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La intuición del infinito en Giordano Bruno
-por Máximo Lameiro-

"If the doors of perception were cleansed
everything would appear to man as it is, infinite"

William Blake

Sabido es que Giordano Bruno fue quemado en la hoguera un 17 de Febrero de 1600, tras un fallo emitido por el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica Romana. Fallo en el cual se calificaba a Bruno de apóstata, herético, impenitente, pertinaz y obstinado.. y expulsándolo del seno de la Iglesia lo entregaba a manos de sus verdugos.

Entre las ideas y declaraciones brunianas que motivaban la condena se hallaban algunas que atacaban pilares fundamentales de la dogmática y la fe católica. Pero también había ideas de orientación puramente especulativa que habían sido sostenidas antes que Bruno por pensadores ortodoxos sin que suscitaran conflictos sangrientos aunque sí despertaron polémicas y descalificaciones. Entre esas ideas estaba la del universo infinito y la pluralidad de mundos. A los ojos de ciertos hombres de la Iglesia, sostener la existencia de un universo infinito cuestionaba la idea ingenua de creación tal como la suele entender la inmensa mayoría de los fieles y tal como se desprende de una lectura literal de las Sagradas Escrituras; y por otro lado la idea, correlativa de la anterior, de la existencia de innumerables mundos parecía plantear dificultades al dogma de la encarnación, pues implicaba un cuestionamiento del carácter 'único y definitivo' de la encarnación de Dios en la tierra en la figura de Jesucristo.

No nos detendremos a analizar el juicio a Bruno pues involucra cuestiones que no nos parece oportuno discutir. Pero sí queremos hacer algunos comentarios con respecto a la idea de un universo infinito y la pluralidad de mundos. A nuestro juicio la noción del universo infinito era la consecuencia ineludible de una intuición metafísica fundamental que subyace a la obra filosófica de Bruno: la intuición del infinito como presencia, por oscura e inconcebible que parezca tal cosa, y no como una mera abstracción teórica.

Lo que pensamos realmente es que Bruno no hablaba del infinito abstracto que puede oponerse conceptualmente a lo finito, como suele hacerse tanto en filosofía como religión, sino que hablaba del infinito como quien ha tenido una aprehensión auténtica del mismo.

Pues en términos puramente abstractos lo infinito es sólo una noción relativa y vacía de contenido intelectual opuesta formalmente a otra noción relativa pero capaz de albergar contenidos como es la de finito o finitud. Así, en un contexto de pensamiento exclusivamente racional y discursivo, puede argumentarse que Dios es infinito pero la creación y la criatura por ser tales -es decir creadas- son finitas. Eso parece lógico y lo es si tenemos del infinito, de Dios, un concepto puramente formal; pero en realidad la oposición entre infinito y finito no tiene ningún valor fuera del puramente nominal que le otorga el discurso argumentativo en abstracto. Esa oposición no nos habla de lo infinito sino que sólo lo comprende, formalmente, como negación de lo finito. Al oponer a lo infinito y lo finito como términos de una relación, se pierde la intuición de lo infinito pues la misma oposición supone la reducción de lo infinito a la dimensión de lo finito.

Lo que Bruno comprendió es que el infinito concebido como realidad presente, y no como mera abstracción, no puede diferenciarse de lo finito porque sino no sería infinito. Y es eso lo que subyace a la obra metafísica y cosmológica de Bruno: la intuición de que el infinito no puede ser algo distinto a lo finito pues si así fuera entonces lo finito y su finitud serían su límite, el límite de lo infinito, y de ese modo el infinito no sería infinito.

Dicho de otro modo, Bruno comprendió -y lo expresó con todas las letras- que el infinito, por ser tal, es decir por carecer de límites, no puede no estar presente en todas partes y todo momento íntegramente.

En su trabajo Sobre el infinito universo y los mundos Bruno escribió:

"..llamo a Dios 'totalmente infinito' porque Él, todo entero, está en todo el mundo y está infinita y totalmente en cada una de sus partes"

La infinitud no puede estar ausente del universo porque entonces el universo sería su límite y así la infinitud ya no sería infinita. Pero, por otra parte, tampoco puede estar presente en el universo de modo relativo o parcial porque su misma infinitud sobrepasa toda parcialidad y relatividad. Así, el infinito no puede estar ausente o separado del universo y tampoco puede estar en él de modo parcial o relativo. El infinito está en todo y lo está íntegramente, es decir de modo infinito y absoluto.

Pero esa comprensión conduce a otra: si el infinito está presente en el universo y lo está, como su misma naturaleza lo requiere, de modo infinito, entonces, el universo mismo se infinitiza...

Cuando la noción relativa y abstracta de infinito es superada por una intuición auténtica, se disuelve por sí misma la oposición entre finito e infinito y la realidad toda se infinitiza. Esta es, a nuestro juicio, la certeza gnoseológica que subyace a la concepción Bruniana del infinito universo y los innumerables mundos.

Si hay infinito el universo también es infinito o no es nada. Pero entonces alguien podría preguntar: y si el universo es infinito.. ¿cómo comprender, entonces, la finitud a nuestro alrededor, finitud que se nos hace patente en el cambio, el paso del tiempo, la generación y la destrucción, el nacimiento y la muerte?

