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TRABAJOS ORIGINALES Buenos Aires, Argentina |
LA MUJER SOLA JEFA DE HOGAR
SIN
AYUDA ADECUADA ES UNA FUENTE POTENCIAL DE ENFERMEDADES SOCIALES
Por el Dr. José F. Requena (B. Aires)
VIVIANA
tiene 29 años, es empleada administrativa, tiene 2 hijos, una nena de 7 y un
varón de 5 años respectivamente. Es única sostén de sí misma y de sus
hijos; como no le alcanza lo que gana para más, vive en la casa de sus padres,
quienes le cuidan sus hijos mientras ella trabaja fuera de casa. El padre no
cumple con su cuota alimentaria y excepcionalmente pregunta o visita a sus
hijos.
En los últimos 20 años se registra como un fenómeno estadísticamente comprobado: El incremento preocupante de los hogares mantenidos por mujeres solas.
A los fines del presente artículo, definiremos como un Hogar a la vivienda que aloja a un grupo humano que comparten un presupuesto, o gastos en común, estén o no emparentados entre sí; y como Jefe de Hogar a la persona que lo sostiene económicamente sola o principalmente.
Dejo deliberadamente de lado el concepto de Jefe de Familia, que es la autoridad que aun conservan algunos hombres como consecuencia del modelo cultural de familia patriarcal; en debida cuenta de que el concepto de Jefe de Familia viene del pasado en el que el hombre, padre de familia tenia poder económico exclusivo y poder sobre las decisiones de su esposa y la vida de sus hijos. Ese padre de familia originariamente fue el jefe visible y responsable principal del sostén del hogar y ante el Estado recaudador a la hora de pagar impuestos. Al presente, esta situación ha cambiado considerablemente.
En
la mayoría de los hogares donde se comparten lazos de sangre, todavía se sigue
considerando como Jefe de Hogar al hombre, coincidente con el modelo de Jefe de
familia patriarcal; esto permite, en las encuestas, encontrar en un hogar a la
persona referente alrededor de la que se ubican los demás miembros integrantes
de ese hogar.
“...El
Patriarcado, está encerrado en nuestras prácticas sociales, en nuestra manera
de posicionarnos y relacionarnos unos con otros. No podemos rechazar fácilmente
esas prácticas. Las mujeres,
debemos comprender cómo podríamos utilizar prácticas nuevas, mientras todavía
usamos los recursos inmersos en las anteriores, necesitamos encontrar un lugar
diferente, desde el cual hablar desde la naturaleza de la vida en conjunto.
Reemplazar el patriarcado por el matriarcado sería una inversión de paradigmas
que dejaría a la familia sin Ley. (la ley del Padre)... “ (*)
Hay que destacar el hecho, cada vez más frecuente, de los casos en que la mujer realmente está sola y sostiene sola económicamente el hogar.
“...¿Cómo
enfrenta la mujer sola, a cargo de su hogar, único sostén de su familia,
los desafíos de la Posmodernidad? Sin dudas, tendrá que desandar
algunos esquemas familiares incorporados como matrices de aprendizajes sociales.
De aquí este doble proyecto para la Mujer de hoy: mostrar cuán impregnante es
el patriarcado, pero también mostrar cómo su impregnación nos arma ilusiones
y nos escamotea actividades
que tienen que ver con el "maternar"
y nutrir (cuidar y atender) más que con dar origen y paternar....(...)...Es así
que esta mujer "sola", utilizará estrategias, formas de abordajes de
su nueva realidad, pensando no sólo en su
subsistencia y bienestar, sino en la de sus hijos. Estas estrategias
variarán de acuerdo a la situación de cada una, a los términos y acuerdos del
divorcio (si existe), a su historia personal, a los modelos maternos recibidos y
a sus mecanismos de adaptación social.
Tenemos
así a una mujer que no cuenta con real independencia económica, ni afectiva,
ni social, para sostener un hogar monoparental...” (*)
En otros casos, la mujer sostiene el hogar económicamente el 50 % o más junto al hombre, a quien sigue considerándolo como el jefe del hogar, acorde al modelo patriarcal culturalmente heredado.
Existen
publicaciones de estudios serios, que demuestran que está produciéndose un
aumento preocupante, por su impacto social y familiar, de hogares con jefas
mujeres solas y de hogares mantenidos principalmente por una mujer que convive
con un hombre y no son reconocidas o valoradas como jefas de hogar, por este y
por la sociedad.
