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Carta a Cámara de Senadores de la Nación |
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Buenos Aires, 11 de agosto de 2006
Señores integrantes de la
Excelentísima Cámara de Senadores de la Nación
De vuestra consideración: Dejo en poder de Ustedes el
último volumen de mi autoría “La internación de menores como privación de
la libertad – Circuito asistencial y penal”, editado a mi costo en mayo
del corriente año, como culminación de una serie de tres libros (
“Abandono de menores – Historia y problemática de las instituciones de
protección”, 1997 y “La virgen de piedra”, 2000 ya distribuidos en su
momento en las distintas Comisiones para que pudieran interiorizarse de
las problemáticas a que se vieron expuestos y se ven sujetos los bebés,
niños y adolescentes en desventaja social, y las arbitrariedades cometidas
sobre los mismos frente al disfuncionamiento estatal judicial y
proteccional desde la época virreinal.
A modo de culminación de mi extenso estudio sobre
estos sistemas, además de una experiencia personal de 14 años de privación
de libertad y exclusión del sistema social, de desmembramiento familiar,
de la suspensión de mis derechos a la igualdad y la justicia social en
semejanza de oportunidades y desarrollo de mis capacidades personales
respecto de mis pares, hago entrega de una “radiografía” de los sistemas
proteccionales de la provincia de Buenos Aires, Conclusiones y
Recomendaciones para conjuntamente con el material y experiencia por
Ustedes adquirida durante su trayecto legislativo, hagan su evaluación
respecto del pedido que realizo en la Contratapa: Que la Presidencia de
la Nación declare a la privación de libertad, de derechos, de familia y de
amor como elementos constitutivos de un Crimen de Lesa Humanidad, y delito
imprescriptible por tratarse de menores.
Hago extensivo este pedido a la honorable Cámara
de Senadores para su tratamiento
1) Que declare que históricamente el sistema de
privación de libertad por causas no penales constituyó y constituye una
injusticia para quienes la padecieron y padecen actualmente y ameritan ser
reivindicados socialmente.
2) Que declare que la privación de libertad, de
familia, de amor y de derechos por causas asistenciales constituye un
Crimen de Lesa Humanidad.
Saluda a Ustedes con deferencia y queda a la espera
de una pronta respuesta mientras continua con la difusión de este pedido:
Licenciada Ana María Dubaniewicz

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Carta
a Derechos Humanos Nación |
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Buenos Aires, 5 de julio de 2006
Señor Secretario de Derechos Humanos Nacional
Eduardo Luis Duhalde
De su consideración:
Solicito a Usted la Adhesión de su Secretaría y
personal al pedido por mí formulado en el libro “La internación de menores
como privación de libertad – Circuito asistencial y penal”, así como ayuda
para lograr que otras instituciones defensoras de los derechos humanos den
fuerza a este reivindicación histórica y a la erradicación del pupilaje en
toda la Nación por cuestiones de pobreza, desamparo u otras sociales, a
favor del apoyo a la familia, y a adopción. Ningún niño puede carecer de
familia.
Asimismo le solicito un espacio para concretar esta
convocatoria a la Presidencia con participación de los actores sociales
que adhieran.
Con afecto lo saluda muy atentamente.
Licenciada Ana María
Dubaniewicz
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IV
Carta a Presidencia de La Nación |
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Estimado Señor Presidente de la Nación
Doctor Néstor Kirchner
P R E S E N T E
_________________________________
Envío a Usted esta IV Nota, a los fines de activar
las otras tres de fechas 22 de junio, 26 de julio y 4 de setiembre del
corriente año, conociendo que los tiempos del Estado no son el tiempo de
la gente, en especial de los bebés que día a día esperan viviendo en un
hospital como el Sbarra de La Plata que depende del Ministerio de Salud
provincial, discapacitándose por las infecciones intrahospitalarias y
muriéndose por la falta de contacto materno.
