Cuadro de texto: Escatología es el estudio de las profecías de los tiempos del fin. Como existen desacuerdos acerca de las circunstancias en las cuales se da el arrebatamiento, cada interpretación asume una postura determinada con respecto a ese evento. 
La mayor dificultad para ponerse de acuerdo se centró siempre en el contexto en el cual Cristo rescatará a sus fieles, es decir, antes, durante o después de la gran tribulación.

De cuatro escuelas básicas de interpretación, preterismo, historicismo, futurismo e idealismo, las tres primeras son las más reconocidas. De esas tres, nos inclinamos por la futurista, porque la Palabra de Dios indica que las profecías de los tiempos del fin son para un periodo de tiempo determinado (la semana septuagésima de Daniel) que no se ha cumplido aún, y para que se cumpla deben darse ciertas condiciones (como el control de Israel de su tierra y su ciudad, pero el evento disparador es la firma del pacto entre Israel y un futuro líder mundial).
 
Es decir que las señales del fin no se han venido cumpliendo en los últimos dos mil años y en la actualidad, como sugiere el preterismo porque la ira de Dios es mucho más que ciertos eventos aislados (terremotos, inundaciones), la ira de Dios es sobre todo el mundo, es precedida por una señal, el mundo  reconocerá que se trata de la ira de Dios (Ap. 6:15-17) y en el día de Su ira “sólo el Señor será exaltado” (Is. 2:11). Ninguna de estas cosas ha sucedido aún, y están profetizadas dentro de un determinado marco de tiempo.

Tampoco podemos aceptar que las profecías escatológicas han sido todas cumplidas hace dos mil años (historicismo) porque deberíamos estar viviendo en un milenio que ya habría durado casi dos mil años!! Y es obvio que el Reino del Señor no ha sido establecido físicamente en la tierra aún, con los santos resucitados en la nueva Jerusalén y todos los pueblos del mundo adorándole en el monte Sión.

La Biblia es bien clara en cuanto a la duración de los tiempos del Fin (7 años) y al establecimiento del Reino (75 días después según Daniel 12). No hay tiempos indefinidos, todos los sucesos importantes están colocados dentro de un marco  de tiempo específico, incluso el arrebatamiento (aunque no tiene una fecha exacta, por supuesto) no puede ocurrir antes del comienzo de la semana septuagésima, pero sí debe ocurrir antes del despliegue de la Ira de Dios.

“Yo anuncio el Fin desde el Principio; desde los tiempos antiguos, lo que está por venir. Yo digo: Mi propósito se cumplirá y haré todo lo que deseo” (Is. 46:11)

Las profecías que ya se han cumplido, son la evidencia de que su cumplimiento es literal y en el tiempo señalado. Lo mismo podemos esperar de las profecías escatológicas que describen eventos específicos, tiempos específicos y una secuencia determinada.

Dentro del futurismo (los eventos están aún por cumplirse) hay tres interpretaciones acerca del momento del arrebatamiento. Estas posiciones son pre-tribulacional (antes), post-tribulacional (después) y mid-tribulacional (en el punto medio de la semana septuagésima, antes de la gran tribulación).

Las Posturas Futuristas y Premilenialistas Conocidas
La postura pre-tribulacional es la que predomina en las iglesias evangélicas cuyas raíces se encuentran en el movimiento de los hermanos libres, luego bautista y pentecostal. Es importante considerar que las demás religiones cristianas del mundo no han adoptado esta postura, por ej., la iglesia Luterana, Calvinista, Anglicana, Adventista y la Católica. 
La postura pre-tribulacional sostiene la idea de que el retorno de Cristo no está precedido de señales concretas pero debe ocurrir antes del período de tribulación, el cual ocuparía los 7 años de la semana septuagésima de Daniel (la última parte que aún no se ha cumplido de la profecía de las setenta semanas, Dn. 9:24-27). Según esta interpretación, hay una segunda y una tercera venida, entre las cuales está la posibilidad de una segunda oportunidad de salvación (para los “dejados atrás”).
La doctrina de la dispensación nace al mismo tiempo (alrededor de 1830) y fue diseñada por la misma persona (John N. Darby) como sostén de esta postura. Gran parte de la teoría del rapto está sostenida por argumentos de inferencia y silencio, como el mismo Hal Lindsey afirma. Esto quiere decir que no está explícitamente enseñada en la Escritura.

Otra postura menos conocida es la post-tribulacional que sostiene que el retorno de Cristo es posterior al período de tribulación, pero antes de Armagedón, lo cual ocurre al final de los siete años y antes del establecimiento del reino de mil años que será establecido por el Señor Jesucristo en la tierra.

La tercera postura conocida, aunque con menos adeptos, es la mid-tribulacional. En este caso, Jesucristo viene por los suyos después de la manifestación del anticristo en el punto medio de la semana septuagésima de Daniel (a la mitad de los siete años), pero justo antes de la gran tribulación (la cual es una consecuencia inmediata de dicha manifestación). Podría compararse con la postura pre-tribulacional porque quita a la iglesia del contexto de persecución, pero su mayor problema radica en la precisión con la que se establece el momento del arrebatamiento. (Esta postura actualmente ya no se encuentra entre las tres más aceptadas).

La lógica indica que no puede haber tres interpretaciones certeras para un mismo evento. En realidad nos encontramos frente a interpretaciones con verdades y desaciertos.