“...
y si se tratara de una mujer sumisa,
puede que llegue a tolerar todo tipo de violencia y maltrato de su marido o
pareja, a cambio de vivienda y alimento para ella y sus hijos, soportando con
resignación y hasta culpa el permanecer bajo el poder de un agresor, anulando
así, sus posibilidades de opción de una vida más digna .
En
este caso inevitablemente y lamentablemente, sus hijos mamarán modelos tóxicos
de crecimiento y de vinculación, con altísimo riesgo de reproducir cuando
adultos los esquemas recibidos, luego de haber sido víctimas crónicas, en su
infancia, de situaciones de maltrato e indiferencia; haciéndose cargo,
en algunas oportunidades de las desavenencias conyugales de los
progenitores. Resentimiento, miedo, culpa, abandono afectivo, agresividad sin
poder canalizarse saludablemente, constituyen un camino expédito para la génesis
y desarrollo posteriores de distintas enfermedades sociales. El futuro emocional
de las personas involucradas dependerá de la fortaleza psicológica que cada
uno posea...”(*)
Una
madre sola con adolescentes o hijos más pequeños a su cargo es extremadamente
vulnerable, porque es la única persona adulta encargada del sostén económico
y del cuidado físico y emocional de su prole a cargo. En esa delicada
circunstancia, si no hay un papá o un hombre que viva en la casa o
que aporte desde afuera de la casa, dinero en cantidad suficiente y afecto
al grupo que asiste, o si no hay abuelos u otros parientes y amigos que ayuden;
la mujer sola jefa de hogar debe sobrellevar una doble pesada carga: La de ser
mamá cuidadora física y emocional de sus hijos y la de ser el sostén económico
del hogar. Son dos responsabilidades familiares y sociales difíciles de cumplir
bien, en simultáneo, que acarrean innumerables situaciones conflictivas, a
veces incompatibles (ej.: en situaciones de enfermedad materna, amamantamiento,
e hijos muy chiquitos) que y que ocasiona a la mujer sola jefa de hogar un alto
costo físico y emocional, lo que tiene también su repercusión en sus hijos.
Si
la mujer sola jefa de hogar es una mujer de clase social media baja o menor, su
vulnerabilidad se incrementa exponencialmente porque se encuentra que percibe
escasos ingresos por su trabajo, los que no le alcanzan para cubrir los gastos
de la familia que sostiene, no puede ocuparse de la casa y de los chicos como
desearía y corresponde, y se ve imposibilitada de estudiar para mejorar sus
posibilidades laborales.
Se
evidencia así, como la pobreza interviene como un factor agravante de la
situación descripta, perjudicándolos a futuro, porque los niños que no están
atendidos y educados como corresponde, no están contenidos, cuidados, seguros,
no pueden ser asistidos en sus tareas escolares hogareñas, educados en valores
y conductas, y si aun pequeños salen a trabajar o a pedir limosnas, no solo sus
perspectivas culturales y laborales se ven afectadas severamente sino que quedan
expuestos a los peligros de la calle (delincuencia, accidentes, drogas,
enfermedades transmisibles, embarazos no deseados, etc.) con alto riesgo para
sus pequeñas e inocentes vidas.
La
pobreza se asocia objetivamente y correlaciona con menor igualdad de
oportunidades, aun para las personas con talento y creatividad.
La
pobreza se asocia subjetivamente y correlaciona con heredar culturalmente el
esquema familiar de su origen.
LA
MUJER SOLA JEFA DE HOGAR
FRENTE A LAS BARRERAS GENERACIONALES Y SOCIALES
ISABEL trabaja de enfermera, tiene una hija de 14 y un varón de 2 años, para que ella pudiera trabajar doble jornada para mantener el hogar, su hija adolescente tuvo que interrumpir sus estudios a fin de dedicarse a cuidar de la casa y de su hermano menor. Disconforme con esta situación, la adolescente se fugó de la casa con un joven de 17 años, quedando embarazada tiempo después. Cursando el embarazo, su pareja la abandonó, y hoy esta adolescente vive nuevamente con su madre, atiende la casa y cuida su hijo y a su hermano menor.
En
situaciones de pobreza y precariedad los niños menores suelen ser retirados del
colegio e interrumpidos sus estudios para asumir la custodia de sus hermanos
menores mientras la madre esta trabajando fuera de la casa.
