TRABAJOS ORIGINALES
MEDICINA: UN ENFERMO CON DIAGNOSTICO Y SIN TRATAMIENTO
Por el Dr. Alfredo Lafuente Rosales.
Buenos Aires,
Argentina
Siempre he visto con preocupación los cambios que ha venido sufriendo mi profesión de médico. Su deterioro con el paso de los años es cada vez más notorio y preocupante. Movido por esta inquietud, empecé a concurrir en los congresos médicos a Mesas de debate que específicamente trataban el tema de la formación médica. En las mismas se analizaban con preocupación y con crudeza todas las dificultades por las que atraviesan las distintas Facultades de Medicina del país.
Todos coincidían en los mismos puntos; la mala formación que tienen los estudiantes secundarios, la actitud demagógica del ingreso irrestricto, la poca capacidad de selección de los cursos preuniversitarios, la saturación de las distintas facultades del país, la formación deficiente de los profesionales, el alto porcentaje de deserción, el costo y desgaste económico que significa este estado de cosas.
Se coincidía también en la plétora de profesionales y las pocas oportunidades que tenían un alto porcentaje para poder completar su formación, y también en el no reconocimiento de las residencias fuera del ámbito del país por las razones ya mencionadas.
Con sorpresa escuché al Dr. Manuel Hidalgo Pascual de España referir la similitud que existe entre lo que aquí ocurre y lo que acontecía en España y que se vieron obligados a superar para incorporarse a la cumunidad europea. Junto con el Dr. Gerardo de la Lleva de Cuba y otros distinguidos profesionales coincidieron en la imperiosidad de la búsqueda de la excelencia a través del ajuste de la cantidad de profesionales a las necesidades reales, que llevaría también a méjorar y jerarquizar las oportunidades laborales de los noveles profesionales.
Pero no sólo surgen nuestras falencias a través de los invitados extranjeros; es bueno destacar que personalidades de nuestra medicina han expresado y profundizado esta problemática en reiteradas ocasiones con gran convicción y conocimiento. Tal es el caso del Dr. René Favaloro, del Decano de la Facultad de Medicina de la UBA Dr. Schachter, del ex Decano Dr. Luis Ferreira, del Dr. Alfredo Martinez Marull de Córdoba, de los Dres. Carlos Escudero y Ginés González García, varios de ellos en el marco del Congreso Argentino de la Salud.
Esta plétora de profesionales condiciona además de su deficitaria formación, la explotación a la que se ven sometidos. A los mercaderes de la medicina sólo les interesa cubrir una vacante, no valoran la capacidad y el que la tiene se ve obligado a aceptar retribuciones denigrantes, que en muchos casos se retrasan hasta límites insostenibles, y no son pocos los casos en que se llega a la estafa privándolo de sus honorarios.
Hasta aquí he tratado de sintetizar la realidad de nuestra problemática, ya expresada y escrita en distintos ambientes y medios. Pero en todas las mesas redondas o conferencias a las que he asistido ha surgido la misma pregunta ¨si todos conocemos la problemática y se han planteado diversas propuestas para resolver el problema, qué nos falta? La respuesta fue clara y valiente, sólo falta la decisión política de realizar el cambio.
Estamos próximos a elecciones y no quiero dejar sin
plantear estas preguntas ¨Los problemas aquí referidos tendrán alguna
posibilidad de ser escuchados? ¨Tendremos alguna posibilidad de cambio?
Alfredo Lafuente Rosales
Círculo Médico de Morón
Buenos Aires. Argentina