Home Biografía Clases de canto Muestras alumnos Agenda Mis palabras Contacto
Mis palabras
En este rincón deposito las palabras que amanecen en mí con ganas de ser ustedes.
"Mente, afecto y vitalidad... VOZ" (Laura Petruchi)
Hablando de nuestras voces, habladas o cantadas, y por pedido de algunos de ustedes, aquí les dejo unas palabras referidas a su cuidado. La voz, nuestro "sello", instrumento único, irrepetible que nos sirve para comunicarnos y que no se puede comprar, debe cuidarse, no esperar a tener una patología, sino prevenirla. Antes que nada, lo obvio, cualquier exceso es malo. Es cierto que existen miles de mitos con respecto a lo que hace bien o mal, y a lo largo del tiempo he escuchado hasta las más absurdas o hasta graciosas recomendaciones. Cada uno es dueño de su voz y hay que aprender a cuidarla, protegerla y esto no es tan complicado como parece, no se puede "vivir en una cajita de cristal" como alguna vez me dijo una profesora cuando yo vivía quejándome y evitando ciertos lugares con humo, ruidos, etc. En primer lugar, siempre hay que tener presente y recurrir al luthier de los cantantes, el otorrinolaringólogo, es necesario cuando comenzamos a cantar un estudio de nuestras cuerdas vocales, simplemente para comenzar a "construir" sobre una base sólida y sana, y ni hablar de visitarlo si notamos algo que no funciona como debería (escape de aire, reiterada disfonía, etc.). Esto no debe preocuparnos y no sólo lo deberían hacer los cantantes.
¿Qué debemos evitar en la medida de lo posible?
*Ambientes ruidosos que nos obliguen a forzar la voz, gritar (podemos esperar para ser escuchados o simplemente utilizar señas o hablar cerca del oído de la otra persona en un volumen normal).
*La voz baja (como cuando susurramos por teléfono para que no nos escuchen).
*Mala o deficiente respiración.
*Hablar o cantar en tonalidades que no nos pertenecen.
*Alcohol y tabaco.
* Exceso de cafeina.
*Cambios bruscos de temperatura.
* Stress.
*Este punto no lo podemos evitar, pero los cambios o estados anímicos debemos aprender a manejarlos y hasta sacarles provecho, para que no afecten nuestro instrumento a la hora de cantar.
*Carraspeos o toser con fuerza adrede.
Hablamos de evitar, pero también podemos "sumar" varios puntos para la higiene de nuestras cuerdas:
*Repito, consulta al otorrinolaringólogo y fonoaudiólogo.
*Suficiente hidratación, y hablo sólo de agua. Esto no significa no poder tomar otra cosa, pero al hacerlo debemos ser medidos en consumo... como con todo!
*Aprender a usar nuestro instrumento con el menor esfuerzo y tensión posible.
*Relajación y buena postura corporal.
*Dormir lo necesario a diario y hacer ejercicio físico en lo posible.
*Vocalizar antes de cantar, comenzando con un volumen medio y alguna vocal que nos quede cómoda (por ejemplo "u").
*Ejercitar nuestro músculo orbicular, de manera tal de tener una buena articulación.
Espero les sea de utilidad.
Al comienzo de nuestras vidas (Laura Petruchi)
Desde que somos concebidos, estando en el vientre de nuestras madres, nos "abraza" su pulso, esos latidos que dicen buscamos al nacer para sentirnos seguros, en paz... cálida protección materna que también nos dará su canto, de la manera que sepa hacerlo, para dormirnos, calmarnos, melodías suaves, precisas, tal vez agudas que nos envuelven en sueños de algodón, que nos pertenecen. La voz hablada o cantada no sólo de una madre, sino la de un padre, abrigo grave que protege, o la de cualquier familiar o quien sea este presente en ese momento de nuestras vidas, forman casi sin querer nuestra historia e "iniciación musical". Desde temprana edad nos estimulan, tal vez no seamos tan conscientes de esto, pero así es... quien no tiene la imagen de un bebé reaccionando inmediatamente a las palmas, y esto no es ni más ni menos que incentivar nuestra rítmica, este sentido rítmico lo llevamos luego al cuerpo entero. Reaccionamos ante canciones o charlas o ruidos, reconociendo voces (timbres), alturas, duraciones, intensidades... he aquí el desarrollo auditivo, la percepción necesaria y creciente. Comenzamos a elegir que nos gusta y entusiasma más. Que bello quien tenga el placer de recordar las canciones que nos hacían felices de pequeños y que importante lo que nos han brindado nuestros padres en la infancia, cada palabra, cada gesto, cada juego, cada sonido...