Y que mientras se deciden las políticas económicas,
continentales, y de cualquier otro tipo, hay mamás que dependen de
Minoridad desvinculadas de estos bebés que con apoyo laboral, económico,
afectivo, del equipo técnico, obra social, estimulación autogestiva,
inserción escolar o ampliación de vivienda, podrían hacerse cargo de sus
bebés secuestrados y privados de amor, de libertad, de derechos y de
familia por el Estado dentro de hospitales, institutos y organizaciones no
gubernamentales (ONGs).
Y que en tanto se implementan Programas paliativos,
los bebés y niños cuyas familias son totalmente disfuncionales, teniendo
necesidad y derecho de crecer en familia, son sustraídos discriminados y
segregados de la sociedad, mientras miles de personas viven de su soledad
y les roban la posibilidad de ser entregados en adopción, por ende
incitando a quienes aspiran a tener hijos a la ilegalidad.
Solicito a Usted que tome cartas en el asunto y
declare que “la privación de libertad, de derechos, de amor y de familia
constituyen un Crimen de Lesa Humanidad” y que como los únicos que podemos
hablar por ellos somos los adultos responsables, se declare que “los
delitos sobre los menores no prescriben”.
De nada le sirven a los bebés y niños asistenciales
las Jornadas, discursos y confrontaciones entre garantismo y mano dura o
politiquerías de las que son ajenos, que llenan la boca de palabras,
mientras los bebés pobres se nos mueren y discapacitan por la falta de
amor y abrazos.
Señor Presidente. No es tan difícil cambiar 400 años
de historia. Son decisiones que deben tomarse en el momento que quienes
fuimos silenciados por el Sistema Estatal podemos hablar. Y ese momento es
este.
Lo saludo con la mayor deferencia.
Lic. Ana Maria Dubaniewicz
"Los crímenes de lesa humanidad son serios actos de violencia que dañan a
los seres humanos al golpear lo más esencial para ellos: su vida, su
libertad, su bienestar físico, su salud y/o su dignidad. Son actos
inhumanos que por su extensión y gravedad van más allá de los límites de
lo tolerable para la comunidad internacional, la que debe necesariamente
exigir su castigo. Pero los crímenes de lesa humanidad también trascienden
al individuo, porque cuando el individuo es agredido, se ataca y se niega
a la humanidad toda. Por eso lo que caracteriza esencialmente al crimen de
lesa humanidad es el concepto de la humanidad como víctima".
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Respuesta de
Presidencia a la IV Carta |
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V
Carta a Presidencia de La Nación |
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Atención Señor
Presidente de la Nación Argentina,
Doctor Néstor Kirchner
PRESENTE
De su consideración:
Remito al Señor Presidente a
las 4 notas anteriores presentadas para su estudio, a fin de que evalúe un
pedido realizado en mi libro recientemente publicado "La internación de
menores como privación de libertad – Circuito asistencial y penal".
En el mismo le solicito que
por sí o por su intermedio se realice una reparación histórica
sobre los ex - menores asilados o presos por pobreza u otras razones de
índole social, y por los que se hallan en dicha situación en el presente
sin causa penal que la justifique.
También que se declare que la
privación de familia, de libertad, de amor y de derechos en los bebés y
niños asistenciales sea considerada Crimen de lesa humanidad.
Asimismo la
imprescriptibilidad de todo delito sobre los menores.
En conocimiento de que la
primera nota que le envié fue trasladada a Minoridad; la segunda a
Derechos Humanos y la cuarta al Ministerio de Salud, le reitero mi deseo
de tener una entrevista personal con Usted o con quien considere
una escucha válida, a fin de no malgastar ilusiones ni recursos en
acciones sin sentido como lo han demostrado los 400 años de historia de
sufrimiento de los niños y de la sociedad.
Me anima el poder exponerle
las razones de dichos pedidos si es que aún no ha sido notificado al
respecto, o no ha podido ver la filmación entregada con la IV Carta a
Presidencia y el ruego de tantos ciudadanos involucrados con el tema que
deambulan sin hallar verdaderas instancias de resolución tanto en niveles
gubernamentales como en privados.
