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El Gran Arquitecto del Universo |
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Los documentos fundacionales de la masonería especulativa fueron redactados por dos pastores protestantes James Anderson y Teófilo Desguliers en 1717 en el contexto histórico de una tradición evidentemente cristiana, sin embargo la pretensión unificadora y comprehensiva de la masonería les hizo proponer un principio regulador a modo de punto de fuga y perspectiva de la obra simbólica de la masonería que abarcara la pluralidad ideológica y religiosa de la sociedad de la época, superando las dolorosas y sangrientas divisiones que los conflictos religiosos habían hecho sufrir a la nación, de ahí la adopción de un símbolo – el Gran Arquitecto del Universo – para referirse a otro símbolo – Dios -. A través de esa fórmula simbólica diseñada como una especie de álgebra espiritual, se pretendía subrayar la unidad de lo humano, de todo lo humano, y la posibilidad de un mutuo reconocimiento en el marco de la praxis de la sociabilidad masónica superando los odios teológicos. De ahí que el Gran Arquitecto del Universo no sea un principio dogmático sino un símbolo de un símbolo, una imagen referencial, abierta, indefinida pero definible. Actúa el Gran Arquitecto en el ritual masónico como un principio regulador y como meta-referencia. En el seno de la Gran Logia Simbólica Española,( www.glse.org) el Gran Arquitecto admite una interpretación individualizada y plural: religiosa, espiritual, gnóstica, agnóstica y atea. Cabe incluso definir ese principio en femenino como Gran Arquitecta del Universo. Quedan excluidos los integrismos fanáticos que niegan la pluralidad de lo humano y el nihilismo que no admite ningún orden posible y reduce la Humanidad a un dolor inútil. El Gran Arquitecto del Universo puede referirse a Dios – del latin Deus - nombre sagrado del Ser Supremo, Creador del universo, que es conservado y regido por su providencia. Puede referirse en la tradición judaica al plural Elohim donde lo sagrado no tenía el sentido que tiene entre nosotros ya que podía aplicarse a seres sobrehumanos y servir como adjetivo superlativo. Los hebreos pasan de una especie de henoteísmo al verdadero monoteísmo. El henoteísmo no niega la existencia de otros dioses, pero los excluye para Israel. En el libro de Isaías 40-55 es nombre común, el nombre propio del Dios de Israel es YHWH, pero también asume otros nombres o títulos, como Sadday (Éxodo 6,3 traducido conjetural y tradicionalmente por Todopoderoso), Elion (= Altísimo) en otro libros de la Biblia recibe otros nombres como creador o hacedor; salvador, redentor, vivo, santo, justo, eterno; vengador; Dios pronuncia sus títulos en Éxodo34, 6 "Señor, Dios clemente y compasivo, misericordioso, paciente y leal". Porque es único, es exclusivo y celoso y es también universal. El Antiguo Testamento le otorga un carácter personal y activo, tiene un nombre propio, personal, que comunica para la invocación y el trato. Es dueño y protagonista de la Historia, y no es neutral, sino que cuida de modo especial al débil, desvalido, oprimido. En el Nuevo Testamento y en la tradición cristiana su mejor definición viene dada en Juan: “Deus Charitas est”, como Amor. « Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él » (1 Jn 4, 16) En Tomás de Aquino “El que Es” es el nombre máximamente propio de Dios. Cfr. Summa.Theologica.Iª Qu. 13, artº 11, aduciendo el texto de Éxodo 3, 13-15. En la tradición islámica el Gran Arquitecto se referiría naturalmente a Alah ; aunque se le reconocen otros nombres [1] Ar-Rahman – el Compasivo- , Ar-Rahim – el Misericordioso- , Al-Malik - el Supremo Legislador…Al-Latif – el Sutil -, At-Tawwib – el Clemente… Las tradiciones religiosas orientales sapienciales son menos teológicas y todas ellas – budismo, taoismo, confucianismo…- tienen elementos comunes que pueden también reconocerse en un simbolismo unificador:
El tao que puede ser denominado tao Desde una posición atea cabe también una imagen del Gran Arquitecto del Universo, no se puede negar la realidad lingüística del concepto Dios y su fenomenología social - según Erich From - como “ símbolo en el que el hombre, en una etapa más temprana de su evolución, ha expresado la totalidad de lo que se esfuerza por alcanzar, el reino del mundo espiritual, del amor, la verdad, la justicia “.(El Arte de amar). El agnosticismo y el ateísmo no suprimen la verdad poética y poiética de los símbolos. La simbólica del Gran Arquitecto, con su ojo triangulado permite una hermeneútica inmanente de la autoconciencia y de la “cura” del ser. La imagen del Gran Arquitecto nos conduce a la idea de perspectiva de Ortega y Gasset: “cada individuo es un punto de vista esencial. Yuxtaponiendo las visiones parciales de todos se lograría tejer la verdad omnímoda y absoluta. Ahora bien, esta suma de perspectivas individuales, este conocimiento de lo que todos y cada uno han visto y saben, esta omnisciencia, esta verdadera ‘razón absoluta’, es el sublime oficio que atribuimos a Dios.” En definitiva la simbólica masónica se propone como una ortopraxis, y no como una ortodoxia, presuponiendo que en todas las tradiciones religiosas y filosóficas hay elementos que pueden converger en la praxis de la vida humana. De ahí se deduce que el método masónico considera la "vida humana" en un sentido análogo al de Enrique Dussel [2]como criterio de verdad práctica universal. Libertad, igualdad, fraternidad. ?.
1 Cfr. Calligraphy on all pages of this section originally appeared in The Most Beautiful Names, by Tosun Bayrak al-Jerrahi al-Halveti (Threshold Books, 1985).
©Javier Otaola |