¿Qué es la Microficción?
A continuación, reproduzco comentarios de algunos de los más importantes teóricos de la microficción (o cualquiera de sus sinónimos más o menos aceptados) en el mundo hispanoparlante:
"La minificción es la narrativa que cabe en el espacio de una página", nos dice el mexicano, teórico del género, Lauro Zabala, remarcando como fundamental su naturaleza narrativa.
La escritora española Clara Obligado lo compara con el haikú japonés, y nos dice que "son vértigo, seducción, vislumbre; el lector debe rematar su efecto, entrar en un proceso delicado de lectura desentrañadora y reiterada. Y resumirlos es sumarles palabras".
Dolores M. Koch, cubana y doctora en Literatura Hispanoamericana, destaca entre otras características del microcuento su sentido del humor y su preocupación por el lenguaje, toda vez que "ofrece una prosa sencilla pero ingeniosa, poética y a la vez concisa. Su poder de sugerencia permite más de una interpretación".
Doctora en Filología Hispánica y Profesora de Literatura Hispanoamericana, la española Francisca Noguerol sostiene que esta forma breve, "que raramente supera la página de extensión", se diferencia del cuento tradicional "por sus tramas ambiguas, personajes abocetados, lenguaje multívoco y finales sorprendentes".
La investigadora venezolana Violeta Rojo señala, como características del género, "su extrema brevedad", "economía de lenguaje" y "carácter proteico", "que exigen la participación del lector".
La escritora argentina Ana María Shua apunta como característica en el relato hiperbreve su profunda inclinación hacia lo fantástico.
Raúl Brasca, escritor argentino y especialista del género, describe el microrrelato como "una forma muy breve que posee suficiencia narrativa y cuyas principales características son la concisión y la intensidad expresiva".
Otro escritor y especialista del género, también argentino, David Lagmanovich, los describe como "cuentos concentrados al máximo, bellos como teoremas", y que desafían "nuestras maneras rutinarias de leer".
El maestro Enrique Anderson Imbert aseguraba que "las raíces del cuento brevísimo se encuentran en los relatos más antiguos de la tradición oral: los mitos, las fábulas y las parábolas de las civilizaciones clásicas griegas, romanas y orientales".
Y según Rodolfo Fogwill, "una de las reglas secretas del género es la proscripción de todo guiño a la contemporaneidad de los lectores; las piezas parecen más eficaces cuanto mejor simulan haber sido creadas desde la eternidad del sueño y de sus realizaciones universales: la religión, el mito y los acervos literarios que funcionan como mitos".