No se trata aquí de aumentar
erogaciones o de invertir en nuevos emprendimientos, sino en redistribuir
lo que tenemos pero para la salud y felicidad de los niños que no son los
suyos ni los míos. Se trata de no malgastar los $ 1.000 a $ 3.000
mensuales que se invierten por bebé, niño o adolescentes en prepararlos
para el delito, la enfermedad, la discapacidad, la locura o la muerte.
Criminalizando a los
políticos, funcionarios, representantes sociales civiles y religiosos
responsables por su descuido, su sometimiento a tortura, su discriminación
y segregación social detrás de las paredes de hospitales e institutos; de
su abandono institucional, de su "tumberismo", de su privación de amor,
abrazos, libertad y familia, no sólo igualamos en justicia y equidad a los
menores en situaciones difíciles, sino que también desarticulando el
circuito asistencial actual, desarticulamos el penal futuro.
Los niños o jóvenes felices
no salen a matar, a robar, a prostituirse, o a hacer infelices a los
suyos. Estos bebés, niños y adolescentes solos y maltratados familiar,
social e
institucionalmente, darían su
vida por un beso y un abrazo, una familia propia, una cama calentita, una
escolaridad estable y un proyecto futuro.
Señor Presidente de la Nación
. Si no quiere, no puede, o si será para que nada cambie, no me dé la
entrevista y no se la volveré a solicitar.
Si en los planes de sus
colaboradores no entran estas políticas de fondo para nuestros chicos, que
no me llamen, pero deben saber que la infancia seguirá sufriendo y que la
sociedad también. Que la corrupción no podrá eliminarse porque se monta en
las espaldas de nuestros menores y que ustedes habrán pasado por este
gobierno sin resolver su situación y lo que es nefasto, habrán sostenido
estos sistemas en los que se colocan a los niños en último lugar, cuando
deberían estar primeros.
"Los crímenes de lesa humanidad son serios actos de violencia que dañan a
los seres humanos al golpear lo más esencial para ellos: su vida, su
libertad, su bienestar físico, su salud y/o su dignidad. Son actos
inhumanos que por su extensión y gravedad van más allá de los límites de
lo tolerable para la comunidad internacional, la que debe necesariamente
exigir su castigo. Pero los crímenes de lesa humanidad también trascienden
al individuo, porque cuando el individuo es agredido, se ataca y se niega
a la humanidad toda. Por eso lo que caracteriza esencialmente al crimen de
lesa humanidad es el concepto de la humanidad como víctima".
Con la mayor deferencia lo
saluda.
Licenciada Ana María
Dubaniewicz

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VI
Carta a Presidencia de La Nación |
VI Nota a Presidencia de
la Nación Argentina por los bebés y niños presos
Estimado
Señor Presidente:
Envío
a Usted esta Nota como recordatorio de las anteriores y muy a mi pesar, en
conocimiento del ajetreo que le demandan sus funciones sumadas al período
electoral que se avecina.
No por lo
grande puedo dejar pasar lo pequeño. Y es de los pequeños pobres -en el
futuro adultos ciudadanos si sobreviven-, por quienes quisiera llamar su
atención.
En mis notas
anteriores y en la Contratapa de mi último libro "La internación de
menores como privación de libertad – Circuito asistencial y penal", 2006,
http://cablemodem.fibertel.com.ar/internacionilegaldemenores
le
solicitaba:
.
Reivindicación pública del error histórico por parte del Estado por la
aplicación sistemática del sistema organizado de privación de libertad
para los bebés, niños y adolescentes "normales" y discapacitados pobres
sin causa penal que la acreditara.
. Una
declaración de que esa privación orquestada por el Estado y aplicada por
el mismo a través de instituciones públicas y privadas, constituye
Crimen de Lesa Humanidad.
.