Bruno contestó a esa pregunta por el status de la finitud en un universo infinito utilizando los términos teóricos que le brindó Nicolás de Cusa. Recurrió a las distinciones cusanas de infinitud implícita (complicatio) y explícita (explicatio), así como a las nociones de potencia y acto, materia y forma (Ver nota Nro. 1).

Distinguiendo la infinitud implícita de la desplegada o explícita apuntaba a esclarecer que si bien el Principio es uno e infinito y el universo también, los mundos y los seres particularizados que emergen de esa infinitud, en cambio, son innumerables pero no infinitos en todo aspecto. Puesto que la explicitación, la explicatio, impone que cada explicitación particular del Todo exprese o manifieste la infinitud según unos modos del ser pero no de todos ellos. En lo implícito se verifican todas las posibilidades -puesto que no hay límite alguno- pero en la explicitación se verifican unas posibilidades y no otras de acuerdo a las condiciones que la misma explicitación va generando (Ver nota Nro. 2).

En el universo infinito, entonces, lo que cambia, lo que se crea y se destruye, es la apariencia, el accidente, la modalidad de explicitación del ser en cada momento pero no el ser mismo. En rigor nada se crea ni se destruye porque todo es infinito. Bruno dijo "..hallaremos que no existe la muerte no sólo para nosotros sino para ninguna substancia" ..

El universo es infinito pero se explicita bajo unos modos de ser cuya misma explicitación excluye otros. Sin embargo, lo que se excluye de la explicitación no perece ni cambia y se explicitará a su vez a su modo y en su propio orden de explicitación. Como el universo es infinito, los mundos -explícitos- son innumerables.

No tomaremos partido a favor ni en contra de los argumentos de Bruno -que por otra parte hemos simplificado excesivamente- puesto que desde nuestra perspectiva no nos parecen importantes en sí mismos, es decir que no nos interesa su valor demostrativo, sino que los consideramos más bien como símbolos de una única intuición de fondo: la de la perfecta unidad e infinitud presente en todo.

Sea cual sea la expresión y desarrollo que se quiera dar en el plano del pensamiento teórico a esta cuestión, nos parece que la clave de bóveda de la obra edificada por Bruno es la comprensión del infinito como algo que, de ser verdadero y no sólo un nombre relativo, reconduce necesariamente a todo cuanto existe a su propia infinitud.

Para terminar señalemos que esa clave se encuentra también, expresada de distintos modos, en las enseñanzas de diversas tradiciones espirituales, como en la Tawhid islámica, y muy claramente en el Budismo Mahayana cuyo corazón doctrinal está sintetizado en la afirmación de que 'Samsara es Nirvana'. Lo relativo es absoluto.

Máximo Lameiro
Febrero 2005
maxlameiro@fibertel.com.ar

Notas:
1) Los traductores de la obra de Bruno en nuestra lengua no se han puesto de acuerdo con respecto al mejor modo de traducir complicatio y explicatio. Nosotros en este artículo adoptamos la versión de Angel Vassallo porque nos parece, si bien menos literal que las otras, más ajustada al sentido de la obra de Bruno. En otras traducciones se opta por traducir complicatio por 'complicación' lo cual genera malentendidos, ya que en español 'complicación' tiene una connotación de dificultad y enrevesamiento que es ajena al pensamiento de Bruno y de Cusa. Volver al texto

2) Pero sobre todo, y más allá de las palabras, habría que llegar a comprender que la 'explicitación' aparece como distinta de lo implícito sólo para una mirada limitada, impura o sucia como sugiere Blake en el verso que nos sirve de epígrafe, es decir una mirada condicionada por las condiciones de su propia explicitación. Para el caso humano la limitación proviene de la doble condición corporal y racional que es propia de nuestro modo de explicitación. Pero para una mirada 'limpia', es decir purificada, lo explicitado no es otra cosa que lo implícito mismo. En última instancia sólo hay una infinita y perfecta unidad que no excluye ni la finitud ni la pluralidad. De ahí que Nicolás de Cusa utilizara para referirse a dicha unidad la expresión non aliud, no otro. Lo explícito y finito no es lo 'otro' de lo implícito infinito, es lo mismo y lo único...
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Referencias:

Existe traducción al español de tres de las obras de Bruno más significativas respecto del tema tratado aquí:

  • De la causa, infinito y uno, traducción del profundo pensador argentino Angel Vassallo, Ed. Losada, Bs.As.
  • Sobre el infinito universo y los mundos, traducción de Angel Cappelletti, Editorial Aguilar y Ediciones Orbis, España.
  • La Cena de Cenizas, Ed. Alianza, Madrid.

La obra de Nicolás de Cusa, "La Docta ignorancia", sirvió de inspiración y referencia a Bruno, por lo tanto es muy importante para comprender y apreciar mejor su obra. Hay edición parcial bilingue, latín y español, de la Editorial Biblos, Bs. As.

En cuanto a los comentaristas y estudiosos de Bruno, nos parece muy recomendable el capítulo dedicado al mismo por Rodolfo Mondolfo en su "Figuras e ideas de la filosofía del Renacimiento", Ed. Losada, Bs.As.

En Internet hay un interesante website dedicado a Bruno con materiales originales en italiano y latín y con algunas traducciones también: www.giordanobruno.info

La biografía de White, Giordano Bruno el hereje impenitente, se resiente por el anti catolicismo de barricada de su autor, y es bastante superficial en su apreciación sobre el significado de la obra de Bruno, pero logra recrear un vívido cuadro de época y de las viscisitudes de su vida.