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Letanía del agua perfecta |
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Presentación: Jacobo Fijman fue, a nuestro entender, uno de los mejores poetas contemporáneos del mundo hispanoparlante. Su vida estuvo marcada por dos experiencias extremas: por un lado, eso que en lenguaje técnico se denomina 'psicosis' y que vulgarmente se conoce como 'locura'. Y por otro lado una búsqueda espiritual, a la vez mística y metafísica, que lo condujo desde su judaísmo de origen a la conversión al catolicismo. No queremos extendernos demasiado en esta presentación para no demorar al lector en su encuentro con el poema que publicamos. Pero vamos a señalar, al menos, unas pocas cosas con respecto a los dos puntos anteriores. A propósito de la locura, más allá de los clisés psiquiátricos y sociales e incluso literarios que se le asocian, nos parece que en el caso de Fijman es imposible comprender la relación entre la misma, su obra poética y su búsqueda místico-metafísica si no se empieza por respetar lo que el propio poeta pensaba al respecto. Para el poeta, su locura fue el camino que le permitió sustraerse del mundo y de los aspectos más exteriores de sí mismo, a fin de alcanzar el lugar más despojado y puro de su ser. Por eso, cuando se piensa en la locura de Fijman es necesario tener a la vista sus propias palabras: "Demencia: el camino más alto y más desierto" Por supuesto, un camino como ese no se elige de modo voluntarista, pero eso no obsta para reconocer en el mismo una orientación acorde, de uno u otro modo e incluyendo los dolores y dificultades que entraña, al destino de Fijman como poeta y místico iluminado. Con respecto a su conversión, diremos solamente que nuestro poeta encontró en el catolicismo no tanto una religión, en el sentido convencional y exterior que tiene generalmente esa palabra, sino el soporte simbólico e intelectual para una verdadera transfiguración de su persona. Así, locura, poesía y espiritualidad, en Fijman, se implican de un modo singular. Un modo tal que no permite encasillarlo en la figura estereotipada del 'poeta maldito' ni del 'genio loco'. Pues, esa tríada fue para él, de una forma que escapa a los modos de comprensión ordinarios, la cantera de donde extrajo las piedras fundantes de su edificio interior. En la obra poética de Fijman hay tres grandes libros. Los cuales, aún siendo independientes, al considerarlos en conjunto definen un itinerario poético y espiritual de sentido ascendente. Se trata de Molino rojo, Hecho de estampas y Estrella de la mañana; publicados en 1926, 1929 y 1931 respectivamente. A esos libros, un amigo y biógrafo de Fijman los ha comparado con las tres instancias del camino espiritual según la tradición cristiana contemplativa: la vía purgativa, la vía iluminativa y la vía unitiva. De acuerdo a ese esquema de lectura los tres libros se corresponden uno al otro, pero es el tercero, Estrella de la mañana, el que corona la obra. Ahora bien, después de Estrella de la mañana Fijman siguió escribiendo durante muchos años más. Y de los poemas posteriores a los libros principales, se destaca particularmente uno titulado Letanía del agua perfecta. El cual, dicho sea de paso, ha sido rescatado del olvido por Alberto Arias. Razón por la cual no podemos menos que agradecerle públicamente su labor (ver Ref.) Para nosotros, la Letanía del agua perfecta es, a la vez, el cenit de la producción poética de Fijman y un astro fulgurante e imperecedero de la poesía en nuestra lengua. Y es por eso que lo hemos elegido para su publicación en La Escalera. En fin, ahora preferimos dejar al lector a solas con ese poema; cuya belleza, claridad y profundidad corresponde precisamente a su título. Pues, sus palabras son, para quien se abre a sus inefables resonancias, palabras de agua perfecta. Máximo Lameiro |
| Letanía del agua perfecta El agua descansa en el Amado. Contemplación del agua, seas el agua y cielo amor cual es el agua prevenida.
Apartamos el agua de la muerte bajo el agua perfecta; Una es la luz de luz que ordena el reino que no fue creado. Canales lúcidos del canto, y a través a través de la paloma blanca;
Nos une el agua de la obediencia. Bajo la estrella del mar
¿Qué tiene la noche ¿Qué tiene la noche? Acabados de soledad en la belleza amarga
Alegría en lo alto, y alegría en lo bajo de su tierra
El agua, con sus términos perfectos;
Adán,
Polvo y ceniza levantamos el agua para que mire Nuestro Señor el agua, Seas el agua libre de figuras que besan su amargura de muerte eterna;
La inteligencia pura del ángel rompe la sequedad del mundo. Los ojos resplandecen detrás del agua de aquella estrella. Detrás del agua Andaban mis ojos sobre el monte de todo principio y toda paz,
Adán,
Bajo la estrella del mar Seas el agua libre de las figuras
El puente resignado
Queda amor en amor, Amoroso de la belleza Amoroso de la belleza
Señor,
Se ilumina la estrella con el beso de los nombres divinos;
Los ojos resplandecen detrás del agua de aquella estrella, El tiempo angélico mueve tu tiempo de esperanza. El ángel mueve tu cielo; de su gemido gimes en la gloria. El agua y el aire y el fuego y la tierra de mis manos Estrella del mar El agua que muere de muerte,
Sobre el agua que muere de muerte levantamos el sér.
Levantamos el sér bajo la estrella
Contemplación del agua. Seas el agua Seas el agua libre de las figuras.
Unimos el sér mudado por los ángeles de la divina gracia Seas el agua que deshace las líneas y los ángeles hechos con la amargura de muerte eterna.
Seas el agua que hace su voz, agua criada,
Seas el agua
El agua es aquella criatura Entiende el agua por el descenso del agua.
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| Referencias:
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