Necesidad de decretar la imprescriptibilidad de los delitos sobre los
menores y personas con discapacidad de cualquier edad.
. Se
elabore una ley de Maltrato Institucional
en principio aplicable a los menores y a futuro a toda la Nación.
Pareciera
que como simple ciudadana y también en nombre del Centro de Estudios para
la Erradicación de la Internación Asistencial de Menores (en formación),
estuviera pidiendo demasiado.
La primera Nota
que le envié, fue derivada a Minoridad, de dónde me recordaron que ya
existe una nueva Ley de Protección Integral 26061, y para qué continuar
con este pedido.
La segunda Nota
fue remitida a Derechos Humanos nacional, de dónde me invitaron a una
reunión para conocerme, me ofrecieron participar de una Comisión
Interministerial que nunca se concretó (al menos con mi participación) y
organizaron conjuntamente con Minoridad y UNICEF una Jornada en la cual
blanquearon 20.000 menores privados de libertad en institutos de los
cuales el 87% es asistencial (sin causa
penal) y del 13% restante supuestamente con causas penales, la mayoría no
iniciada, es decir, privados de libertad sin las garantías de los adultos.
Se dedujo que hay al menos 10.000 menores más sin causa penal rodando por
el circuito que no pasa por el Estado ni las organizaciones conveniadas. O
sea, no sabemos cuántos chicos en total están privados de familia, de
amor, de derechos y de libertad, guarismos que últimamente por la campaña
electoral se intentan distorsionar y/o minimizar.
Desconozco
el destino de la tercera Nota y sí el de
la cuarta Nota: fue derivada al Ministerio de Salud, a cuyo titular
solicité entrevista en tres oportunidades a fines del 2006 además de
obsequiarle mi último libro. Sin respuesta. Lo importante no es la
entrevista o no con mi persona, sino que Salud revea conjuntamente con la
gobernación de la provincia de Buenos Aires, Minoridad y Justicia y la
Comisión Interministerial provincial, que se erradique la derivación de
bebés sanos al hospital Sbarra de la ciudad de La Plata. En este nosocomio
conviven en su mayoría bebés
desvinculados de mamás generalmente adolescentes o multíparas y se lo
utiliza como si fuera un instituto de internación. En el mismo fallece
alrededor de un 10% de los bebés, otro porcentaje se discapacita privado
de cuidados parentales por la carencia de una familia permanente. Otro
tanto transita las vacantes del sistema por falta de convocatorias a la
comunidad y una cierta cantidad de posibles padres adoptantes recurre a la
ilegalidad para obtener hijos.
Finalmente
la quinta Nota fue respondida por personal
de Presidencia. Con evidente fastidio se me derivó nuevamente a Minoridad
y a Derechos Humanos con dirección y teléfono, no
entendiendo sus Asesores que este es un pedido personal al titular del
Poder Ejecutivo. Usted Señor Presidente de la Nación Argentina, que
no escatima decretos cuando son necesarios, o interés cuando algún asunto
le despierta importancia al conjunto de los integrantes de su Gabinete.
Entiendo que este pedido no es producto de un delirio personal ni de
aspiraciones mesiánicas o desmedidas o de tendencias partidarias. Tanto
mis estudios de psicología, como mis libros de investigación, mi casi
doctorado en la materia y el haber sido privada de mi libertad como miles
de pequeños y adolescentes en cada época por humildad económica -sumada a
la permisividad y a políticas de discriminación y sustracción social
sistemática de los menores en riesgo- durante 14 años de mi infancia y
adolescencia, ameritan y certifican que este
tema, por injusto, cruel y criminal, sea tomado en sus manos;
debatido como corresponde al nivel de las más importantes decisiones
políticas y aprobado para el bien común de quienes hoy no tienen defensa y
de los niños del futuro. Debe estudiarse a fondo porqué el Estado se
arroga la función de suplantar a las familias y a la identidad familiar,
cuando en realidad debe proteger a los niños y a su identidad personal y
social.
