del Perito F. Moreno, decidió finalmente quedarse en la Argentina, pero no eligió cualquier lugar. Se quedó al lado de "su" Fitz, al lado de "su" Rio de las Vueltas, como queriendo custodiarlos, amarlos, respetarlos, adorarlos...

A mi paso por su estancia, Don Andreas Madsen, el pionero de la Patagonia ya habia muerto. Mi juventud me impidió haberlo conocido antes. Su sucesor, el Sr. Standhard, nos invitó a comer un asado consistente en dos corderos, y alli pude apreciar el cartel de chapa enlozada que -supongo yo- todavía debe estar en la puerta vaivén del cerco de la casa, donde se enfatizaba aquellas virtudes del hombre probo, tales como la claridad del pensamiento, la altura de la mirada, y la fortaleza de espíritu.

Y es a través del libro de su autoría llamado "PATAGONIA VIEJA" donde aprendí ya de grande todo lo que ese hombre había significado para esta zona geopolítica. Aprendí lo montañes; aprendí lo típico; pero también aprendí del honor y de la sabiduría de quienes no dudaron en estar presentes en el lugar en vez de elegir la comodidad de la ciudad. Y nombres como el mismo Madsen, Standhard, Matzi, Halvorsen, Rojo, etc, pioneros como él aunque algunos de segunda generación, fueron los que vinieron desde el Atlántico, no desde el Pacífico, y se asentaron desde tiempo inmemorial, como para que no quedaran dudas sobre la soberanía de un lugar donde el Paraíso también asentó su sucursal.

Después vino la instalación del campamento base y los campamentos de ataque intermedios sobre el Glaciar Fitz Roy Norte, el constante aprovisionamiento de la cueva de hielo al pie de la pared del Pier Giorgio, y finalmente la cumbre conquistada por los hermanos Peter y Jure Svarca. Todo eso es profesionalismo, y no hace a la cuestión. Pero sí interesa el modelo de empresa, con organigrama operativo y trabajo de hormiga que sirvió para darme cuenta que cuando el viento blanco nos castigaba con el rigor de ráfagas de mas de 100 km/h arrojándonos con violencia contra las piedras, estábamos seguros de nuestro equipo y nuestra técnica.

- Decime Mario: Es la muerte, si o no?- gritabamos con fuerza incapaz de vencer el ulular del viento.

-...!- Era toda la respuesta.

Luego el regreso hacia Rio Gallegos en la camioneta del Correo, parando en todas las estancias, el telegrama a casa escuetamente redactado en términos tranquilizantes ("Primera ascensión Pier realizada stop todos bien stop avisen resto stop volvemos mañana stop Picho"), el regreso en avión cargo, el abrazo, el relato, las fotos... oh las fotos!...

Por supuesto que comí calafate, y gracias a ello pude volver a la Patagonia varias veces, pero disfrazado de cajetilla y para dar conferencias de Medicina en varios lugares, o para visitar a mi hija y su esposo que viven en Ushuaia. Asi no tiene gracia...

Y subitamente, aparece el reclamo, la duda no nuestra sino de allende los Andes, el laudo, la opinión, la prensa...

Y hoy ya lo sabemos, ya lo festejamos... esa tierra es nuestra, y ya nadie lo duda. Porque los Argentinos somos de reacciones eufóricas, pero fugaces. Y si bien hoy es posible llegar hasta la Laguna del Desierto por la ruta 23 recientemente terminada, y pernoctar en el pueblo de El Chaltén levantado cerca de donde estaban instalados los galpones de esquila de Madsen, y cruzar los rios por puentes modernos, queda el sentimiento de que todo eso es Argentino... simplemente porque el laudo así lo dice, sin darnos cuenta que cuando Andreas Madsen se asomaba por la ventana a la mañana y veia el Fitz Roy rojo no de ira sino porque el sol lo iluminaba, también veía un rio, el de las Vueltas, que coría hacia el Atlántico, no hacia el Pacífico.

Fueron vivencias de juventud, de hace 36 años. Muchas expediciones pasaron por el Rio de las Vueltas posteriormente, no con cuerdas de cañamo precisamente. Cada noticia sobre nuevas expediciones me hizo alegrar por el éxito de mis amigos, por los nombres de lugares comunes, por el desarrollo del andinismo en nuestro pais, etc. Pero cada noticia durante esos 36 años fue un apretón en el corazón por recordar un lugar de ensueño al cual no había acceso posible salvo el primitivo y en grupos entrenados, es decir, por recordar un lugar al cual ya nunca podría volver...

HOY SE PUEDE. Son 2800 Km y te esperan en la Hostería de El Chaltén con el alojamiento reservado por teléfono... porque ya hay teléfono!. Solamente se necesita tener ganas y un vehiculo apropiado que despeje del suelo. De trepar ni hablemos. Los que como yo ya no trepamos ni al Monte de Venus debemos ser conscientes que hace 36 años astábamos super-entrenados, y que hoy toda improvisación podría ser peligrosa y temeraria. Pero para los medio-maduros para abajo, aquello es el paraíso del trecking y de la escalada mixta (Glaciar-Roca, en ese orden), y lo máximo en materia de Naturaleza salvaje no precisamente on-line.

De las fotos, qué les puedo decir?! Son diapositivas, y por supuesto que las tengo. Si alguien desea verlas, café por medio se las exhibo, pero no me tienten, porque la F100 ya la tengo lista, por las dudas... y aunque sabiendo que el fantasma de Andreas Madsen no me lo perdonaría, daría parte de mí por volver a la confluencia de Rio Eléctrico con el de las Vueltas para rememorar los buenos momentos, y recordar con respeto a los que ya no están. Y de paso fijarme si el cartel de chapa enlozada sigue estando en la puerta de la estancia de Andreas Madsen.

ADDENDA: Los años han pasado. Este ensayo fue escrito en 1999. El año 2003 tuve la inmensa fortuna de poder ir a "El Chaltén", y recorrer esos lugares paradisíacos que conocí 40 años antes. El lugar ha cambiado efectivamente. Hay pavimento, Internet, hoteles 5 estrellas, remises, hospital, en fín, de todo. El Fitz, el Torre, el Poincenot, y toda esa constelación de agujas sigue apuntando al cielo como queriendo levantar vuelo. Las picadas están señalizadas y cuidadas por Parques Nacionales, y es el paraíso del trekking. 

Y finalmente, pude recordar las palabras que Andreas Madsen había escrito en esa chapa enlozada en la entrada de su casa:

"PENSAR ALTO; SENTIR HONDO; HABLAR CLARO".

BIBLIOGRAFIA DISPONIBLE:

"Al Asalto del Fitz Roy". Louis Depasse. Ed.Peuser Buenos Aires 1953

"Patagonia Vieja". A. Madsen. Ed. Ciordia y Rodriguez 1952 Bs. Aires.

"Montanas del Pacifico". Saint Loup. 1950

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