¿Todos podemos cantar? (Laura Petruchi)
Mi respuesta es inmediata, si...! Creo profundamente que esta debería ser una pregunta redundante. Intentaré a través de estas líneas justificarme. Vale aclarar que cuando afirmo positivamente la respuesta al título de este artículo, no hablo de ser "grandes cantantes", porque en ese caso debería dejar el "todos" de lado. Una y otra vez he escuchado "no puede cantar ni el feliz cumpleaños", "no tiene una buena voz"... me sincero y les cuento que no dejo de lamentarme cuando llegan a mis oídos estas palabras. Dejemos a los cantantes profesionales de lado por un momento, hablemos de aquellos que alguna vez dejaron de cantar hasta en la ducha, por un comentario de un tercero o porque ellos mismos se convencieron que sólo era un privilegio de algunos. ¿Por qué privarse? nadie a quien le de placer, lo "transporte", lo deje expresarse o lo divierta, debería dejar de hacerlo. Ojalá todos los que creen en estas últimas palabras, se permitieran en lo cotidiano siquiera un segundo para conectarse con ellos mismos desde el canto, tal vez descalzos, a ojos cerrados,... estoy convencida de lo saludable de ese segundo con la suma a lo largo de los días. Mencioné anteriormente haber escuchado reiteradas veces el comentario "no tengo/tiene una buena voz"... ¿qué es una buena voz? quien lo haya dicho o pensado podría haberse referido, a mi entender, a varias cuestiones que detallo a continuación:
*Tal vez a no tener una voz sana, es decir, con alguna patología en las cuerdas vocales, que igualmente con rehabilitación de la mano de un profesional, es reversible.
*Tal vez a ser desafinado, que con un arduo y diario entrenamiento técnico-vocal-auditivo, es un punto que también tiene solución.
*Tal vez se haya referido al timbre (color de la voz, identidad). Y aquí seamos realistas, hay gusto para todos, es decir, a un receptor le puede gustar más o menos cierto cantante por su "timbre" y otro receptor al mismo cantante lo puede adorar. Hay timbres más lindos, agradables, cálidos, o todos los adjetivos que quieran ponerles, pero según quien haga la elección. Lo mismo sucede con las personas!, imagínense si a todos nos gustara lo mismo... tenemos la opción y capacidad de elegir que nos gusta más o no, por ende, el timbre si agrada o no, dependerá del espectador. Sin ir más lejos, y ahora si refiriéndome a cantantes profesionales, muchos de ellos constan de muy buena técnica, amplio registro, muchísima agilidad, etc., y no necesariamente nos debe gustar su timbre, no por eso dejan de ser buenos; otros en cambio, no tienen su parte técnica resuelta, no tienen un registro de 3 octavas o más, no son grandes improvisadores, etc., pero su timbre nos llama la atención y nos invita a escucharlos apenas nos regalan una primera nota. Simplemente es una cuestión de gustos.
Entonces, con una voz sana, cualquiera sea su timbre, se puede cantar. Si hay problemas de desafinación, la técnica se encargará, como también se encargará de dar y ordenar las "armas" necesarias para el canto y su interpretación.
No dejen de cantar, no dejen de ofrecerle ese regocijo al alma.
Artesanos de nuestra canción (Laura Petruchi)
Resulta sencillo elegir un tema entre millones, ya sea guiándonos por el estilo que más nos gusta, el estado anímico del momento, cierta melodía que atrapó nuestra atención o hasta una letra que nos identificó. Hasta aquí el camino de dicha búsqueda no es complejo. El camino largo pero emocionante, es llevar esa canción a nuestro instrumento, y no hablo del primer paso lógico que sería aprender su melodía nota por nota y memorizar su letra ( muchos creen que con esto basta), sino de ponerle el cuerpo, detenernos por un momento y preguntarnos que queremos decir..., para ser más concreta, me ejemplifico en lo siguiente: imaginemos diez cantantes con un mismo tema a interpretar, tendremos diez mensajes diferentes. Cada uno de nosotros es un mundo, estamos curtidos de diferentes experiencias, puntos de vista, culturas, sentimientos, etc., etc., por ende, es importantísimo que seamos claros y sinceros en que queremos transmitir, regalar u ofrecer; nada más triste a mi criterio cuando el mensaje se pierde, mezcla y confunde en la primera frase ( me declaro devota del cantante que "dice" cuando canta). A no desesperarse ni precipitarse en este desafío, sólo debemos dejar fluir la continuidad de nuestra interpretación, sumergirnos hasta donde sea necesario, comprometernos con cada palabra pronunciada, cuidar, mimar y perfeccionar hasta el más mínimo detalle, dejar emerger calma, tormenta, miedos, vergüenza que luego también aprenderemos a manejar. Puede que lleve tiempo, pero es un paso firme y gratificante... y sabremos si hemos hecho un buen trabajo si nos sentimos libres al hacerlo, si nos guardamos las distancias y su consecuente inseguridad, si encontramos la devolución en la mirada de los receptores.
Sin prisa y con equilibrio, los invito a seguir "moldeando".
Para compartir ( Aristoteles)
"Lo que esta en la voz es signo de las pasiones del alma y lo que esta escrito es signo de lo que esta en la voz. Y así como las letras no son las mismas para todos los hombres, así tampoco las voces; aquello de lo que estas son signos, es decir las pasiones del alma, estas si son las mismas para todos."
Home Biografía Clases de canto Muestras alumnos Agenda Mis palabras Contacto
Ultima modificación: Noviembre 2009