Lo saluda
con deferencia.
Licenciada
Ana María
Dubaniewicz
"Los crímenes de lesa humanidad son serios actos de violencia que dañan a
los seres humanos al golpear lo más esencial para ellos: su vida, su
libertad, su bienestar físico, su salud y/o su dignidad. Son actos
inhumanos que por su extensión y gravedad van más allá de los límites de
lo tolerable para la comunidad internacional, la que debe necesariamente
exigir su castigo. Pero los crímenes de lesa humanidad también trascienden
al individuo, porque cuando el individuo es agredido, se ataca y se niega
a la humanidad toda. Por eso lo que caracteriza esencialmente al crimen de
lesa humanidad es el concepto de la humanidad como víctima".
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VII
Carta a Presidencia de La Nación
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Buenos Aires, agosto de 2007
VII Nota a Presidencia de la Nación Argentina por bebés, niños y adolescentes presos sin causa penal
Estimado Señor Presidente:
Le escribo esta VII Nota a fin de recordarle las anteriores seis, que si bien estimo que no llegaron a sus manos por sus tantas ocupaciones, una noticia en un medio gráfico habla de su pedido expreso para que la situación de la minoridad sea revisada.
Desde 1997, año de edición de mi primer libro “Abandono de menores – Historia y problemática de las instituciones de protección”, el año 2000 con mi libro autobiográfico “La virgen de piedra” y en el 2006, con la difusión de “La internación de menores como privación de libertad – circuito asistencial y penal”, diputados, senadores, políticos, funcionarios, jueces y asesores, artistas, periodistas y organizaciones y personalidades públicas hasta las distintas Presidencias de la Nación, han recibido ejemplares de mis volúmenes a fin de que tomaran conciencia de los perjuicios de la privación de libertad especialmente para los bebés y niños pequeños con sus secuelas nefastas cuando adolescentes y adultos.
Tanto mi carrera de psicóloga como los contenidos de mis libros y la casi finalización de mi Tesis Doctoral sobre la internación asistencial, han sido inspiradas y detalladas por mis vivencias dentro de esa misma privación de libertad, de derechos, de amor y de familia. Todo a causa de la aplicación sistemática de un aparato estatal argentino que aplica como solución a las problemáticas infantiles y adolescentes la discriminación y disgregación familiar, un abandono secundario de quienes aspira a proteger, el sostenimiento de una estructura de vacantes a cubrir en establecimientos públicos y conveniados, y un destino dentro de las llamadas “picadoras de carne” (cárceles, siquiátricos, cottolengos, incluyendo entre éstos a la muerte).
Pese a que ya se habla de la internación o pupilaje como “privación de libertad”, “invisibilidad”, de “genocidio” y se cuestiona si la misma es “delito o es crimen de lesa humanidad”, esto no debe conformarnos, ya que desde hace 400 años que los menores siguen siendo castigados por su pobreza o desprotección.
Sabido es que los organismos gubernamentales suelen minimizar las urgencias por cuestiones de protagonismo político e intentos de evidenciar buenas gestiones, como el notorio caso del INDEC. Es por esto que en la actualidad, si bien los organismos a los que los representantes presidenciales derivaron mis notas anteriores, -Minoridad, Derechos Humanos y Salud-, se esfuerzan por difundir los avances sobre el cumplimiento de la nueva ley nacional 26061, los mismos manejan cifras que distorsionan la difusión a los medios de comunicación cuya información llega al ciudadano común y lo confunde.
Es necesario clarificarle que los 20.000 menores privados de libertad contabilizados por Minoridad, Derechos Humanos y UNICEF en noviembre del 2006, corresponden al 60% de las provincias y a Nación, no habiendo sido ingresada la cifra del 40% restante (presumiblemente alrededor de 13.000 más). Tampoco se difundió que en la misma Jornada fueron declarados 10.000 bebés, niños y adolescentes que estarían encerrados por fuera del Estado y las instituciones con convenio gubernamental. Con lo cual estaríamos hablando de alrededor de 43.000 menores presos, en un 87% de los primeros 33.000 por causales que hacen a la pobreza, la incultura o la indigencia sumando un total de 39.000 bebés, niños y adolescentes “tumberos” asistenciales viviendo en el encierro. El 13% restante ó 4.000 menores están presos en penales, en su mayoría sin Causa iniciada.
