COMO REDACTAR UN CONSENTIMIENTO INFORMADO (CI) O UNA NEGACION INFORMADA (NI)

Dr. Carlos Alberto Porta MD

Buenos Aires, Argentina

COMO REDACTAR UN CONSENTIMIENTO INFORMADO

 

De acuerdo a las opiniones de los Médicos y Abogados que han estudiado este tema, es conveniente que los Profesionales de la Salud tengan presente la forma en que habrán de construir un Consentimiento Informado ante eventuales prácticas, operaciones, tratamientos, etc.

En primer lugar, el Profesional debe saber que el Consentimiento Informado (en adelante CI) no lo proteje contra una Mala Praxis Médica. La impericia, imprudencia, negligencia, y/o inobservancia de los deberes a su cargo, constituyen el eje de la Mala Praxis y son motivo de consideraciones muy especiales al respecto que acapartan gran parte del interés de los colegas.

Pero aún sin haber una Mala Praxis Medica, cualquier ser humano puede demandar a un Profesional por el simple hecho de no haber podido ejercer dos derechos inexcusables del género humano: el derecho a ser informado, y el derecho a decidir por sí sólo y para sí.

Por tal motivo, la primera recomendación para la redación de un documento de CI, es que no se debe limitar a fórmulas preformadas que limiten las actuaciones del profesional a un simple texto que tal vez no tenga vigencia a la hora de la práctica a realizar. Todo CI debe ser personalizado en la figura del paciente que tenemos adelante y que será sometida a una práctica.

Todas las prácticas son diferentes, y todos los pacientes son diferentes. Eso lleva a considerar que el profesional que redacte el CI deberá seguir ciertos detalles, según esos parámetros distintivos aunque en un comienzo pueda utilizar una plantilla que reúna los datos generales del paciente.

El siguiente es un modelo de texto para el tronco común de un CI tipo.

"Nombre y Apellido del paciente:

"Documento":

"Fecha de Nacimiento:

"Domicilio:

"Teléfono:

"Obra Social u Hospital:

"Afiliado:

"Fecha actual:

"En la fecha, el Dr.....................me ha explicado en mi lengua natal y en términos sencillos que he entendido en su totalidad la afección que padezco denominada......................y los riesgos que puedo correr en el futuro. El Dr........ me ha explicado, y yo he entendido, que para remediar dicha enfermedad deberé ser intervenida/o quirurgicamente en la Clínica.............mediante la operación llamada....................., la cual consiste en.............................para lo cual presto mi total consentimiento.

El Dr.............me ha explicado y he entendido que la cirugía a la cual habrá de someterme, presenta ciertos inconvenientes en el postoperatorio, tales como.............Tomo conocimiento y acepto que durante el transcurso de la operación a la cual habré de ser sometida/o, pueden ocurrir algunas eventualidades inherentes a la operación en sí tales como.................... y que el Dr..........me brinda garantías de medios y no de resultados.

También el Dr.............me informa, y comprendo, que además de la intervención a la que se me sugiere acceder, existen otras alternativas de tratamientos que poseen resultados satisfactorios estimados en...........%. Por tal motivo, acepto la indicación quirúrgica que se me ha realizado, y por lo tanto autorizo al Dr....................para que con el equipo integrado por..................en la Clínica...................me opere quirurgicamente el día.............realizando la operación.......................tal cual fue informada.

Firma y aclaración Firma y aclaración Firma y aclaración

En los espacios correspondientes se deberá incluir una descripción exhaustiva de la patología que aqueja al paciente, aclarando que el mismo toma conocimiento de su padecimiento y que lo comprende por habérselo explicado el Dr. XXXX con palabras sencillas y en su lengua natal.

Los órganos que se mencionen deberán ser descrirptos en forma que el paciente pueda entender facilmente.

Es importante que se aclare que dicha afección hace que sea necesaria la práctica xxxxxx (o la operación XXXXX) la cual consiste en una táctica y técnica mediante la cual se extraerá, se corregirá, se implantará, etc (es conveniente hacer una descripción completa de las bases de la operación) determinado órgano.

Si la práctica u operación posee alguna morbilidad propia de ella, es necesario destacarla en estos momentos, aunque se trate de una morbilidad que no necesariamente involucre un fenómeno natural. Un ejemplo de ésto lo constituye la cirugía radical para el carcinoma de cuello (Operación de Wertheim Meigs) donde la fístula ureterovesical por desvascularización del ureter proximal es un hecho bastante frecuente y que no significa Mala Praxis, mientras que una fístula vesicovaginal sí constituye un hecho aislado que representa algún error quirúrgico. En este ejemplo, sería imperdonable omitir la primera de las fístulas, ya que nos dejaría sin respaldo informativo ante su aparición. La segunda de las fístulas mencionadas quedaría a consideración del cirujano ya que no constituye morbilidad propia de la operación en sí, aunque sería conveniente incluirla explicando que la dificultad de acceso al espacio vesicouterino para realizar la sección del manguito vaginal, hace que a veces la técnica sea peligrosa y pueda haber riesgo de lesión vesical dadas las características de cirugía radical que se está por realizar. Todo tipo de morbilidad inherente a la operación en sí no debe ser omitida. Desde la simple linforragia de las comisuras en una incisión de Pfannestiel original, hasta un eventual granuloma de herida operatoria por hilos de lino defectuosos (que en realidad son de algodón por cuestiones financieras), pasando por el adormecimiento temporario del colgajo superior de dicha incisión, deben ser mencionadas.