Al
no estudiar este niño pierde educativamente y frustra sus posibilidades
laborales, es posible que para escapar de la situación que vive en su casa,
intente evadirse (alcohol, tabaco y drogas) o cometa algún delito ( con fines
de conseguir dinero) en casos de varones menores; o intente un proyecto
matrimonial inconveniente en caso de mujeres menores, quedando con frecuencia
embarazada y abandonada por su circunstancial pareja, con lo que queda
doblemente forzada a quedarse en la casa de su madre cuidando su propio hijo
lactante y de sus hermanos menores, reforzando el circulo vicioso negativo de la
pobreza.
MARINA,
tenía 21 años cuando se enamoró de Javier y quedó embarazada de él. Al
enterarse del embarazo, Javier la abandonó aduciendo no estar preparado para
convertirse en padre. Hoy, Marina vive con sus padres y dos hermanos, uno menor
que ella y el otro mayor. Durante el embarazo, se enteró que Javier consumía
drogas, que había incurrido en actos delictivos y violentos. El vínculo entre
ambos se disolvió. Javier desapareció de la vida de Mariana y de la ciudad.
Marina
dio a luz a Mariano, quien hoy crece en el seno de una familia donde el rol
materno es encarnado por su abuela materna, quien lo cuida mientras su mamá
trabaja y estudia. Mariano duerme en el mismo dormitorio de su madre por falta
de espacio edilicio.
Al
ingresar a la escolaridad primaria (EGB) el niño evidencia serios problemas de
conducta, hiperactividad.....les pega a sus compañeros, muerde y agrede a
todos, incluída su maestra. Marina afirma no saber que hacer con Mariano.
Los
controles pediátricos y neurológicos en Mariano, no evidencian la etiología
orgánica de los síntomas que presenta, su pediatra sostiene que padece de una
fuerte perturbación psicológica.
“...Existen
barreras generacionales (...) situación para analizar, mucho más si
no hay claridad en las jurisdicciones
de autoridad y en la delimitación de estas barreras. Para la salud
mental de todos los integrantes de esta familia extensa, será necesario hacer
una coherente distribución de los
espacios de poder, evitando "enmarañarse". En la
forma de vinculación aglutinada, la comunicación es generalmente
ambigua, hay escasa diferenciación de roles, con pocas posibilidades de
discriminación y crecimiento personal de sus miembros. Aparece el
"pegoteo" como forma de resguardo y la mutua dependencia de sus
integrantes. Esto perjudica la
capacidad de exploración y la resolución independiente de los problemas que
puedan surgir.
Una
forma sana de convivir en estas condiciones será generando modos democráticos
de vinculación.
En
el retorno de la mujer al hogar de su infancia - desde donde efectuó su salida
como paso hacia la exogamia- ya no
tiene las mismas características porque ella ya no es una niña y ahora tiene
hijos, es madre. Si esta situación no esta clara, si no han sido resueltos sus
propios conflictos infantiles, hará que tenga que solicitar
permiso a sus propios padres para
ser madre. Son de hecho, una familia constituida por
tres generaciones, en la que en una misma familia conviven abuelos, padres e
hijos, en la casa de los abuelos; donde el hijo menor (nieto) tiene poder sobre
la familia, maneja a la madre (que se siente culpable) y a la abuela (que
consiente todos sus gustos). De esta manera se pierde la jerarquía entre las
generaciones.
Si
a esto se suma un abuelo/a autoritario/a
que toma el centro de las decisiones, las relaciones se tornan rígidas,
donde todos los integrantes están bajo el mismo
patrón de autoridad, constituyéndose todos (incluidos los nietos) en
hijos de los mismos padres
(
abuelos). De esta forma la barrera generacional queda desdibujada, dificultando
el desempeño de la
función normativa de los progenitores biológicos, creando confusión y
malestar en la incorporación de las figuras parentales al psiquismo infantil.
¿quiénes adoptarían el rol de papá y mamá respectivamente? ¿los abuelos,
los tios? Cuáles serían las
figuras identificatorias que el niño introyectaría a su estructura psíquica?
En
la mujer sola, aparecen aquí
sentimientos contradictorios que no hacen más que reforzar su confusión, su
lucha de lealtades: por un lado el beneficio que ella obtiene de sus
padres, quienes le brindan contención y soporte económico para ella y
su prole. Por otro lado, los temores
de ser controlada en sus acciones,
restando posibilidades de constituirse en una mujer autónoma.