Aclarado este punto fundamental para trabajar en las soluciones profundas a la desprotección y la explotación infantil y adolescente para el delito, la trata, las adopciones ilegales, la drogadicción, el tráfico de armas, el trabajo, la prostitución y la pornografía, es que nuevamente recurro a su atención, con pleno conocimiento de que tal vez esta sea la última Nota que reciba en su mandato presidencial.
Por esto mismo es que considero que podría contemplar un cambio histórico no sólo para nuestra Nación Argentina, sino como pioneros en Latinoamérica y el resto del mundo respecto de la posición de los ex – menores asilados y de quienes están ahora padeciendo estos sistemas en hospitales (por ejemplo el Sbarra de la ciudad de La Plata), cottolengos, institutos y organizaciones gubernamentales.
El mismo sería considerar que “la privación de libertad, de amor, de derechos y de familia en bebés y niños sin causa penal sea considerado Crimen de Lesa Humanidad”, dado que pese a la nueva ley de Protección Integral de 2006, a la Convención Internacional Sobre los Derechos del Niño de 1989 aprobada por ley 23.849 en 1990 y hacia atrás haciendo historia, a la Declaración de los Derechos Humanos de 1948, siempre quienes vivieron y viven de la supresión de su libertad y por ende de su identidad familiar, hallan artilugios para continuar privándolos de sus derechos personalísimos sosteniendo un sistema de vacantes que comienza en lo asistencial y en alto porcentaje finalizará en lo penal. Es decir en el delito que luego nos azotará y que deberemos reprimir, tal como los síntomas rechazados de nuestra personalidad que nos advierten que algo hay que cambiar.
Doctor Kirchner, pasará a la historia por ser el primer Presidente que se ocupa de reivindicar a los niños para que cada uno tenga una familia en igualdad de derechos, oportunidades y justicia social. Podrá ser recordado por los ciudadanos aún más si declarara la “imprescriptibilidad de los delitos sobre los menores y discapacitados”.
Cuánto mejor si impulsara una “Ley de maltrato institucional”.
Quienes padecimos el sistema o lo sufren ahora, le estaremos eternamente agradecidos, así como nuestras familias y las generaciones venideras. Bien sabrá que un bebé o niño no puede estar un solo día privado amor y de libertad, mientras se pueda implementar el apoyo a la familia propia, extensa (abuelos, tíos, hermanos) o darlo en guarda para adopción.
La sociedad le estará eternamente agradecida porque sin mayor represión, basado en el respeto de los reales derechos humanos de la infancia, en poco tiempo habrá desactivado el circuito penal adolescente y adulto. También quebrará la impunidad de los que trabajan para que el sistema de privación de libertad no se desactive, dejándolos sin “materia prima” – los bebés, niños y adolescentes- para el usufructo personal de quienes quiebran las espaldas, la personalidad y las vidas infantiles, juveniles y a futuro, adultas.