Un hecho tan simple como el extraer un útero en una histerectomía debe ser relatado con palabras sencillas que la paciente comprenda. No es lo mismo decirle que le vamos a sacar el útero o que le vamos a realizar una histerectomía, que decirle que le vamos a sacar la matriz. En el primer caso, la paciente puede alegar meses después que no menstrúa y que nosotros no le dijimos que le ibamos a sacar la matriz porque de haberlo sabido no lo hubiera permitido. Nada debe ser considerado como obvio, porque un paciente no sabe medicina, un abogado tampoco, un juez menos, y ello lleva indefectiblemente a tener que pagar peritos, letrados, costas, etc, para demostrar algo tan simple como que matriz y útero son la misma cosa. Pero aún así, el paciente gana porque no tiene obligación de saberlo. Pero nosotros sí tenemos obligación de decirlo en forma que sea comprensible.

A las complicaciones habituales y que los cirujanos consideramos como hechos infaltables de toda operación, debemos darle mayor importancia que a los hechos fortuitos de aparición poco frecuentes. Todos deben ser relatados, pero algunos son ineludibles. Pensemos que si son complicaciones habituales, seguramente aparecerán en nuestros pacientes. Ellos tienen derecho a saberlo, y nosotros tenemos la obligación de informárselos.

Independientemente de los inconvenientes de toda cirugía, debemos considerar que los resultados de dichas prácticas también es un aspecto a tener en cuenta a la hora de redactar un CI. Jamás debemos omitir expresar que los Profesionales de la Salud brindamos garantías de medios pero no de resultados. Esta frasecita que parece inocente, guarda un significado que la convierte en el eje del CI. Pero no tendría valor si en el texto no se aclara que el paciente toma conocimiento de ello y que lo entiende y acepta. Especialmente en aquellos casos en los que existe una variedad de ideologías médicas sobre determinada afección, es necesario mencionar cuáles son las alternativas que existen para tratamientos de casos como el de la paciente a quien vamos a intervenir, y cuáles serían los resultados de esas otras estrategias en caso de no seguir la táctica original propuesta por nosotros. El paciente desea saber qué ocurriría si no se efectúa la operación que le estamos proponiendo, y qué otra forma hay de tratar su afección. En ocasiones el paciente debe establecer un grado de prioridades en su accionar, ya que operarse simplemente porque el médico se lo propone sin agotar antes alguna instancia previa posible, puede llevarlo a tomar decisiones apresuradas en cuestiones laborales, financieras, etc que lo pueden perjudicar enormemente, y que serán los detonantes para un futuro accionar en lo civil por no haber sido informado de las otras alternativas que existían y que le hubieran permitido evitar dicho perjuicio. Una falta de información puede transformar una brillante y exitosa intervención quirúrgica en una demanda por daños y perjuicios no precisamente médicos!

No tenemos que olvidar que no hay nada mas trágico que un paciente a quien en una segunda opinión el segundo colega le exclama:

-Quién le hizo ésto?!; (a veces gentilmente el colega le incluye "quién fue el animal que le hizo ésto!!) acaso no sabe que se hubiera podido evitar la cirugía?!- (En ocasiones los contenidos y las formas son peores).

De modo que habiendo otras alternativas es necesario destacarlas. Una de las alternativas mas importantes que existen, es la negativa a ser intervenida quirurgicamente. En esos casos, la negativa (Negación Informada; NI) debe ser tambien reconocida por el paciente, expresamente escrita en el consentimiento, bajo un texto donde el paciente entiende todas las explicaciones sobre su afección, reconoce la necesidad de ser intervenido, toma conocimiento de los riesgos que corre al no aceptar nuestras indicaciones, pero por motivos que se explicitan no acepta la operación bajo su absoluta responsabilidad. Nótese que no solamente debe negarse a ser intervenido, sino que debe reconocer los riesgos que va a correr. Así como para la operación le explicábamos los riesgos que corría bajo el acto operatorio y su recuperación, tambien le debemos explicitar los riesgos que corre si no acepta ser intervenido. Esta "negación informada", también debe ser redactada con lujo de detalles, especialmente sobre lo que ocurriría si no se siguieran nuestras indicaciones. Obviamente, nadie es dueño de la verdad, y despojándonos de nuestra lógica paranoia en materia de "Poder Médico" deberíamos aceptar que las indicaciones sobre estrategias médicas suelen ser pluripotentes según quienes las indiquen.

Finalmente, es necesario destacar las consecuencias funcionales que la práctica propuesta puede desencadenar en el paciente, y aquellas que indefectiblemente habrá de producirle.

