|
|
TRABAJOS ORIGINALES Buenos Aires, Argentina |
SER MÉDICO. ¿volveríamos a serlo?
Dr. Carlos Petrini. *
Ante la cruda realidad presente, el Dr. Eduardo Cesarman, en un articulo del Boletín de la Asociación Médica de Bahía Blanca analiza lo vivido en su Mexico natal, se pregunta y hace que nos preguntemos : ¿volveríamos a ser médicos?
Pregunta crucial !
"Si , -dice el colega- si las cosas fueran como hace medio siglo cuando empecé mis estudios de medicina -y un si ambiguo y hasta pusilánime- si el ejercicio de la medicina fuera lo que es en la actualidad. Ciertas consecuencias del progreso técnico de la medicina moderna han hecho que las circunstancias del ejercicio profesional se hayan deformado y de acuerdo con mi óptica personal deteriorado. Hay ciertos momentos de la historia en los que el pasado fue mejor"
"Los profesores eran profesionistas de prestigio, fuentes de inspiración y entusiasmo . Nada sabían de tiempos completos en la enseñanza y la investigación" "Eran todavía los románticos de la medicina".
También entre nosotros maestros de la talla de Houssay, Merlo, Padilla, Dassen, etc. eran los faros de nuestro entusiasmo
Nos valíamos mucho mas de nuestros sentidos y de nuestros sentimientos.
La investigación no se habia burocratizado; en esa época estabamos en plena era de la medicina moderna, que no debe ser confundida con la actual medicina tecnificada y comercializada.
El médico de hoy es cada vez mas tecnócrata; el lenguaje de la ciencia, y la ciencia misma, la fisiología, la genética, la bioquímica se han hecho cada vez más complejas y están cada vez mas lejos del alcance del que atiende enfermos, que lo tiene que hacer a tiempo completo, por la necesidad de subsistir.
La evolución que ha tenido la relación médico paciente en los últimos decenios ha variados sustancialmente.
Creemos que es un factor de primer orden la irrupción de las organizaciones financiadoras, (prepagas, Obras Sociales) que sustituyeron el pago directo del paciente, por el diferido a su cargo, con lo cual, en gran medida, nos hizo perder a nuestros enfermos que se transformaron en clientes poseedores de un número que los individualiza. Y nos transformamos en prestamistas financiadores de nuestro propio trabajo.
Las telenovelas, por otro lado, han creado en la gente que no está en el tema, una imagen mítica de lo que son el médico y los Hospitales: lugares arquitectónicamente bellos, luminosos, confortables, donde enfermeras que parecen salidas de un desfile de Giordano junto a médicas y médicos felices y sonrientes, dueños de todo su tiempo para brindarlo en toda la información que se les requiera, luchan y vencen a la enfermedad con todos los elementos. Nunca se preguntan de donde proviene el dinero que indudablemente necesitan para tener tan despreocupada vida.
En general, "las gentes", como diría Florencio Escardó, no tienen asumido que las entidades financiadoras de la medicina basan su viabilidad en la solidaridad. Con simpleza creen que la cuota que abonan, directa o indirectamente como afiliados a una Obra Social es la que cubre toda su patología, y sistemáticamente se refieren a ella para justificar el pedido de prestaciones innecesarias.
A diferencia de las telenovelas nuestra realidad, bien lo sabemos, es muy distinta. Pasa muchas veces por la degradación de nuestra jerarquía en la trama social, situación que se traduce en magras remuneraciones y la predisposición que tiene la misma, cada vez mas frecuente de considerarnos simples prestadores de un servicio que además tiene que ser perfecto, sin errores, pues si no caemos en la industria del juzgamiento de la praxis, práctica que ya es un lugar común en la sociedad.
La mercantilización de la medicina, incluyendo en ella la excelencia de la praxis, creo, son dos de los elementos que más distorsionan nuestra actividad y se han dado de tal manera que creo sinceramente que la vocación excluyente y no la ignorancia de la realidad deba ser el único móvil que induzca a los jóvenes a ser médicos. Y a nosotros querer seguir siéndolo.
* Dr. Carlos Petrini
Círculo Médico de Morón, Hurlingham e Ituzaingo. Buenos Aires. Argentina