Estimado Señor Presidente. Hace 10 años que represento a los asilados del sistema de menores, creyendo por momentos que mis sentimientos, ideas y lucha personal eran un delirio provocado por Estado. Hoy estoy convencida que mi camino es el correcto, que se puede, que no se ha querido y que jamás se han tomado las decisiones políticas certeras porque nadie había podido no sólo estudiar la historia de la minoridad, analizar en profundidad sus causas y efectos físicos y psíquicos. Y por sobre todo, nadie había podido unir a todo esto su experiencia personal dentro de los tenebrosos muros de los asilos. Nadie escuchó a los ex – asilados que denunciaron el sistema porque faltaba el conocimiento o la interpretación o nadie les creyó para no cambiar. Hoy no puede dejarse de escuchar la historia, la interpretación y las vivencias de malos tratos o tratos inhumanos o degradantes que viví en forma personal y viven muchos menores en la actualidad. Los chicos no hablan por su vulnerabilidad o por el terror y eso lleva a la impunidad de los integrantes del sistema que se reciclan por dentro del mismo. Cuando pueden hacerse oír, se encuentran con la prescripción de sus Causas de privación de libertad, de amor, de derechos y de familia. Este sistema macabro en el que en lo personal las monjas me pegaron en la cabeza, en el que las celadoras me sumergieron de los pelos en la bañadera hasta no poder respirar, en el que debía arrastrar el colchón mojado en el patio delante de todas mis compañeras por mi síntoma síquico de enuresis por la soledad dentro del asilo Unzué de Mar del Plata -siendo mi lugar de residencia en San Antonio de Padua. Permanecíamos horas de plantón sin movernos o arrodilladas con maíz debajo de mis rodillas. Asistíamos impotentes a ver cómo Sor Emilia iba dejando pelada a una amiguita o le pegaba a otras con el enorme llavero del cuartito de las escobas. Veíamos a Sor Ema darle patadas a otras nenas. Las comidas con gorgojos que tuvimos que tragar, el hambre, el frío, la soledad que pasé. La fiebre reumática que padecí, las muelas que me arrancaron sin anestesia…
Ay, Señor Presidente…cuánto dolor que vi y viví dentro de los muros. Cuántas injusticias, cuántas sinrazones… y Dios mirando y las organizaciones laicas y religiosas cobrando dinero por hacernos doler el alma. Cuántas veces pensé de chiquita contarle todo al presidente para que no hubiera más injusticias sobre nosotras y los cientos de varones donde estaba mi entonces hermanito.
Señor Presidente, luego preguntan dónde están las secuelas, cómo la licenciada sobrevivió…. Como verá…..sobreviví para contarlo, para rogarle por última vez que escuche todas las voces que están detrás de mí, todas las almas que lloran su dolor y su abandono detrás de la soledad de los muros. Pregúntese porqué viví para penar, encerrada como una delincuente desde los seis meses de edad. ¿No será para pedirle a Usted lo que le pido en nombre de los millones que hemos sido privados de libertad desde cuatrocientos años atrás? ¿De los miles que como mi hermana Graciela murieron tempranamente a causa de las secuelas dejadas en sus personalidades infantiles llenas de pena?
Pregúntese si no está Usted en el lugar preciso y en el momento y la situación adecuados para ayudar a terminar con este flagelo que azota a tantos ciudadanitos futuros ciudadanos y a sus futuras familias.
Hoy todos los funcionarios tienen soluciones y rivalizan para reivindicar a los niños y sacarlos del encierro. Pero desconfíe, porque en breve y pese a las leyes, llenarán los hospitales e institutos de nuevo. Lo que le pido es definitivo. Ni olvido ni perdón. Justicia, igualdad de oportunidades, amor para todos, inclusión familiar, paz espiritual para mí y las almas que no están. Los que nunca fueron vistos, a los que privaron de vida social.
Me gustaría por fín y si la edad me lo permite, egresar de las secuelas psicológicas dejadas dentro de mí por la aplicación sistemática de la privación de libertad, de amor, de familia y de derechos, y dedicarme a mi verdadera y profunda vocación.
Lo saludo con profunda consideración.
