Puntos de Vista
edro apunta con un arma a Daniel. Este protesta:
—¡No lo hagas, Pedro! ¿Qué derecho tenés de quitarme la vida por una pavada así?
—Para vos será una pavada —retruca Pedro—, para mí no lo es.
Daniel empieza a perder la paciencia.
—Pensálo bien, o te pesará el resto de tu vida...
—Estoy seguro de lo que hago, Daniel, y sé que, en mi lugar, harías lo mismo.
—Yo no estaría tan seguro; vos y yo somos muy distintos.
—¿Querés que probemos?
—...
Pedro cede el arma a Daniel. Este la empuña, la estudia dubitativo unos instantes y, finalmente, apunta y dispara. Pedro cae seco. Daniel no cabe en su asombro.
—Tenía razón —dice resignado—, no era ninguna pavada...
Y, a continuación, se vuela la tapa de los sesos.
® Juan Romagnoli