Mandragora's Little Cave
"Aquel que no siente temor ante nada, no es valiente; es inconsciente...
El valor surge de vencer al miedo y conseguir sobreponerse."
mandragora@fibertel.com.ar
Escritos
Colectivo
Hace más de 5 años que viajo a diario en colectivo de aquí para allá,
en tren, subte... siempre sin problemas fuera de los retrasos, las
interrupciones, los cambios sorpresivos de recorrido, los mañaneros
suicidas que eligen un lunes para tirarse frente a un tren y los
choferes malhumorados (según un amigo, una subespecie).
Esta mañana tomé el 63 en Villa del Parque hacia Chacarita. El colectivo
iba lleno.Después de varios codazos y usuales empujones críticos para alcanzar
el medio pasillo llegué a una ubicación más o menos cómoda. Viajaba parada.
De repente noté que una señora de pelo corto estaba parada detrás mío, dándome
la espalda. De momentos sentía que chocaba su espalda contra la mia, algo
muy usual en un colectivo. Pero en determinado momento sentí que alguien
desliza su mano por mi sobretodo a la altura del trasero... giro
abruptamente y me doy cuenta de que no se trataba de una viejita, sinó de
un señor en edad de volverse verde, preparándose para bajarse en la próxima
parada.
Lo increpé: - Usted me tocó, quién se creé que es?
A lo que respondió (increiblemente): "yo no hice nada"
Cuando se dió vuelta, insistí con más fuerza y alzando la voz para que todos
escucharan: - usted me tocó, no me trate de idiota, su bolso está del lado
izquierdo, por qué tenía la mano derecha a la altura de mi trasero?!
Continuó negándolo, sin llegar a alzar la voz más que yo (hubiera querido, pero
no podía), hasta que una viejecita de al lado acudió diciendo: "este degenerado
me tocó a mí también, yo no lo creí y pero por las dudas me corrí hasta aquí!"
En ese instante me sentí completamente libre de actuar, habilitada por la
indignación, no solo mía, sinó también de la señora, de modo que le propicié
un fuerte y decidido golpe en la cabeza. Trató de defenderse, pero ya era
demasiado tarde para él.
Mi cuerpo se llenó de convencimiento; era un enfermo que había aprovechado las
circunstancias para manosear mujeres en un colectivo, haciéndolo de manera tal
que no pareciera un "manoseo".
Al instante, una chica dijo: "a mí también me tocó, no lo puedo creer"...
A esta altura, el desgraciado engendro estaba recibiendo una envestida de golpes
entre la cabeza, la nuca y la espalda de lo menos relajante... en cuanto el
colectivero se percató completamente sobre qué se trataba la escena, optó por
detener el vehículo y abrir la puerta del medio.
El sujeto no quería bajarse hasta llegar a la parada, se resistía sujetándose de
una columna, de manera que tuve (con un poco de ayuda de la viejita) que bajarlo
a golpes y una ilustrada patada en la retaguardia.
Mientras se alejaba por la calle entre el gentío, todo magullado y asustado, le
gritamos a coro: "la vas a pensar dos veces la próxima, degenerado, vos naciste de un huevo!"
Moraleja: No hay.
Ojalá pudiera compartir el caso con otras mujeres, noté que cuando una trata de
defenderse de uno de estos abusadores, resulta siendo acusada de loca, histérica o
cosas peores (a no ser que tenga mi suerte, y no solo le importe poco, sinó que también
conté con el apoyo de otras mujeres). Ocurre que una no cuenta con la seguridad de que
la han tocado, salvo que sea algo alevoso, y excusándose en la duda, aprovechando el
trastabilleo que una pueda tener, replican con frases como: "vos estás loca, histérica",
"quién te tocó enferma?". Y lo dicen bien fuerte, como para que la chica/mujer/viejita se
asuste y deje de quejarse, un poco por miedo, otro poco por verguenza ante el "qué dirán"
y la tontería que tantas veces ocurre de que alguien comete un acto delictivo y resulta
impune, mientras se cuestiona el accionar de la víctima...
Mi consejo para las chicas es que si se cruzan con uno de estos tipos, no tengan miedo
de reaccionar. Si una está acostumbrada al viaje diario y a los empujones, puede reconocer
cuando alguien está abusándose de la situación y reaccionar... para ello, es necesario
dejar de tener miedo y solo pensar que en el peor de los casos, alguien liga un cachetazo,
y eso es mucho menos que arriesgarnos a que estos infelices sigan haciendo lo suyo como
si nada...
Porque claro, tocarle el traste a una chica no es nada que haga que el mundo deje de girar,
pero bien sabido es que si un tipo es capaz de tocar indistintamente a una chica o a una
abuelita de 70 años, también puede hacérselo a una niñita de 8 años, o 10, o a un chiquito.
En ese caso, vamos a detenernos a considerar 1000 veces el "qué dirán"?
No deberíamos!
Hoy es