Licenciada Ana María Dubaniewicz |
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VIII
Carta a Presidencia de La Nación
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VIII Carta a Presidencia de la Nación Argentina
Buenos Aires, 9 de enero de 2008
Estimada Señora Presidenta,
Doctora Cristina Fernández de Kirchner
P R E S E N T E
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De su consideración:
Para buenaventura y enriquecimiento de quienes viven sobre las espaldas quebradas de los bebés, niños y adolescentes, y para desgracia de los 39.000 en todo el país, que habitan secuestrados por los sistemas estatales y privados -con connivencia gubernamental- de libertad, de amor, de familia y de derechos sin causas penales, mayormente internados por políticas de pobreza como herencia intergeneracional-cultural de los sucesivos gobiernos democráticos y de facto, le hago notar que aún no hemos recibido respuestas positivas no burocráticas a las siete Notas por mí enviadas por parte de la ex - Presidencia y de los funcionarios integrantes de la gestión anterior. Por tanto, esa nefasta desidia amerita una nueva Nota a Presidencia que en este acto le remito.
Quizá esta vez sí puedan los niños -y para regocijo de quienes luchamos por su presente y su futuro-, encaminarse a la igualdad y justicia social de la que tanto se habla pero de la que básicamente carecen desde la cuna:
1) Reivindicar a los ex – menores encerrados por el Estado durante la infancia y adolescencia, cuya vida en libertad en igualdad de derechos y oportunidades les han sido sustraídos hasta el día de su muerte tanto desde lo material como desde las secuelas de personalidad.
2) Reconocer públicamente el error del Estado por haber asumido una patria potestad de facto de los niños desvalidos, abandonados, en riesgo, con discapacidades o enfermos, en lugar de haber trabajado para insertarlos en su familia de origen, extensa o en la adopción.
3) Se envíe de urgencia un proyecto al Congreso Nacional sobre Imprescriptibilidad de los delitos sobre los menores y discapacitados.
3) Se decrete de urgencia como Crimen de lesa humanidad a la privación de libertad, de amor, de derechos y de familia en los bebés y niños de 0 a 10 años.
4) Se envíe de urgencia un proyecto al Congreso Nacional sobre una Ley de maltrato institucional agravado por el vínculo proteccional estatal.
De más está decir que las siete notas anteriores de estos dos últimos años, solicitaban lo mismo y las respuestas han sido sólo formales y demostrativas de acotados "Programas" que no resuelven las problemáticas estructurales en cuestión.
Como ex – detenida – desaparecida del sistema social y familiar dentro de los muros de los institutos, he sido invisibilizada por los funcionarios detrás de las paredes dadoras de impunidad y encerrada en siete distintos campos de concentración de infancias. He ayudado a alimentar y a sentirse útil y misericordioso a personal laico y religioso cuyo trato en su mayoría nada ha tenido que ver con el derecho al respeto a mi humanidad infantil en libertad durante los 14 años de mi infancia y adolescencia padeciendo hasta el presente las secuelas físicas y psíquicas que treinta años de trabajo terapéutico no han podido cicatrizar.
En mi actual calidad de escritora, investigadora, Licenciada en Psicología y a punto de aprobar una Tesis Doctoral sobre el tema, llamo su atención.
No puede el Estado a quien Usted lidera, continuar sin oír esta voz que es la de miles de ciudadanos discriminados judicialmente con secuelas asimilables a las de guerra y muerte que vivieron mi misma vida de encierro y oprobios plasmados en mi novela autobiográfica "La virgen de piedra", 2000, y la de igual cantidad que hoy están tumberizados muriéndose en vida al amor, a los abrazos, a los proyectos, a la libertad, a la familia y al uso pleno de sus derechos ("La internación de menores como privación de libertad – Circuito asistencial y penal", 2006).
Estimada Señora Presidenta, por favor cumpla con lo que debe hacerse por una vez en la historia de la infancia Argentina descrito en "Abandono de menores – Historia y problemática de las instituciones de protección", 1997 : escuche mis pedidos y con éstos a los niños que no tienen voto o que fallecen de cáncer de garganta como mi hermana, por no haber podido gritar su desgraciada infancia y adolescencia marcada por el destino estatal de privación ilegal e ilegalizable de alegría.
Con afecto.
Licenciada Ana María Dubaniewicz
DNI: 10.139.157
M.N. 5852
Teléfonos: 011-4632-8814 - 011-15-4413-4187 |
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