En
estos casos, la mujer tendría que conquistar su independencia personal, revisar
su historia, rescatar sus propios espacios personales, una vez encaminada hacia
su libertad interior, hacia su crecimiento, logrando ser "ella misma", seguramente estos beneficios redundarán en sus
hijos...”(*).
Una
mujer esposa que administra dinero propio o de su marido y que hace tareas en la
casa ahorra dinero en servicios y productos con su trabajo personal. Esto es
imposible para las mujeres solas jefas de hogar que se ven impedidas de hacer
esto por trabajar fuera de casa, además ganan bastante menos dinero que un
hombre por igual trabajo, al ser discriminadas socialmente por su sola condición
de mujer.
“...La
decisión de una mujer de vivir sola en su hogar con los hijos, pareciera
consistir en la forma más sana para lograr el equilibrio mental de los
integrantes de la familia.
Un
riesgo que se corre en esta familia unilateral conviviente, sería la constitución
de vínculos cerrados sin apertura a la figura paterna. De no existir un rol
paterno real, será la mujer quien deba ejercerlo, de lo contrario pueden
ocurrir varias alternativas: por un lado podría gestarse una cierta anarquía
dando lugar a familias desorganizadas, que atribuyen una gran importancia a
la individualización personal. “Hacé la tuya” parece ser la regla. Hay
pocas normas y se presta escasa atención a los límites. En situaciones difíciles,
esta familia se torna caótica; se adueñan de ella la turbulencia, el capricho
y la contradicción.
Otro
riesgo que corre la mujer sola junto a sus hijos es el establecimiento de
alianzas y triangulaciones entre el hijo y su madre (siendo el hijo quien
"la completa y la colma en sus deseos) Observándose en la práctica, a
muchos niños que comparten la habitación con su madre o aún , la misma cama,
hecho tremendamente negativo para un normal desarrollo de la sexualidad
infantil.
También
la ausencia de la figura paterna puede llevar a adjudicar al hijo mayor el rol
de jefe de familia, o bien a la niña
el rol materno. De esta forma se produce la llamada parentalización de los
hijos. Mandato que genera niños-adultos que no han disfrutado de su infancia.
Hijos hiperacomodados, "maduros en exceso",
demasiado exigentes consigo mismo, su madre y demás miembros de la
familia...” (*)
También
puede ocurrir que la mujer en estado de extrema vulnerabilidad no logre ser el
soporte familiar, desligándose "inconscientemente" de la función que debe cumplir.
Estaríamos ante una familia poco protectora donde sus miembros funcionan con excesivo sentido de independencia. Esto hace que la pertenencia al grupo familiar sea mínima. Pueden funcionar de manera autónoma, pero poseen desproporcionado sentido de la independencia y carecen de sentimientos de lealtad y de la capacidad de requerir ayuda cuando lo necesitan. Suelen permanecer inmutables ante problemas familiares. Los padres y otros adultos parecen desligarse de toda responsabilidad respecto de sus hijos. Los hermanos se comportan como una tribu para evitar que la madre tome el control, sin embargo se angustian cuando esta se va. Se trata de familias “frías”, poco sensibles al contacto inter personal. La comunicación es muy difícil, porque cada uno está en lo suyo sin importarle lo que piensa o siente el otro...”(*).
En la lucha por su liberación como persona, la mujer viene pagando un alto costo físico, emocional, social y económico frente al hombre; ha sumado a las tareas gratuitas del hogar, el trabajo remunerado fuera del hogar.
Las
más idealistas, capaces, y de acción, han
asumido responsabilidades en organizaciones gremiales, sociales y políticas;
haciendo aun más vulnerable su situación personal, en detrimento personal y de
sus hijos, hacen malabarismos para sobrellevar la culpa de no estar mucho tiempo
con ellos, se consuelan con las razones de su noble causa y justa lucha, y los
niños ( especialmente los mas chiquitos) se adaptan a una realidad impuesta, y
forzada, a crecer lejos de su madre.
Hay una evidente responsabilidad masculina en todo esto, especialmente los que tienen o ejercen poder de diferente tipo y en diferentes instancias, y podrían ayudar a cambiar este estado de cosas. Algunos se encargan de negar la realidad de este problema y, en consecuencia, hacen poco o nada para solucionarlo, facilitar la vida y realización de las mujeres solas y sus hijos.