La Postura Pre-Ira
La postura pre-ira no es nueva, pero se la conoce con este nombre ahora para poder identificarla con respecto a las demás (ver “La postura pre-ira” en el menú principal). A continuación veremos muy resumidamente su base bíblica.

Muchos son los pasajes que prometen a la iglesia ser librada de la ira de Dios que comienza en el Día del Señor. El apóstol Pablo nos dice en Efesios 2:3 que antes de conocer al Señor “éramos por naturaleza objeto de la ira de Dios” (como aquellos que rechazan al Señor Jesucristo como su salvador y señor). Y luego explica que “por gracia hemos sido salvados, … por bondad derramada en Cristo Jesús.” (Ef. 2:5,7). Estábamos destinados a Ira de Dios pero Jesús cambió eso para todos los que creen en El. El apóstol Pedro nos enseña a “esperar ansiosamente” el día de la ira de Dios, siguiendo una conducta intachable y esforzándonos para que Dios nos halle sin mancha ni defecto en aquél día (2° Pe. 3:12,14). Y les recuerda que “la [aparente] tardanza de nuestro Señor significa salvación. Pedro quiere decir que Dios no se “tarda” sino que es paciente para que todos se salven. Comienza el pasaje diciéndoles que no se preocupen si Jesús aún no viene y la gente se burla de ustedes por esperarlo (2° Pe. 3:11, 12, 14, 15, 3-4). Estén seguros de que cumplirá Su promesa igual que en los días de Noé (2° Pe. 3:5-7).

Jesucristo dijo que a la mitad de la semana septuagésima se desataría una gran tribulación (Mr. 13:14, 19), la persecución del anticristo. Pero prometió que esos días serían “acortados” (Mr. 13:20) para que todos sus fieles puedan permanecer firmes hasta Su venida. También profetizó que después de esa tribulación “se oscurecerá el sol y no brillará más la luna, las estrellas caerán del cielo” … [y] verán entonces al Hijo del hombre venir en las nubes con gran poder y gloria. Entonces, dice, El enviará a sus ángeles para reunir de los cuatro vientos a los elegidos.” (Mr. 13:24-26).
Estos son simplemente algunos de los tantos pasajes y versículos que podríamos mencionar para presentar nuestro argumento, pero debido a que el tema es tan extenso y complejo para verlo en poco tiempo, creemos que con los pasajes arriba citados logramos expresar la idea central de nuestra postura, conocida como postura pre-ira. 

Sencillamente, después de la tribulación, en medio de la persecución, se acortarán abruptamente esos días cuando se dé la señal en los cielos, la señal del Día del Señor (Joel 2:31). El señor Jesús mandará a recoger a los suyos de todos los extremos de la tierra, y una vez que los creyentes se hayan ido, la ira de Dios podrá desatarse sobre los impíos. Eso ocurrirá en algún punto entre la manifestación del anticristo y el Día del Señor, durante la segunda mitad de los siete años de la profecía de Daniel.
Jesucristo rescatará a los suyos de la ira de Dios, como El lo prometió y por Su palabra lo enseñaron los apóstoles (1° Tes. 4:15).
La postura pre-ira hace la distinción entre ira de Satanás y la ira de Dios. Ambas situaciones son de índole totalmente diferente. La primera comienza claramente a la mitad de la semana septuagésima (Mt. 24:15, 21, Ap. 13:3-7, 12:12, 17),  y la segunda, en algún punto de la segunda mitad de los siete años. Será cuando se abra el rollo grande, al romperse el séptimo y último sello (Ap. 8:1-4). En el quinto sello es evidente que la ira aún no ha comenzado (Ap. 6:9-11), el sexto sello da paso a la señal en los cielos (Ap. 6:12-14), y antes de que se abra el rollo aparecen los santos arrebatados en el cielo (Ap. 7:9-17).
La promesa de redención y salvación de los hijos de Dios siempre está ligada a la ira de Dios y no a la tribulación  en general o a la gran tribulación en especial.. 
Cuadro de texto: POSTURAS CONTRADICTORIAS
Cuadro de texto: “se oscurecerá el sol y no brillará más la luna, las estrellas caerán del cielo” … 
[y] verán entonces al Hijo del hombre venir en las nubes con gran poder y gloria. Y él enviará a sus ángeles para reunir de los cuatro vientos a los elegidos.” 
Marcos 13:24-26
Cuadro de texto: Página Principal
Cuadro de texto: ¿Hay señales previas al arrebatamiento de la Iglesia o nuestro encuentro con el Señor será sorpresivo como un ladrón?
Cuadro de texto: “Ustedes, en cambio, hermanos, no están en la oscuridad para que ese día los sorprenda como ladrón.” 
1° Tes. 5:4

“[aquél día] vendrá como una trampa sobre los que habitan la tierra (*)” Lc. 21:35

El término “los que habitan la tierra” es en toda la Escritura una referencia a los que son contrarios a Dios (impíos). Ellos serán los sorprendidos cuando Cristo se manifieste. Son los mismos que al verlo dicen:
“...escóndannos de … la ira del Cordero, porque ha llegado el gran día del castigo” Ap. 6:16

 

La Biblia también dice que antes de la venida (parousía) y nuestro encuentro con el Señor, vendrá la apostasía y la manifestación del hombre de maldad -anticristo- (2° Tes. 2:1-8).

El mid-tribulacionismo reconoce este aspecto importante.