Clarín 27/03/07
Un perito complicó a ex policías que están siendo juzgados por la muerte de un joven en Avellaneda
Diego Gallardo, de 20 años, murió en una comisaría de Avellaneda, en enero de 2005. Y los ex agentes fueron acusados del crimen. Hoy, un forense declaró que la víctima presentaba 21 lesiones producidas con un elemento que podría ser un bastón de policía.
Diego Gallardo tenía 20 años cuando fue muerto a golpes presuntamente en una comisaría de Avellaneda, en enero de 2005. Un perito declaró en el juicio que se le sigue a cuatro ex policías acusados de asesinar al joven en la seccional, y sostuvo que la víctima presentaba 21 lesiones producidas con un elemento similar a los bastones que usa la fuerza.
Los sospechosos fueron identificados como Rubén Gómez, Julio Silva, Marcelo Fiordomo y Hernán Gnopko, imputados de "homicidio calificado". Los cuatro comenzaron a ser sometidos ayer a debate oral ante el Tribunal Oral en lo Criminal número 1 de Lomas de Zamora, integrado por los jueces Guillermo Rolón, Fernando Bueno y Rodolfo Lanza.
Fuentes de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), que representa a la familia de la víctima, detallaron que en la primera audiencia declaró un forense que señaló ante la Justicia que Diego Gallardo tenía en total 57 lesiones en su cuerpo.
Cinco eran la cabeza y le produjeron fracturas. El médico precisó que 21 de esas heridas fueron por golpes con elementos cilíndricos, de superficie lisa y de unos 4 centímetros de diámetro.
"El perito indicó que podían ser los bastones o palos policiales de madera".
Además del perito, declaró la madre de uno de los detenidos que fueron trasladados junto a Gallardo a la comisaría 1ª de Avellaneda. La mujer aseguró que desde el interior del camión de traslado policial, llegó a escuchar a un joven quejarse y decir que le dolía la cabeza; y a otro que le respondió: "Callate Diego, que nos cagan a palos de vuelta".
El 10 de enero de 2005, Diego estaba detenido en comisaría de Dock Sud, donde, según la instrucción de la causa a cargo del fiscal de Lomas de Zamora Andrés Devoto, los policías descubrieron un túnel en un calabozo que los presos estaban haciendo para escapar.
Según la investigación, ocho presos fueron golpeados por los policías y, horas después, fueron trasladados a otras dependencias.
Previamente se labró un informe médico aparentemente falso, que aseguraba que todos los presos estaban en buen estado de salud.
Al día siguiente, Gallardo comenzó a sentirse mal en su nuevo lugar de arresto, en la comisaría 1ª de Avellaneda, y fue llevado al hospital Fiorito. Allí fue que murió poco después. El fiscal solicitó entonces el arresto de Gómez, Silva, Fiordomo y Gnopko.
A Gnopko, además del crimen de Gallardo, se lo acusa de falsificar el informe médico. Es el único de los cuatro acusados que llegó libre al juicio oral beneficiado con una excarcelación.
(Fuente: Télam)