No
todos los hombres tienen la culpa de esto, ni mucho menos la mayoría de los
hombres, quienes en los últimos 20 años han visto empeorar, contra su
voluntad, estrepitosamente sus condiciones laborales y convirtiéndose sin
desearlo ni buscarlo, en una fuerte causa indirecta del aumento de mujeres que
tienen que sostener económicamente un hogar, como consecuencia del aumento de
la desocupación y de los cambios operados en el mercado de trabajo.
Desgraciadamente
para las mujeres y muy a pesar de los hombres, en la actualidad asistimos a una
triste realidad en la que sólo un 1/3 aproximadamente de los hombres pueden
lograr ser los únicos que sostienen económicamente el hogar y la familia,
alrededor de 1/3 comparte obligadamente los ingresos con su mujer para poder
sostener el hogar, y un poco menos de 1/3 son mujeres solas jefas de hogar que
tienen que sostener económicamente solas su casa.
Esta
situación ha tenido una fuerte repercusión negativa en los roles dentro del
hogar y en los conflictos de la vida matrimonial, siendo una fuerte causa de
desacuerdos y rupturas de parejas. Consecuencia de ello, hace tiempo se registra
el fenómeno de que muchas mujeres disconformes porque el hombre no comparte las
tareas domésticas, como ellas esperan y desean, mientras ellas trabajan; que le
piden al hombre que se vaya de la casa o le inician un divorcio;
y muchos hombres sintiendo su autoridad deteriorada y frustrados por no
poder mantener solos a su familia toman la iniciativa propia de abandonar el
hogar. Esto agrava aun más el problema y es una razón más para que aumenten
los hogares con jefas mujer sola.
La
mujer por su patrón cultural, capacidad de gestar y amamantar sus hijos,
cantidad y calidad de horas invertidas en cuidar y educar a sus hijos y con su
trabajo remunerado, le es más difícil separarse de ellos y termina quedándose
con sus hijos y generalmente con su carga económica.
Los
hombres por su patrón cultural, historia de frustraciones personales, poca
cantidad y calidad de horas invertidas en sus hijos, se adapta más fácil a
vivir lejos de los hijos; llegando,
en ciertos casos, a abandonar su compromiso afectivo y económico con
ellos.
“....
¿Cuál sería, entonces , un
criterio sano de constitución familiar monoparental?
Podría
tratarse de constituir familias democráticas, buscándose un justo medio entre
los estilos anteriores. Equilibrando el orden con la flexibilidad y los derechos
de cada miembro con los del grupo.
Difícil
tarea la de la mujer actual. Desafío que le compete en el mundo de hoy para
poder palear la crisis. Concepto que sería conveniente analizarlo como
posibilidad de crecimiento y de
alto ascendente en la escala evolutiva. Ascenso que dignifica y honra la
vida...”(*)
(*)
“ Acerca de La Familia”. Mirta Lattanzi, Lic. en Psicopedagogía.
En todos los niveles, personal, familiar y en todas las instituciones e instancias donde se pueda hacer algo para tratar de frenar y revertir este fenómeno debiéramos reflexionar acerca de esta situación que viven y sufren las mujeres y madres solas Jefas de Hogar, una verdadera injusticia económica y social.
Sería
una manera de honrar la vida.
HONRAR
LA VIDA
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No
permanecer y transcurrir
no
es perdurar no es existir ni
honrar la vida hay
tantas maneras de no ser tanta
conciencia sin saber, adormecida Merecer
la vida no es callar y consentir tantas
injusticias repetidas Es
una virtud, es dignidad y
es la actitud de identidad más
definida. Eso
de durar y transcurrir no
nos da derecho a presumir porque
no es lo mismo que vivir honrar
la vida. No
permanecer y transcurrir no
siempre quiere sugerir honrar
la vida Hay
tanta pequeña vanidad en
nuestra tonta humanidad enceguecida Merecer
la vida es erguirse vertical más
allá del mal, de las caídas Es
igual que darle a la verdad y
a nuestra propia libertad la
bienvenida. Eso
de durar y transcurrir no
nos da derecho a presumir porque
no es lo mismo que vivir honrar
la vida, honrar la vida, honrar
la vida Eladia
Blázquez |
Dr. José Federico Requena (B. Aires)
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