El caso típico de la histerectomía sin ooforectomía en plena edad fértil es el mejor para ilustrar este tema. Ante este tipo de práctica, debemos informar e incluir en el texto del CI, que a pesar de que le vamos a extraer el útero o matriz, lo cual le producirá el cese de sus menstruaciones, la paciente no va a entrar en menopausia verdadera u hormonal ya que los ovarios van a seguir estando. Y que seguirán funcionando aunque ella no se dé cuenta hasta que un día, alrededor de los 50 años o a la edad que el destino le tenga señalado, dejarán de funcionar y en ese momento empezarán a aparecer los síntomas menopáusicos que antes no había tenido a pesar de que no menstruaba simplemente porque el órgano que menstrúa fue extirpado.

Paralelamente, el caso de la anexohisterectomía en edad fértil obliga con más razón a explicar que no va a menstruar porque la extirpación del útero o matriz la está privando del órgano que menstrúa, pero que la falta de ovarios la llevará a un estado de menopausia quirúrgica que eventualmente puede necesitar ser tratada con Terapia Hormonal de Reemplazo, según los síntomas. Obviamente habría que hacer referencia a la imposibilidad de conseguir embarazo en los dos casos mencionados.

NO OLVIDAR:

Recordar siempre que en los Códigos, en los Estatutos, en las Leyes, en los Contratos, en todo aquello que necesite dar garantías de seguridad, no podemos omitir absolutamente nada. "Subir arriba y bajar abajo" no es una redundancia a la hora de dar tranquilidad, seguridad, y especialmente uniformidad de criterios que no permitan dudas respecto a lo que se está diciendo al paciente.

Las "garantías de medios, pero no de resultados", no debe faltar en los CI. El paciente debe saber que su médico hará todo lo posible para curarla, pero que si no lo logra no es porque la haya tratado mal, sino porque la Medicina no es una ciencia exacta.

Nunca olvidar de escribir el CI en lenguaje claro que el paciente entienda, y aclarando que lo hacemos en su lengua natal.

La frase "explicación que entiendo y acepto" no debe escatimarse. El CI no debe ser precisamente una obra literaria que deje agujeros negros para una interpretación variable. Es preferible un CI que cumpla su función de seguridad, y no una redacción complicada donde no se sabe lo que se quiso decir. Poner "explicación que entiendo y acepto" varias veces en un CI, es justamente demostrar que hemos cumplido con nuestro deber de informar, y que el paciente lo reconoce y nos brinda el aval para que realizemos la práctica de mentas. Por más pequeña y habitual que sea la práctica, debería redactarse y firmarse un CI. Como ejemplo, una simple colocación de DIU debería ser acompañada de un disclaimer de CI donde figuren los riesgos de contraer EIP, embarazos no deseados en el 0,5 % de los casos, inconvenientes en la colocación (reflejo vagal, lipotimias, dolor, etc).

Las alternativas, como todo en la vida, es dejar las manos libres para que el paciente pueda tomar una decisión que le pertenece. En ocasiones, el paciente prefiere dejar que el médico decida. Es un hecho normal. Pero debe ser expresado, aceptado, y firmado.

En caso de negativa, la "Negativa Informada" no debe faltar. Salvo que por la urgencia del caso, y ante testigos, hagamos uso de la prerrogativa de los médicos de tomar una decisión para evitar un mal mayor.

Y finalmente, recordar que el CI o la NI deben ser firmados por el paciente y por testigos, haciendo constar los números de documentos.

Como verán, cuesta muy poco pretender dormir tranquilo. Pero recuerden que una verdadera mala praxis del colega bien comprobada, producirá un dolor de cabeza que no podrá ser mitigado por mas CI o NI que haya de por medio. El CONSENTIMIENTO INFORMADO no previene contra la Mala Praxis !! Solamente protege contra la acusación de que no se han respetado los derechos de estar informado que posee el ser humano en general y el paciente en particular, y también protege contra acusaciones de que las intervenciones quirúrgicas o prácticas médico-quirúrgicas de consultorio fueron hechas sin autorización.

Y si Usted, colega, piensa que redactar un CI donde figure toda una descripción de patología quirúrgica es perder el tiempo y no sirve para nada, simplemente apague el televisor y haga un role playing de cómo se sentiría usted si el mecánico le dice que hay que cambiarle un pistón a su auto, sin avisarle lo que cuesta y sin citar otras alternativas, y sin decirle que para ello hay que bajar el motor, desarmar todo, cambiar la pieza, mandar el block a la rectificadora, armar todo, cambiar juntas, probar, regular, y que todo eso demandará mas o menos 10 días de trabajo en los cuales usted deberá hacer sus visitas a pié, y viajar al Hospital en tren o en bus, y quedarse sin comer al mediodía por falta de tiempo, y lo que es peor: perderse las vacaciones por una mera coincidencia ya que usted "creía" que para cambiar un pistón hacían falta dos horas de trabajo y nada más.

Para pensar.


Clik en el botón "Back" para volver .

 

  Lobby / Capilla

 

1997 CLINICA VIRTUAL GINECOLOGICA, Buenos Aires (Argentina)