...Yo no sé absolutamente nada del Chamamé, solamente he escuchado a Raúl Barboza tocarlo y uno llega a la conclusion, como en toda la música, que cuando está bien tocada – en este caso Raúl Barboza – no hace falta conocerlo. Yo sería incapaz de tocar un chamamé, primero hay que nacer en ese territorio argentino y después hay que nacer Barboza para tener ese increible "swing" correntino, como Cocomarola, Santa Ana y el ahora Raúl Barboza. Es lógico, Rául no es comerciante como la mayoría que tocan un chamamé antiguo y mediocre. El es un luchador y merece mi estima y admiración.

Astor PIAZZOLLA N.Y. 87

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EL ACORDEON DE BARBOZA Y SUS BUSQUEDAS INFINITAS

“…con ese espíritu propio de una estirpe de buceadores de raíces -con esa única libertad concedida al hombre: la de su infinita imaginación- se hunde Barboza en resonancias tribales, antes de desembocar en ese inconfundible latido del chamamé que pide prestadas premuras de galopas…”.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx R.V.V., Diario La Nación.

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UN ACORDEON POLIFONICO

“…el músico va hilando figuras y recuerdos con unas breves pinceladas y claroscuros de acordeón, a la manera de un dibujante magistral…”.

xxxxxxxxxFederico Monjeau, Diario Clarín.

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CUANDO TOCA RAUL BARBOZA EL CHAMAME SE VISTE DE GALA

“…Barboza hace cantar a su acordeón como un pájaro, como el viento, como si fuera su propia voz…” .

M.B., Diario Página 12.

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BARBOZA, LUZ DEL CHAMAME

“…las cadencias de su acordeón pintan un cuadro impresionista donde cabe el murmullo de la selva, el canto de los pájaros, el eco humano…”.

R.V.V., Diario La Nación.

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EL DUENDE DEL ACORDEON

“…ganador de los premios más importantes en la Argentina, Barboza es el creador de una música sin fronteras que rompe los moldes del género que le dio sustento a su obra…”

Diario Puntal, Córdoba.

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COMO EN SU CASA

“…Raúl Barboza pasó por Posadas y dejó la impresión entrañable de que su humildad y profesionalismo sólo se pueden medir a través de una sabiduría expresada en su impasible serenidad y traducida en los acordes emotivos que su acordeón dibuja en cada uno de los que a su merced quedan expuestos…”

Gustavo Marion, Diario El Territorio.

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SAPUKAY SINFONICO EN UNA FUSION SIN CONFUSION

SIN CONFUSIONES. Chamamé magníficamente proyectado pero sin perder su esencia fue lo que entregó el viernes Raúl Barboza junto a la Sinfónica.

El ritmo del litoral ingresó, con toda dignidad, en el recinto académico. Lo hizo de la mano de un maestro del acordeón. El recital clausuró el ciclo 2006 de actividades culturales de la Alternativa Musical Argentina.

| Carlos Marín

¿Es posible que un acordeón respire? Sí. ¿Se puede lograr que hable? Se puede. Claro, sólo unos pocos elegidos son capaces de dar vida y despertar con un sentido vital las notas dormidas dentro de un instrumento musical. Uno de esos escogidos es Raúl Barboza.

Barboza tiene el don. Y es consciente de eso. No puede ocultarlo. Su personalidad, transparente cuando acuna su acordeón, se lo impide. Basta verlo sobre el escenario abrazando el fuelle y con sus dedos recorriendo la botonera para constatarlo.

Una alegría serena se instala en su cara y expresa felicidad, algo que no se improvisa. Nace espontáneamente como las melodías que fluyen, prístinas, de su interior.

Con una rica experiencia musical y de vida, ya maduro, con la sabiduría que otorgan los años, el músico ha marcado varios hitos. Uno de ellos lograr que la música funcione efectivamente como una herramienta de integración entre pueblos y culturas. Otro, es romper prejuicios, saltar barreras y concretar producciones inolvidables.

Lo saben quienes compartieron el viernes la presentación, en el Teatro Municipal 3 de Febrero, de Barboza Sinfónico, un serio y respetuoso intento “de poner en contacto la música popular y la erudita”, tal como el mismo compositor lo explicara días antes del concierto.

Para esta tarea contó con el apoyo de José Bragato y el chaqueño Alejandro Ruiz en los bellos e imaginativos arreglos para cuerdas. Utilizando un variado menú de recursos, Bragato y Ruiz llevaron, a través de nueve temas presentados por el acordeonista, a brillar a pleno la música del Litoral.

CONJUNCIÓN. Técnica y vida se conjugan en este artista nacido en Buenos Aires, pero que lleva el chamamé en la sangre. Domina el instrumento y como si fuera parte de sí lo hace pronunciar un discurso musical fluido en el que la improvisación es parte esencial de sus composiciones.

La unidad Barboza/acordeón —respaldada por el guitarrista Horacio Castillo— configuró el viernes un fenómeno poco frecuente. En primer lugar por la posibilidad de escuchar a la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos interpretando un programa conformado íntegramente por música argentina. También por reunir una música de carácter eminentemente popular (ritmos del litoral) con una formación de músicos académicos. Y por permitir escuchar a un solista de acordeón acompañado por la sección de cuerdas de una orquesta sinfónica.

El resultado fue una síntesis magníficamente lograda, no sólo porque expuso la complejidad de ese ritmo aparentemente simple, sino porque mantuvo la esencia, el sabor, el gusto originario de una expresión cultural autóctona. Y en este punto vale destacar enfáticamente el rol de los integrantes de la orquesta como de su director, Reinaldo Zemba.

El sapukay, el chamamé, la música del litoral ingresaron a la sala de conciertos por la puerta grande.

SORPRESA. Una sorpresa en este panorama fue la presencia de una pareja que, invitada por Barboza, subió al escenario para bailar un chamamé y una chamarrita. Prestancia, cadencia, presencia de una música en toda su dignidad fueron encarnados sin adornos ni agregados innecesarios, con austera sencillez. Sin modificar el sentido de un mensaje, hombre y mujer brindaron una interpretación que ronda la exquisitez, y graficaron la riqueza de un fenómeno cultural considerado marginal, patrimonio de los tapes en el monte, pero que en realidad expresa una cultura profunda, vasta, fértil.

“No tengo rayas que dividan a un tipo de música o a otro”, había dicho días antes de su recital. El viernes confirmó su afirmación en un concierto con el que la Alternativa Musical Argentina cerró su XXVI temporada. La actividad fue la número 800. Un magnífico cierre para un proyecto que continúa vivo con Alberto Felici como la cara visible a nivel local.

Mientras tanto, el viernes, al abandonar feliz la sala, uno de los asistentes formulaba una pregunta que sintetizaba las aspiraciones de muchos más: “¿No será posible repetir este tipo de conciertos con más frecuencia?”

El Diario de Paraná - 18/12/05