Mandragora's Little Cave
"Aquel que no siente temor ante nada, no es valiente; es inconsciente...
El valor surge de vencer al miedo y conseguir sobreponerse."
mandragora@fibertel.com.ar
Escritos
No lo hagas!
Cuando tenia séis años, por las noches experimentaba visiones extrañas.
Antes aún, según me contaron luego, como si se tratara de una anécdota
graciosa, solía hablar en la oscuridad con “personajes imaginarios”.
Algunos años después, mi abuela me enseñó a tirar las cartas españolas,
pocos meses luego falleció. Con el tiempo fui olvidando sus significados,
entonces les asigné nuevos, no antes sin pedir permiso a alguna potestad
regente de las cartas que imaginaba como una figura esbelta y rubia. Creía
entender que algún día debería pagar algo a cambio de las libertades que
me tomaba con las cartas. Antes de terminar el colegio secundario me
entretenía contestando preguntas a mis compañeros... hasta que una vez
predije una muerte acertadamente. Lo atribuí a la casualidad.
Antes de egresar, me escapé de la clase de educación física y visité una
tienda de ocultismo para averiguar el precio de una tabla ouija, de esas
que se usan para hablar con los muertos... quería gastarle una broma a
unos compañeros. El señor que me atendió (luego de comentarme el
elevadisimo precio de tal producto, que instantáneamente desistí de
comprar) me invitó a sentar frente a el en su escritorio y sin costo me
dijo algunas cosas que sonaban absurdas pero interesantes... consultó el
Tarot para mí (la única vez que viera yo esas cartas). Dijo que en mi
vida anterior había sido una bruja que debía en ésta pagar por los daños
que había causado. También que, como conocía el rostro del mal, en mi
presencia no podrían perpetrarse actos espiritistas.... extrañamente, se
contradijo con esta frase: “deberías iniciarte en las ciencias ocultas,
todo el tiempo que transcurra antes de eso será tiempo perdido, porque
tarde o temprano, lo harás...”.
Decidí entonces asustar a mis amigos con el juego de la copa (que es
gratis), encendiendo velas de grasa y colocando luces rojas, tal como no
debería hacerse para evitar invocar malos epíritus (según aquel señor).
Yo me reía de todo eso. Perpetré mi broma con ayuda externa (pero
ciertamente de este mundo) y nada sobrenatural ocurrió. Ellos se
asustaron, yo no.
Años màs tarde intenté con amigos jugar seriamente y nunca obtuvimos
resultados, salvo una noche; pero eso me lo contaron, porque en esos
momentos yo no estaba en la sala y no lo presencié. Les mostraron la frase
“no lo hagas”.
Hace dos meses, en el subte, una mujer de cabellos canos mirándome
sobresaltada dijo: -tú tienes las manos oscurecidas del poderoso!-
Un segundo después soltó una carcajada y se bajó. Yo quedé perpleja,
entre divertida y abrumada. Un mes más tarde, me operé la vista. Durante
la operaciòn vi imàgenes brillantes como lenguas de fuego danzantes. El
médico me explicó cuando le consutlé, que se trataba de las luces del
eximmer láser y que aquello era normal.
Hace dos semanas me encontraba sentada frente al espejo de mi cuarto a
oscuras, luego de despertarme sobresaltada por un mal sueño. Apenas
vislumbraba mi rostro, siempre pálido y poco expresivo. Me moví, pero la
imágen permaneció observándome, quieta. La miré durante unos minutos más
mientras pensamientos de locura acudían a mi mente. De pronto comenzó a
sonreír y dijo: "no lo hagas". Destrocé el espejo con un alhajero... de su
interior cayò un pendiente de oro, había sido de mi abuela. De esa noche,
no tengo màs recuerdos.
Creo que siete dìas atrás, mientras volvía del trabajo, cerré los ojos
cansados y vi un accidente horrible: en una esquina de mi barrio, una
mujer en su auto, cruzando la calle... un vehículo sin frenos la embestía.
De pronto volví a la realidad angustiada.
El colectivo alcanzó mi parada. Caminé rumbo a casa. Antes de dejar la
avenida, ví una mujer en su coche a punto de cruzarla;no muy lejos divisé
también un auto que se acercaba a gran velocidad a la intersección. Sin
dudarlo, grité fuertemente a la mujer que no cruzara la avenida. Se asustó
pero permaneció en la esquina. El otro coche no frenó y al cruzar impactó
contra un transporte escolar lleno de niños que pasaba al lado del auto
detenido. El tanque de nafta. Una explosión y llamas.
Hace siete días...
Anoche sufrí tortuosos sueños otra vez, como todos los días. Sólo
oscuridad, y escuchè voces que me decían: "no lo hagas!". Yo ya no quiero
cerrar los ojos.
Hoy es