MITOS Y PARADOJAS DE LA SALUD EN NUESTRO PAIS

(inspirado en un artículo del Dr. Juan Antonio Mazzei)

 Uno de los principales mitos que debe ser pulveriza­do definitivamente es el que expresa: “El problema de fondo es la economía" falacia con la que se pretende encubrir la ineficiencia.

Veamos algunos ejemplos: la Argentina está entre los 10 primeros países del mundo en lo que hace a nivel de gasto en salud como proporción del PBI, al igual que Francia invierte el 9,7% y está detrás de EE.UU. 14% Alemania 10,5% Suiza 9,8%

Con un PBI per cápita de US$ 8514, nuestro país tiene un gasto en salud de US$ 826 por habitante y por año.

Analizando el otro término de la ecuación, es decir los resultados obtenidos, nuestro país a diferencia de Francia que ocupa el primer lugar, se encuentra en el puesto 75 del ranking, en lo que hace a desempeño glo­bal de la salud por detrás de Colombia, Chile y Costa Rica que figuran 22, 33 y 36.

Esto significa, lisa y llanamente que el sistema está mal administrado.

En Argentina se gasta en salud mucho y mal.

En este contexto por el simple hecho de nacer de este lado de los Andes, nueve niños argentinos mueren antes de cumplir el año, cosa que no hubiera sucedido de haber nacido en Chile.

Nuestros vecinos gastan 350 dólares por habitante y por año es decir 476 menos que la Argentina, tienen una mortalidad infantil del 13 por mil contra el 22 por mil de la Argentina.

Con referencia al personal de salud, en nuestro país tenemos cuatro médicos por enfermera cuando en los países que están a la vanguardia la proporción es la in­versa.

Según la OMS es necesario un médico cada 600 habitantes con lo que nuestro país debería tener 54.000 médicos y no 110.000 como posee.

Debería tener 500.000 enfermeras y no 50.000 como posee.

Otra desproporción grotesca es la del número de camas disponibles, existen 155.400, cuando según tasas

de uso deberían existir 70.000, es decir una sobreoferta del 100%.

En Argentina existen 170 tomógrafos computados, que de acuerdo con las recomendaciones internaciona­les alcanzarían para una población de 300 millones de habitantes.

 

El problema no es la insuficiencia de recursos. La Argentina gasta mucho y mal.

Hay superpoblación de médicos y déficit de enfermeras,

   La proporción de médicos por habitante es menor en los grupos de menor ingreso.

   En las Provincias más pobres, la oferta de servicios de salud y la accesibilidad a los mismos son meno­res.

   Las Facultades de Medicina y las Universidades en general producen profesionales en serie sin tener en cuenta las necesidades reales del país. ,

   El costo que representa para el Estado cada estudian­te universitario es alto y muchas veces innecesario.

   No existe un plan de salud eficiente que programe los recursos humanos y materiales para toda la Nación.

   La Universidad no está preparada para albergar una ilimitada cantidad de estudiantes.

   La demagogia y los intereses partidistas electorales, flagelos de la política de nuestro país, prevalecen por

encima de los intereses de la Nación. Esto explica que nadie quiera enfrentar o buscar soluciones a pro­blemas perfectamente identificados.

Si tenemos superávit de médicos, déficit de en­fermeras, y mala distribución de los mismos en el país, es el conjunto de la Instituciones gubernamen­tales las que deben planificar el número

de profe­sionales que se necesitan para el corto, mediano y largo plazo. Aunque parezca una obviedad esto nunca se ha hecho en nuestro país.

Es cuestión de sentido, decisión, voluntad política y administración honesta y eficiente de los recursos. Tan sencillo como eso.

Hasta aquí el resumen de. los conceptos del Dr. Mazzei.

Yo recordaría:

La democracia es el gobierno del pueblo para el pueblo, los gobernantes son meros delegados que tienen que cumplir con lo prometido en su campaña preelectoral, pues el pueblo gobierna a través de ellos que son sus representantes, de no ser así se desvirtúa el sistema y se sustituye, como nos ha sucedido a nosotros, por la fuerzocracia, manda quien tiene más fuerza, si­tuación que se expresa con cortes de ruta, paros carpas blancas o de distinto color, etc.

 

LA VERDAD DE LA MILANESA:

Con el respeto y la admiración que me merece el Dr. Mazzei creo que en su artículo no ha tenido en cuenta el sobreprecio de los medicamentos, ni tampo­co un elemento infaltable de toda transacción en nues­tro país: “el diego” (del lunfa, diego, por diez: diez por ciento, lo histórico en la coima argentina, hoy en reali­dad el veinticinco.)

En un futuro no muy lejano las multinacionales manejarán seguramente la mayoría de los afiliados al sistema, varios millones entonces, con una cartilla re­ducida al mínimo y arancelada en centavos, ayudados por un vademécum consensuado con las autoridades de turno, los veinte pesos serán el negocio redondo, y el PMO, y nosotros le cantaremos olímpicamente nues­tras cuitas a Gardel.

 

INCONGRUENCIAS

Como habitante de éste, mi país: República Ar­gentina, además monotributista, consumidor final, médico, cumplidor de todas las obligaciones tributa­rias, incluidos peajes y tarifas diferenciales por mi condición de profesional, me asaltan una serie de dudas que deseo fervientemente que alguien me las aclare.

Cualquiera lo puede verificar, existe en nuestra profesión una plétora que soslaya un exceso del 50% de lo aceptado universalmente, además la inep­titud de los administradores del ordenamiento so­cial: los gobernantes, para decirlo rápido, no han conseguido, o mejor dicho, no han sabido implementar algún método para racionalizar su dis­tribución en el vasto territorio de nuestro país.

No alcanzo a explicarme la razón por la cual en este año 2000, 6323 jóvenes, que justo es recono­cerlo, no se han inscripto en ninguna embajada para irse, optan por estudiar medicina, solamente en la Universidad de Buenos Aires, ¿será tanta la voca­ción?, cosa que no creo juzgando por el Indice his­tórico de graduados por ingresante, tal vez tengan la esperanza puesta en un post grado de remiseros?

Tampoco entiendo, y me preocupa, la razón que les asiste a tres Bancos Internacionales para unirse y disponer una inversión de 78 millones de dólares para incursionar en el negocio de la medicina prepagada. (Euro Medic), sobre todo en este mo­mento en que se ha adoptado una decisión en el tema de la desregulación de Obras Sociales que dicho sea de paso, no satisface a ninguno de los actores impli­cados.

No creo en absoluto que sean ingenuos inver­sores con ideas filantrópicas, ni tampoco Mandraques para cumplir con el  P.M.O con vein­te pesos, lo que necesito saber es qué van a hacer y cómo, sobre todo en lo que nos pueda tocar a noso­tros, que como médicos, somos los encargados de proveerles la funcionalidad.

Dada la diferencia de poder que nos separa presiento que vamos irremisiblemente a un arancel de centavos de dólar.

Soy consciente de mi ingenuidad, pero confie­so me alarma no encontrar explicación ni forma de reaccionar frente a estos hechos.

C. Petrini.

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